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Por Graciela Guerrero Garay

Ese famoso dicho popular que desde épocas remotas y en uso de razón se escucha no más hablamos de razas en Cuba encontró, a los ojos de la ciencia, un aval que afirma que la población de la isla será cada vez más mezclada genéticamente, según los resultados de las pesquisas médicas en los últimos cuarenta años.

El que no tiene de congo, tiene de carabalí  es una frase muy en boca entre los cubanos y, al parecer, los estudios genéticos  desmontan el mito existente aquí sobre el concepto de razas, al poner sobre el tapete que en todos los individuos analizados estaban presentes los genes europeos, africanos y amerindios heredados de quienes formaron la nacionalidad cubana.

Beatriz Marchego, del Centro Nacional de Genética Médica, explicó que las estadísticas permitieron conocer, además, que el proceso de mezcla de genes que da origen al mestizaje actual tuvo lugar durante siete generaciones, lo que equivale aproximadamente a unos 200 años, indica una información de Prensa Latina.

La muestra abarcó unas 531 personas sin distinción del color de la piel, de las cuales el 73,8 por ciento tuvo genes ancestrales de origen europeo, el 16,8 africano y el 9,4 nativo- americano, mientras que las analizadas de piel blanca arrojaron, en un 91 por ciento, tener, como promedio, genes de origen europeo y un 5,8, africano.

Empero, llama la atención de los expertos descubrir que once individuos blancos poseen más del 30 por ciento de sus genes de origen africano y, de ellos, cuatro con más del 50 por ciento. Se estudiaron también 101 de piel negra y el examen reveló que el 45 por ciento porta genes ancestrales europeos, y un 49,6 de origen africano.

Sobre estos últimos, las indagaciones señalaron que 75 personas tenían más del 30 por ciento de sus genes de origen europeo y, de estos, diez con más del 85 por ciento con este mismo origen genético.

Las certezas del estudio entre los cubanos y cubanas de piel mestiza trajeron a conocimiento que en 49 de ellos más del 50 por ciento de sus genes hereditarios son europeos, al tiempo que como promedio el 28,6 lo tienen africano y el 64 europeo.

No hay dudas al margen. Esta importante investigación cuenta por sí misma que la tonalidad de la piel guarda sus secretos y, quién sabe, si el aforismo de mi abuela habrá que cambiarlo por otro no menos popular en la Mayor de las Antillas: ¿Entonces, cómo quedo yo?