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Texto y Foto Graciela Guerrero Garay

En cualquier esquina, de cualquier ciudad cubana, su imagen es una luz de femenina elegancia. Sonríen. Llevan a sus hijos de la mano. Van con igual gallardía junto al compañero o el esposo. Las quieren en el barrio. Y de igual manera, las respetan y admiran.

Siempre de verde, unas con sus boinas rojas, muy jóvenes, testificando que forman parte del Servicio Militar Femenino Voluntario. Otras, ya con grados en sus hombros. Siempre responsables, valientes, decididas. Son virtudes comunes en las cientos de mujeres cubanas miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

Este 2 de Diciembre, un día en que convergen la historia y el homenaje, en todo el archipiélago se crecen y multiplican. Son madres y combatientes. Novias y amigas. Hijas y hermanas. Esposas y abuelas. Cubanas. Símbolos de las Marianas que, minuto a minuto, siembran semillas para los niños conserven sus sonrisas, se instruyan gratis y hagan el futuro de la Patria mejor.

Otro Yate Granma que navega victorioso como aquel lejano 1956 cuando partió desde el puerto de Tuxpan, en México, lleno de esperanzas proa a la Isla, con 82 expedicionarios a bordo. Orgullo de cubanía, aferradas a esa libertad que vino a conquistarse para siempre.

Un 2 de Diciembre del 2013, un aniversario más de tanta gloria, aprietan filas junto sus compañeros de batallas y misiones. Son el pueblo. La confianza y la certeza de que mañana todo será mejor. No es la consigna, son los hechos que bañan al verde caimán de verdes uniformes. La orden está dada: un solo puño y tararear el sueño de hacer Revolución.