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Por Graciela Guerrero Garay   Foto: De la Web

La llegada de las vacaciones escolares, esencialmente, mueve de algún modo a la familia cubana y, son contados los hogares, donde no corretean o arman sus castillos de fantasías hijos, nietos, sobrinos o algún chiquillo del barrio que se “adopta” como propio, a fuerza de la cercanía y la idiosincrasia de la Isla.

En consecuencia, la merienda para la “prole” deviene un necesario “equipamiento logístico”, pero no siempre la selectividad de los alimentos o refrigerios se concibe pensando en la salud, sino más bien en satisfacer los gustos y caprichos de los  pequeños, en los cuales no faltan las golosinas o los refrescos enlatados. Hábitos que se arraigan, cada vez con más fuerza, entre la población en Cuba.

El hecho de saber que el cáncer, al cierre del 2012, fue la primera causa de muerte en el país y que el 59 por ciento de los fallecidos están en el grupo de edades menores de 75 años, me llevó a un valioso y pequeño folleto que, bajo la autoría del Doctor tunero José Antonio Miranda (Tony), recoge las enseñanzas que nos dejó José Martí sobre la Medicina.

En el compendio destaca la frase del Apóstol: “la verdadera medicina no es la que cura, sino la que precave”.  Traigo a la luz la edición, de 1992 de la Editorial provincial Sanlope, porque la visión martiana resulta fortaleza en las tendencias de rescatar la medicina natural para combatir dolencias mortales como el cáncer, también primera causa de muerte en el mundo y a la cual en el 2008 le atribuyeron el 13 por ciento del total de defunciones del planeta, - unos 7,6 millones -, y hay pronósticos para  el 2015 de que la cifra alcance 84 millones de personas.

Remedios para combatir esta letal enfermedad existen muchos, sin embargo estudios revelados por investigadores que rubrican bajo el Instituto de Ciencias de Salud L.L.C 819 N. Charles Street Baltimore, testifican el uso de la guanábana como producto milagroso y 10 mil veces más potente que la quimioterapia. Y la esencia está ahí, en tomar el jugo de esta fruta para prevenirlo, primero, y curarlo después.

Sirve para todos los tipos de cánceres, además de estar calificado su efecto como un agente anti–microbial de ancho espectro contra las infecciones bacterianas y por hongos, los parásitos, regulador de la hipertensión y antidepresiva, argumenta el análisis de unos de los mayores fabricantes de medicamentos del mundo , luego de más de 20 pruebas de laboratorio desde los años 70 y comprobar que los extractos destruyen las células cancerígenas en tipos como el de colon, de pecho, de próstata, de pulmón y páncreas. Los intereses millonarios de organizaciones interesadas en encontrar una versión sintética guardaron este secreto curativo, que supera al Adriamycin, una droga quimioterapéutica.

Martí dijo “(…) se sabe que el arte de curar consiste más en evitar la enfermedad y precaverse de ella por medios naturales que en combatirla por medios violentos, e inevitablemente dañosos para el resto del sistema…”. Entonces es menester que busquemos esas maneras naturales de darnos salud y enseñemos a los niños a preferir estas bebidas por encima de los refrescos enlatados, todos con ingredientes químicos que afectan al cuerpo humano.

La sabiduría del Maestro Universal avala los estudios que hoy apuntan hacia el camino de atacar las causas y no llorar consecuencias. Para los cubanos el cultivo de la guanábana es un reto, pues es una de las frutas menos vendida en los mercados particulares y estatales. Esta debe ser la primera meta, cosecharla y, luego, introducirla en la dieta de chicos y chicas.

Ahora, con un verano intensamente cálido en la Isla y los más jóvenes en casa, revalidar estos preceptos martianos puede ser un punto de partida hacia esa cultura alimentaria indispensable a edades tempranas. No siempre cuando la prole rechaza un alimento es malcriadez. Detrás de ello hay una larga cadena con eslabones partidos.

Con todo, Cuba, aunque las campañas mediáticas y sus detractores quieran sacarle las vísceras, es uno de los lugares de la tierra donde menos comida chatarra se consume. Los perros no se amarran con longaniza, pero se crían, como los cerdos, con salcocho doméstico. No por gusto la cocina cubana y sus artes culinarios tienen fan en cualquier parte. Quien diga lo contrario, miente.

Hace siglos el apóstol lo afirmaba “…con un tanto de atención, cada cual puede ser un poco médico de sí mismo.” La elección es nuestra, ¿pastillas o frutas? ¿Precaver o enfermar? Y si los escépticos saltan, pregunto otra vez: ¿qué vale, gastar en medicinas o en guanábanas?