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Por Graciela Guerrero Garay

Lejos de un feminismo enraizado en la fuerza del sexo, las cubanas hacen galas por estos días de marzo de su poder social y doméstico en las delegaciones barriales, donde se reúnen para celebrar las asambleas de base previas al IX Congreso de su organización de masas, la FMC,  que tendrá lugar en La Habana el año próximo.

Aunque el quietismo parece detener el pujante ritmo de la Federación de Mujeres Cubanas en algunos lugares del país, las féminas de la isla ganan escaños en las altas jerarquías gubernamentales y del Estado, a todos los niveles de dirección, llevan punta en el nuevo modelo económico con el Trabajo por Cuenta Propia y asumen con éxito la labor de proyectos comunitarios, los cuales convierten a sus lugares de residencia en focos de desarrollo cultural sistemático.

Un hecho que demuestra la alta socialización de las féminas en Cuba se comprueba en el análisis poblacional de este grupo, todavía muy por debajo de tener un equilibrio con los hombres y un ejemplo particular es Las Tunas, donde existen 12 mil 105 varones más, de un total de 525 mil 729 habitantes.

Otro paso evolutivo de las cubanas se concentra en la respuesta dada por las jóvenes a los llamados voluntarios para ingresar al Servicio Militar Activo y hacer carreas dentro de la vida de las FAR, a la par que se incorporan a perfiles tradicionalmente destinados a los masculinos, como la albañilería,  la conducción de vehículos públicos, la propiedad de tierras y choferes de grúas, entre otros.

En el barrio tampoco se opaca su protagonismo ni grado de pertenencia con el proceso de desarrollo de sus localidades y el país, pues un significativo número de ellas dirige las organizaciones de masas como los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), los Consejos de Defensa y del Poder Popular, además de la Federación y los núcleos del Partido de jubilados.

Estos valores desde una perspectiva crítica, - sobre el fundamento de cómo mejorar lo realizado y emprender lo que falta-,  marcan los debates en las asambleas femeninas,  las cuales también acorralan temas como la desmotivación en las más jóvenes para ocupar cargos en la base, el funcionamiento interno y el enfrentamiento a las diversas manifestaciones de indisciplina que hoy laceran determinados valores sociales en el panorama nacional.