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Por Graciela Guerrero Garay   Fotos: De la Autora

Tal vez la expresión más locuaz para definirlas la hizo la maestra Elina Suárez cuando disfrutó de sus coreografías, en uno de los tantos eventos  culturales que el sector de la Educación en  Las Tunas realiza a lo largo del año escolar: “son como muñecas perfectas de altas pasarelas. Tentadoras”.

A su modo, esta educadora cubana daba un justo calificativo a las cientos de pioneras que hoy forman como batuteras el elenco de las Bandas Rítmicas, un movimiento artístico que se revitaliza en esta oriental provincia cubana y demuestra la potencialidad del talento infantil que existe en la Enseñanza Primaria, hoy bien dirigido y encausado bajo la dirección de los Instructores de Arte, los guías base de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM) y los claustros docentes en general.

En este hermoso “guiso” de elegancia, armonía, compases, acordes y sonoridades de tambores, batutas, panderetas, trompetas y platillos está el empeño de las escuelas y la familia, la cual con su esfuerzo también ha facilitado la confección de los hermosos trajes, los bastones y accesorios que particulariza esta manifestación, enraizada en las tradiciones tuneras por años y adormecida prácticamente hasta ahora por las limitaciones de recursos que impuso la llegada del Período Especial, en la década de los 90 del pasado siglo.

Aún cuando no todas las escuelas de la primera enseñanza en la provincia han podido realizar el sueño de cientos de niñas de ser batuteras, por la falta de instrumentos musicales básicamente, nadie puede negar que hoy otras miles van como princesas tocadas por las varitas mágicas de las hadas del Olimpo mientras, con una majestuosidad encantadora, llenan de trinos rítmicos las plazas y calles de la ciudad en eventos, encuentros y actividades conmemorativas.

Y desde la casa y el aula, por supuesto, comienzan a tejerse los sueños de un renacer que es bienvenido por los tuneros por los valores ético- culturales que encierra y dignifica, ante la vista de todos, el espíritu del principio martiano de que ser culto es la única manera de ser libre.