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  • En esta oriental provincia de Las Tunas el retroceso en la línea de costa y el crecimiento del nivel del mar perjudicarían, en el 2050, a más de 4 mil tuneros y unas 3 mil viviendas en los trescientos kilómetros de litoral que tiene el territorio.

Por Graciela Guerrero Garay

La conservación y rehabilitación de los ecosistemas protectores de la línea de costa es una de las medidas priorizadas en Cuba, para reducir el impacto del gradual aumento del nivel del mar, el cual sería responsable, para el 2050, de la pérdida de casi 2 mil 700 kilómetros cuadrados de superficie terrestre, según estudios de científicos del país relacionados con el cambio climático.

Las investigaciones de los especialistas cubanos señalan que el nivel del mar subió 5,72 centímetros, como promedio, en los últimos 40 años,  lo que incidirá negativamente también sobre la productividad de los suelos agrícolas, la calidad y cantidad de agua disponible, los asentamientos costeros, las áreas forestales y los ecosistemas.

En consecuencia, el tema ocupa prioridades en la agenda del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente para reducir estas vulnerabilidades, a la luz de la política ambiental y el modelo de actualización socioeconómico, y se trabaja en la rehabilitación y cuidado de los arrecifes de coral, manglares y playas de arena, ecosistemas protectores de la línea costera.

Los gobiernos locales, junto a la Agencia Nacional de Medio Ambiente (AMA),  laboran en la reubicación de asentamientos costeros, fundamentalmente en Pinar del Río y Santa Cruz del Sur, al tiempo que se emplea el biogás en el tratamiento de los residuales porcinos y ganaderos para disminuir la contaminación.

Estos llamados de alerta, abordados en diferentes eventos, como la VI Conferencia de Manejo Integrado de Zonas Costeras, efectuado recientemente en Santiago de Cuba,  abarcan también la incidencia del cambio climático  en el incremento de la actividad ciclónica y el aumento de la temperatura promedio anual, que en la isla llegó a 0,6 grados Celsius y se respira un clima más cálido y extremo en los últimos tiempos.

En la oriental provincia de Las Tunas igualmente se siente el impacto del cambio climático y estudios sobre peligro, vulnerabilidad y riesgo indican aquí que el retroceso en la línea de costa y el crecimiento del nivel del mar perjudicarían, en el 2050, a más de 4 mil tuneros y unas 3 mil viviendas en los trescientos kilómetros de litoral que tiene el territorio.

Como en el resto del país, varios organismos responden preventivamente a estas urgencias ambientales con acciones de educación ambiental –que incluye la población -, la introducción de tecnologías, el rescate de la duna mediante el reordenamiento provincial y la siembra de cultivos de mayor adaptabilidad a las adversidades del clima.   

Esas acciones de reordenamiento costero contemplan nuevas ubicaciones para las construcciones, sobre todo las que se levantaron en la arena, sean estatales o privadas, lo que ha permitido un estimulador rescate del habitad natural de las playas, tanto en la parte norte como el sur.