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Por Graciela Guerrero Garay

Como siempre Camilo Cienfuegos se agiganta cada 28 de octubre, esta vez las rosas siguen siendo símbolos. Desgranan sus pétalos más allá del mar y se funden con rictus de asombro, gotas de sudor y manos ampolladas en los millones de cubanos y cubanas que esperan este domingo despiertos, tras las intensas jornadas de trabajo para levantar la nación de los estragos que dejó el huracán Sandy a su paso por la Isla.

Es un día de asueto y, aún así, serán miles también los escolares que llevarán flores a los ríos tras la convocatoria de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM) de rendirle tributo, donde sea posible, con las tradicionales marchas que llenan de amor las calles de Cuba y sus reservas hídricas para recordar que un día como hoy revive el Héroe de Yaguajay.

En el pueblo hay muchos Camilo. Esa frase nunca fue utopía y, ahora, repiquetea cubanía por todo el archipiélago. Deviene laboreo, iniciativa, inventiva, solución, unidad, solidaridad. Es gente obrera, campesina, profesional, estudiante, joven, ancianos. “Camilos”, muchos Camilo con la virtud y la esperanza en la victoria y jamás derrotado por un revés en la batalla.

Es un domingo húmedo este 28 de octubre. Agitado y constructor. Uno de los más queridos y venerados Comandante de la Revolución resurge en la memoria. La inmensa Isla del Caribe sigue en pie. Recuerda y ama. Lucha y renace. Tal como la imagen del soldado de sonrisa amplia y sombrero alón se multiplica. Muchas rosas no irán esta vez al mar ni a las presas pero son más bellas, allí, en los cuerpos y los ojos de millones de cubanos que reconstruyen geografías y fortalecen diques. Apuntalan y confían.

Este 2012 cae el enemigo. “Sandy” se llevó el paisaje de los pueblos y ciudades. Jamás, nunca, se llevará el coraje de Camilo Cienfuegos y su estirpe. Esta nación que hoy sigue adelante.