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Por Graciela Guerrero Garay

Asumir de una vez y por todas que estudiar es el deber primario y la actitud más altruista de los estudiantes fue una de las miradas críticas puesta al ruedo del debate, con fuerza mayor,  por la Federación Estudiantil de la Enseñanza Media (FEEM) en su reunión de balance, celebrada hace menos de un mes.

Estos aires de renovar compromisos y perfeccionar estilos de trabajo desde las aulas resalta por estos días en los centros docentes de Las Tunas, donde se reconoce la indispensable y sacrificada labor de los maestros y profesores durante su Jornada de Homenaje, que en Cuba abarca el mes de diciembre y culmina exactamente el 22.

Desde los matutinos, con los que comienza el día escolar en todas las enseñanzas del sistema de Educación, los propios alumnos realizan las primeras motivaciones a través de los recursos comunicativos facilitados por las artes, sean danzas, coreografías, dramatizaciones, declamaciones o lecturas y cantos que expresan el reconocimiento y destacan los nexos complementarios en ese binomio llamado a ser perfecto: educando- educador, y viceversa.

La FEEM, que agrupa a un segmento de población determinante para el futuro desarrollo social del país y sus territorios, jóvenes entre 15 y 18 años,  continuará su sistemático trabajo en encontrar vías efectivas para elevar la formación vocacional y consolidar los hábitos de estudio en la mayoría, para que cada vez las pruebas de ingreso  a la universidad sean cualitativamente superiores y la isla alcance las metas de calidad propuestas en el perfeccionamiento constante de la educación general.

Bajo las graduales modificaciones que suceden en Cuba y los lógicos  y tradicionales entusiasmos de cubanas y cubanos por el fin de año, la juventud que estudia y se prepara para el tránsito definitivo de  la elección de sus carreras profesionales valora, en sus gremios preuniversitarios y escuelas politécnicas, los aspectos débiles marcados en los debates de su reunión anual, la cual hizo punto a las íes en el uso del uniforme escolar,  la todavía mala educación formal, las indisciplinas cotidianas y los escasos recursos materiales de las aulas anexas, donde estos locales emergentes fueron concebidos sobre la marcha de la urgencia y no la integralidad pedagógica que requiere la enseñanza media.