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Por Graciela Guerrero Garay

Todavía siento el palpitar de las emociones de la primera vez, cuando de un pantallazo dependía el esfuerzo de largas noches y días de trabajo. Aquello de hacer diseño en lenguaje HTLM, colocar códigos por aquí, por allá, “pintar” las fotos en blanco y negro y convertirlas a formato jpg… Un maremoto enorme, aunque ahora, trece después, nos parezca sencillo, hasta de rutina.

En fin, tecnología digital. Un SOS enorme para quienes, en mayoría, ni en pesadilla imaginamos. Sin embargo, un 15 de Marzo del 2000 salió, con una elegancia que nos pareció la octava maravilla del pasado siglo, el primer número de 26 Digital, con el mérito por demás de estar entre los primeros diarios de la zona oriental de Cuba que navegaron en Internet.

Quizás las paredes, siempre cómplices calladas de los grandes momentos, retengan los aplausos y los “gritillos” de la algarabía. Fue un divino parto, multiplicado en muchas horas más de sacrificio a la largo de meses y años, en los cuales se ha transformado y fortalecido, no solo con nuevos redactores que enriquecen su colectivo, sino con los avances de la tecnología.

Nunca será un diario “cibernético” acabado. Crece, como la espuma, con las novedades. Anda de galán preferido por los lectores que marcan puntos en los contactos de visita. En las redes sociales lo buscan miles de personas y nos llena de sano orgullo su versión en inglés.

Y en estos trece años donde un diseño más funcional, acabado y multi-integral en conceptos de comunicación interactiva, hipertextos, valores agregados, dinámica visual y herramientas de usuario se afianza y no se detiene, vale reconocer el empeño de la redacción digital, con esos dos grandes colegas que son  sus webs máster,  Reynaldo y Reynier, y sus editores Maryla y Leonardo.

De cualquier modo, nadie desmerece su pedazo de cake. En este gigante reto de navegar por el mundo, viento en popa y velas sueltas, la redacción no escapa de merecer aplausos, tener hipos de susto en las coberturas online, saltar sobre las limitaciones materiales y hacer lo que es una convicción eterna: un periodismo más responsable y ético, más nuestro, creativo y revolucionario.

Con sus trece añitos, 26 Digital es un gigante. No porque sea perfecto, sino porque nació de un amor profundo y muy cubano, en el que rosas y espinas no compiten, sino que van complementadas y están ahí, en el jardín del espacio, con su perfume y su tallos, sus hojas reverdecidas y un abono ideal para ser cada día más agradable, que en términos periodísticos quiere decir: actualidad, calidad y competencia.

Por eso cuando le dedico estas líneas con un ¡Feliz Aniversario!, siento que hoy mismo, en tiempo real, dentro de minutos, ya no será mismo. Será mejor.