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Texto y Fotos Graciela Guerrero Garay

Diciembre no es diferente en Cuba al resto del mundo, sin embargo la Jornada de Homenaje a los Trabajadores del sector de la Educación “mueve” de una manera muy especial y masiva los sentimientos sociales y personales de todos los cubanos.

Desde una flor hasta un abrazo se multiplican con afectos que, de algún modo, hacen notar esa concentración sensorial  acumulada en el día a día, la cual se desparrama como lluvia fresca en las 10 mil 402 escuelas que abrieron puertas y ventanas en septiembre, cuando comenzó la fiesta lectiva en el archipiélago.

El 22 culmina esta etapa de reconocimiento a los maestros, maestras, profesores y profesoras de la provincia de Las Tunas y el país, para luego continuar con vacaciones masivas hasta el tres de enero, conocidas como la Semana de la Victoria en saludo al nuevo aniversario del triunfo de la Revolución y en correspondencia con los festejos nacionales por la efemérides del Primero de Enero, que trajo a la Isla su proyecto socialista y la libertad definitiva de la dictadura de Fulgencio Batista.

Actos, veladas culturales, obras de teatro, danzas, cantatas y cuantas iniciativas posibles generen los distintos colectivos docentes hacen por esta fecha la diferencia del último mes del año en Cuba, donde la instrucción gratuita, una educación competente y en constante perfeccionamiento, y ese respeto infinito y merecido a todos los trabajadores del MINED deviene motivo de algarabías y felicidad para más honores al año que termina, hoy aquí imbuidos en un proceso de cambio con Todos y para el bien de Todos.

Diciembre es una movida de amor en la Isla Faro de América Latina y ya los pioneros y pioneras cubanos traen en sus ojitos los preludios de la fiesta.