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Texto y Fotos Graciela Guerrero Garay

No necesito ponderarlos. Ellos se encargan de llenar mi agenda de cosas curiosas, atrevidas, ingeniosas. Me hacen reír y conmover hasta las lágrimas. Tienen algo especial que los distingue, lejos de cualquier arranque pasional que nos sacuda. Los niños y niñas cubanos son así, una perfecta mezcla de lo real maravilloso que legó al Caribe la gran pluma de Alejo Carpentier.

¡Son tan felices, naturales y virtuosos con muy pocos detalles!, que si los imitáramos a pie juntillas pudiéramos cruzar los puentes mucho más temprano. O resolver a priori lo que se antoja a los adultos el más complejo de los problemas. En asuntos de democracia, unidad y soluciones a crucigramas de la vida, búsquelos. Nacen con carácter, firmeza, amor y  personalidad. La inteligencia es punto y aparte. Reverencial.

En esta ingenuidad grandilocuente está la obra familiar y gubernamental de entregarles, desde el mismo momento del nacimiento, garantías de vida esenciales con la salud y la educación gratuitas y obligatoria, la cual comienza con la Enseñanza Preescolar que contempla a los Círculos Infantiles –  con una matrícula de unos cinco mil infantes en Las Tunas -, donde reciben las primeras habilidades cognoscitivas para iniciar el período de instrucción primario.

Igual potencialidad tiene el Programa Educa a tu hijo, que permite la familiarización escolar desde los tres años de edad –incluso menos si las madres lo deciden-, de modo que con juegos propios de esa etapa se les trasmiten conocimientos y destrezas vitales para entrar tanto a las guarderías como a las escuelas, incluidos los códigos de valores morales, patrios, estéticos y éticos que necesita el individuo para socializarse y aprender.

A esta importante estrategia del sistema educativo hay vinculados en la provincia más de 26 mil 400 niñas y niños,  quienes son atendidos por especialistas de este tipo de Educación y por las maestras que, más tarde, los recibirán en las aulas de Preescolar en los diferentes centros docentes de la Enseñanza Primaria o los Círculos Infantiles.

En temas de salud no es menos la atención priorizada que recibe este importante segmento de la población cubana, la cual abarca desde una vacunación sistemática y gratis contra trece enfermedades que los pueden llevar a la muerte, hasta consultas, tratamientos, cirugías, trasplantes o seguimiento médico con igual facilidad y bajo los cuidados de talentosos galenos en cualquier área asistencial, sea local o nacional.

Por todo esto y ser ellos tal cual son disfruto, con un placer tremendo, verlos llenar de menudas pisadas las calles de los barrios, armar sus algarabías contagiosas con los padres y los abuelos, besar a las maestras y a las “tías” (como llaman acá a las auxiliares pedagógicas) y andar así, con tantas sonrisas de Meñiques, haciendo periodismo vivo en las blancas hojas de mi agenda.

No es casual que la UNICEF califique a Cuba como un paraíso donde los Derechos del Niño se respetan, aunque esta pequeña Isla esté bloqueada y nada sobre ni en lujos ni en suministros materiales. El amor y el sacrificio hacen la maravilla porque los nuestros, sin subestimar el encanto de la infancia en cualquier parte del mundo, son el más puro e imprescindible oxígeno que nos da vida.