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Por Graciela Guerrero Garay

En función del desarrollo, la generación de tecnologías y la asunción de enseñanzas internacionales Cuba posee unos dos mil científicos e ingenieros que la convierten en una fuerte plaza en el Caribe, para enfrentar el cambio climático y contribuir decisivamente en la elaboración de estrategias de preservación ambiental.

César Toro, secretario de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO, reconoció este potencial de la Isla en el IX Congreso de Ciencias del Mar, con sede en el Palacio de las Convenciones, en La Habana, donde valoró de importante crear una red de las naciones de la zona con la finalidad de emprender proyectos y programas de adaptación y mitigación.

El experto de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura resaltó que los problemas ocasionados por la modificación del clima son globales, a la vez que toman relevancia crítica en los pequeños países o estados insulares por los altos riesgos de este impacto, tipificado en que solo el turismo de playa representa el 37 por ciento –como promedio- de la economía y la infraestructura que tienen a un centenar de metros de las costas, entre otros elementos vulnerables.

De aquí que Cuba sirva de mira en el área del Caribe por todo su quehacer en promover una cultura ambientalista, demostrado en las exposiciones de varios profesionales en el evento, que inició sus debates a partir de las iniciativas de los cubanos en la evaluación de peligros contra la variedad climática y las amenazas sobre los litorales.