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Por Graciela Guerrero Garay

Los cuarteles no existen, están convertidos en escuelas. Santiago de Cuba es la alborada de la Santa Ana. Sus hijos, los de entonces y de ahora, asaltan de amor y certezas la Ciudad Escolar 26 de Julio. No hay dolor ni estruendos de disparos. Hay libertad, resultados, sueños y esperanzas.

Este viernes, por toda la Isla, pasea la alegría y allí, en el otrora Moncada, 10 mil compatriotas del indómito Santiago estarán por todos. El sol despertará con colores rojo y negro. Igual de triángulo rojo, estrella solitaria y bandas azules y blancas: la bandera cubana, ondeará. Cantará la victoria. Son 60 años de gloria, bien sacrificados, pero nuestros.

El momento histórico se multiplicará desde el Cabo de San Antonio a la Punta de Maisí, y viceversa. Es la obra levantada sobre el alegato de La Historia me Absolverá. Es Fidel Castro y sus compañeros de combate. Los que están y los que partieron. Nunca se fueron. Como José Martí, viven en esos niños que llenan las aulas, mientras sus padres atizan la obra. 

¡Cuba está en 26! Santiago, siempre Santiago… y con está tierra del oriente bravío, vamos los tuneros, los cubanos, la nación en pleno. Ahora la azada es el cañón y el empeño, hacer Revolución y Patria. Un socialismo mejor, próspero y sostenible. A las siete de la mañana, cuando comience el acto, estaremos millones allí. No es una consigna. Es la tradición de encontrarnos con la historia. ¡Es 26 de Julio!