20131207180413-consultaedgarweb.jpg

 

Texto y Foto Graciela Guerrero Garay

Tal vez no todos sepan en el mundo que este 3 de diciembre es el Día de la Medicina Latinoamericana. Puede ser, pero lo que no será nunca es que la gente olvide a los médicos cubanos en cualquier lugar de este planeta. El tiempo no tiene fuerzas para borrar  la gratitud, la solidaridad, los desvelos, los llantos y las alegrías compartidas.

Ni dentro ni fuera de la Isla sucederá jamás. Hay mucha vivencia, mucho sacrificio, infinito amor. Horas interminables en un Salón de Operaciones, el Cuerpo de Guardia, Cuidados Intensivos, consultas, hospitales, postas médicas, policlínicos, consultorios, ambulancias, servicios de urgencia… Sentimiento y humanidad. Deber y ética. Profesionalidad y altruismo.

Poco valen los diccionarios y las palabras cuando quieren decir lo que sienten los corazones de los millones de familias que, bajo cualquier maremoto que comprometa la vida, ven que les salvan a un ser querido, sea cubano, haitiano, africano, brasileño, venezolano… en fin, hay que vivir ese momento para calar su hondura.

Doctor… Doctora…así se llaman todos, porque en esa complicidad de amor – dolor casi nadie tiene nombre ni apellido. Es el miedo de un lado, y la confianza del otro. El gesto, la mirada, la mano en el hombro. El silencio y la voz. Bella y difícil profesión que en Cuba enaltece los valores del hombre y la mujer y trasciende, más allá de las olas del Caribe, a los pueblos hermanos. ¡Tantos!, que las cifras no cuentan. La huella es la importante.

Hoy anda de galas la Medicina en los barrios de todo el archipiélago, porque justo aquí empieza el día – de cada día- para quienes enferman y curan. No más un malestar y allá nos vamos, al Consultorio del Médico y la Enfermera de la Familia. De aquí, ellos marcarán el rumbo. Nada costará un centavo. No importa en qué creemos ni de qué color tenemos la piel. Tampoco hay edad. La meta es sanar o mantener la salud con mayor calidad de vida.

La historia no hay que contarla con datos ni países. Está escrita en millones de cables noticiosos, año tras año. Incrustada en los ríos, los valles, las montañas y los cerros. En cualquier geografía, en hogares humildes y pomposos. En las memorias de las hecatombes o en la calma de los almanaques.

Hay médicos y Medicina en Cuba, por eso este 3 de Diciembre existen los abrazos, llueven besos y un cielo azul de batas blancas disfruta la divina lealtad del homenaje en sus lugares de siempre, porque el descanso no está diseñado para quienes decidieron echar su suerte en sembrar vidas y espantar la muerte.