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Por Graciela Guerrero Garay

Profundo y real son los calificativos que doy a los debates del Noveno Congreso de la Unión Nacional de Periodista de Cuba (UPEC), que concluye hoy domingo luego de una jornada donde se analizaron, con objetividad revolucionaria, los asuntos que llevarán a la prensa en Cuba a fortalecer más su papel y contribuir al cambio que acontece en la sociedad cubana.

Las noticias difundidas sobre este primer día me llenaron de satisfacción, más que profesional, ciudadana, porque se habló justamente de ponderar una agenda pública que revolucione las políticas editoriales de los medios, reclamos reiterados por el pueblo y hasta ahora con barreras que chocan con el secretismo, la censura, la situación material, las fuentes informativas y hasta la eficacia informativa, por citar algunos.

Esta sesión final abordará temas no menos interesantes como la actualización de los círculos especializados, la atención a los profesionales del sector, la superación y las inercias de las Casas de la UPEC, entre otros tópicos, lo que da elementos ya, antes de clausura, a darle un ME GUSTA a este vital evento de mi organización.

No faltó el homenaje, tampoco, a Fidel y Martí, así como una declaración sobre los CINCO, a la vez que  destacó el informe, leído por el nuevo Presidente del gremio en Cuba, el colega Antonio Moltó, quien puntualizó que se aboga por medios osados en sus enfoques editoriales, competencia profesional y mensajes profundos en la interpretación de la realidad.

Y justo se trata de eso, de que seamos más auténticos que nunca. La nación necesita, desde la Revolución, una prensa real, que sude cubanía, que es lo mismo que representar el poder de acción y de palabra que tiene el pueblo, con sus manchas y sus soles como dijera el Apóstol. Y este IX Congreso nuestro, desde las asambleas de base, auguraba poner al aire la voz que alienta, transforma y conduce por caminos de valores a la Patria.

Ganó los aplausos en la apertura. Como dijo alguien, aquí están los periodistas para darlo todo por su Revolución. Y esta valentía, honradez y principios de la primera jornada lo demuestra. Queremos hacer Patria, como aprendimos de Martí. Buen Aniversario.