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Por Graciela Guerrero Garay

Lloré. Y no pensé en la muerte. Hugo Chávez, presidente de la República de Venezuela, nunca morirá. Ni física ni moralmente. Pero esta certeza no anuló el impacto de verlo en la noche de este sábado en la televisión cubana diciéndole a su pueblo, a su gabinete, al mundo, que será sometido a una nueva cirugía.

No fue a mí a quien estremeció solamente la noticia. Aún en medio de su magnánima intervención, los vecinos más cercanos tocaron la puerta, igualmente emocionados y conmovidos, para comentar el suceso. Minutos después, trascendía a la luz pública ese sentimiento solidario y la admiración y el cariño que le profesan los cubanos. Los teléfonos sonaban para alertar o avisar su comparecencia en el canal Cubavisión, donde Chávez informaba sobre su estado de salud y solicitaba, otra vez, permiso a la asamblea para proceder al tratamiento.

Los comentarios, con una profunda mezcla de tristeza y confianza, están marcados por esa esperanza en la fe y la ciencia que, admirablemente, dejó en sus palabras el Presidente. Hoy Las Tunas, casi a punto del mediodía, borra con un cálido sol la humedad invernal de la última semana y los tuneros, en sus habituales encuentros en la comunidad, hablan y esperan su recuperación y reconocen el valor humano, político y excepcional que le caracteriza y convierte en uno de los líderes más admirados de la nueva era de cambios en América Latina.

Hugo Rafael Chávez  vencerá su batalla. La ejemplaridad de su actitud sana el espíritu. El amor caracterizó su transparente oratoria pública y es, sin dudas, una victoria. Las buenas energías que desde Cuba y de todos los confines del planeta les envían los millones de personas que aquilatan a los hombres verdaderos  estarán allí, junto a él, en cada paso de su lucha contra la enfermedad y el reto máximo impuesto por la vida.

Venezuela no está sola. El ALBA bañó con oro sus hermanos continentales y volverá, como vuelven las olas a la arena, a seguir con las banderas. Mis lágrimas no traen presagios de luto. Son la firme convicción de la altura de un hombre que mueve multitudes en su tierra y en quienes, desde la distancia, sienten y saben qué significa decir Patria es Humanidad