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Texto y foto Graciela Guerrero Garay

Por estos días que restan para la primera semana de vacaciones masivas en el sector de la Educación, las escuelas  primarias cubanas adornan con la virtud de los libros y la lectura sus jornadas docentes, en las cuales alumnos, maestros y familia leen fragmentos de obras de los clásicos y comentan  y dramatizan los cuentos de La Edad de Oro y Había una vez, entre otros tesoros de la literatura infantil universal y nacional resguardados en los fondos documentales de las bibliotecas.

Durante el  verano en la Isla se potenció esta campaña encaminada a rescatar el hábito de encontrar en estos amigos de papel y tinta un compañero ideal para los tiempos de ocio, en los que no siempre esa opción era aceptada como positiva por la población infantil y adolescente, quienes son más dados al disfrute de otros entretenimientos menos instructivos, propios del desenfado de las tentaciones modernas y la ruptura gradual de viejas tradiciones sociales.

Este suceso atrapa en Las Tunas a las comunidades y crea un movimiento masivo en torno a los centros docentes, al involucrar a los padres en la motivación y persuadirlos de que el amor por leer y hacerlo bien empieza por la casa, aprovechando hasta el horario de sueño para enseñarles el valor de los libros y sus autores y sin subestimar ni anular las iniciativas voluntarias que pudieran tener niñas y niños en un momento determinado, más allá de las tareas escolares.

Significativo resulta que cada día son más las familias cubanas que esperan por acontecimientos como las Ferias del Libro y la Literatura, aún cuando se reconoce el encarecimiento del precio de los títulos en venta, sobre todo si están entre las novedades y se dedican específicamente a la población infanto- juvenil.

Otro espacio conquistado en los últimos años son las universidades, donde los festivales por la lectura ganan más adeptos cada curso escolar y se estrechan lazos entre los autores y este tipo de público, mediante lanzamientos de obras en estas instituciones  y la correcta selección de las temáticas que se comercializan, ya sean de carácter científico, afines a los perfiles de estudio o de géneros comúnmente llamativos.

Es hermoso, pues, percatarse de que la primera parte del calendario docente en la Educación General cierra con estos aires henchidos de valores estéticos, culturales y conocimiento vivo de una fuente inagotable de sabiduría, aquilatada desde todos los tiempos en las fuentes bibliográficas y más ahora, cuando faltan escasas horas para un corto período vacacional en el sector y  esta fuerte motivación en padres y alumnos debe rendir frutos en sus hogares, porque fue concebida para sumar a todos bajo el precepto de que Leer es crecer.