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Por Graciela Guerrero Garay

Carbón… llegó el carbonero…. El pregón rompe el silencio del amanecer. Y, en medio de un reciente despertar, con la voz todavía somnolienta, alguien le llama:

-          Carbonerooooooooo… ¿a cómo el saco?

-          ¿Cuántos quiere? Venga, es un carbón excelente.

Tiznados, con los ojos marchitos por la noche, y un olor a humo dulce, los dos hombres del carretón abren un saco y toman un puñado de trozos negros, rugientes como chicharrones quemados. La venta queda sellada. Le confirmaron al comprador que el carbón era de marabú. Uno de los mejores.

Para diciembre, cuando los cubanos a lo largo y ancho de la isla despiden con lechón asado el año viejo, escenas como estás se ven en cualquier pueblo, no solo en Las Tunas. Sin embargo, a este oriental territorio del oriente de Cuba nadie puede quitarle el liderazgo en calidad, cuando de producir ese rubro exportable se trata.

Al carbón, tampoco, la tecnología le robó su preferencia popular y las tradiciones que se mueven con él por las campiñas y ciudades. En meses como estos, con el inicio de la temporada ciclónica y las vacaciones masivas, algunos son previsores y les gusta tener un saco de carbón en casa “por si llega el ciclón o nos vamos de camping”. Las generaciones más viejas confiesan que la comida, al fuego de las brazas, coge un sabor especial, insustituible.

Alejandro Utria, un guardabosque de la Empresa Forestal tunera, fue quien me contó que los carboneros tienen sus secretos y pasan muchas noches pegados a los hornos. Para que el carbón salga bueno, no se puede echar ni un pestañazo, afirmó con un gesto que dejó claro lo dura y constante de la tarea de producir ese combustible vegetal, ecológico y de alta demanda en el mercado internacional.

Entre los tuneros, puede hablarse ya de tener arte en la producción de este importante generador de economía y satisfacción culinaria, más cuando en el territorio abunda el marabú y está considerado como una de las especias invasoras que atentan contra el ecosistema y el ornato público, además de generar horas y horas de intenso desmoche en las zonas agrícolas para dejar listas las tierras y poder cultivarlas.

De esta suerte, el carbón de Las Tunas – como el del resto del país – es un renglón exportable de muy alta demanda, sobre todo en Canadá, Portugal, Italia y España y en 2013 el ascenso de su fabricación y comercialización muestra muy positivos avances, al materializarse a esta fecha más del 55 por ciento del programa anual con la elaboración de mil 430 toneladas con esos fines.

El pasado año los éxitos para los trabajadores de la Empresa Forestal Integral (EFI) tampoco quedaron atrás, al sobrepasar los planes de exportación y ubicarse entre los punteros de Cuba, donde en cualquier lugar de la montaña y el llano puede amanecer con orlas blanquecinas de humo,  como santo y buen presagio de que hombres adornados de negro hacen economía, traen rubros a la nación y sacan sonrisas a quienes esperan, por campos y ciudades, una voz y un olor inconfundibles….

-Carboneroooooo. Traigo carbónnnnn…el buen carbónnnnnnnnn.

Entonces, a la hora de buscar la materia prima y mirar en grande hacia el futuro, el marabú, con sus espinas y sus curiosas flores, les resulta un amigo, el cual rompe esos gestos de desprecio que, machete en mano, lo encasillan como una plaga maldita.