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Por Graciela Guerrero Garay   Foto: Naomi Cortéz Pérez

Gracias, Papá, por tener los hombros tan fuertes y levantarme. Ayer, en la nostalgia del silencio, y mirando algunas fotos, comprendí muchas cosas. Uno crece y también aprende a ser papá. Quiere ser como tú, un justo regañón, dispuesto a echar cualquier pelea para sacarnos de los aprietos, cuando todo parece perdido.

¡Super aquellos días de vacaciones!, donde las notas de fin de curso siempre fueron los boletos a casa de abuela, la playa, el estadio, el zoológico y hasta al parquecito de la esquina. Es lindo, papi, recordar ahora las emociones que se sienten, mientras apretabas mi mano y me enseñabas a cruzar las calles y sortear los tropezones.

Nadie como tú, aunque todavía me asusta aquel día de la paliza enorme, cuando traje escondido en un bolsillo el trompo de Arley. A la semana tenía los moratones en las piernas, pero aprendí la lección. Te debo mucho viejo. Todo. A veces, creo debí seguir tus huellas en eso de ser camionero. Lo que pasa es que lo hacías por la tradición de la familia. Cuando me gradué de Abogado lo dijiste; quizás fueron los tragos, como insinuó tío Armando.

Estamos orgullosos los dos, y eso es lo importante. Mi hermana también te adora. Dice que gracias a ti y tus “resabios”, no cometió el error de casarse con Manolo, una bala perdida como le advertiste el día de sus 15. Ahora se ríe, pero lloró cantidad cuando no lo dejaste entrar a la fiesta. ¡Y hasta te faltó el respeto! Se no lo has olvidado. Te oí como sollozar. No pegaste los ojos en varias noches.

Eso de ser padre es complicado, pero es lo más grande de la vida. Todavía tu nieto está dentro del “pipón” de Carmen y ya ando loco. Si se mueve, si no. Oiga, compadre, no lo quiero ver a usted cuando sea abuelo. Ya te imagino. Ahora somos dos para lo mismo. ¿Qué te parece?

Bueno, viejo querido, son cosas del alma, como dice mami. Solo te puedo decir que sin ti, todo sería más difícil. Voy a necesitar siempre de tus hombros y tus regaños, digo, experiencia… jejeje. Cuídate mucho.

Este Día de los Padres lo celebraremos pronto. ¿Qué digo, papá? , si desde que nací estamos en eso. ¿Es verdad o es mentira? Tenerte es mi regalo diario y yo, aunque te llene la copa, soy lo más importante para ti. Cosas del alma, papi… Dame un abrazo grande, tírame la mano esa y Felicidades, socio.

 Te quiero, compadre. Te quiero. Tu hijo… yo.