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Vivos y tangibles los sueños del Che

Texto y Foto Graciela Guerrero Garay

LAS TUNAS, CUBA (8 de octubre) - Sucede ahora mismo o dentro de unas horas. O aconteció ya en las primeras horas del amanecer. Igual aconteció el pasado año y ocurrirá siempre. El calendario marca el 8 de octubre. Un día que se llenó de tristeza hace más de 40 años. Hoy, una fecha de luz en Cuba y en muchos lugares de la tierra. El Che, Ernesto Guevara de la Serna, no cayó en vano. Los niños se encargan de darle vida a su memoria. Reviven la historia. Le cantan a sus sueños. Hacen tangibles sus promesas. Este viernes, cientos de niños y niñas ingresan a la Organización de Pioneros José Martí (OPJM) en todo el país.

Pequeños, dulces y expresivos como el encantamiento de los 6 años, anudan en sus cuellos la pañoleta que los convierte en pioneros y les llevará a la interiorización de un lema, que es mucho más que una consigna. Es un camino de ideas, de metas y empeños, de actitud y lucha. Valores que el Che enfrentó a su destino y galopó con ellos mundo afuera, por su continente, por lugares que reclamaban de sus modestos esfuerzos, tal como dejó constancia en su carta de despedida a Fidel Castro.

Hoy la Organización de Pioneros José Martí en la provincia Las Tunas ingresa a sus filas a cientos de alumnos de primer grado. Homenaje fértil  al Guerrillero Heroico. Tradición que se vitaliza, tal como se fortalece el ejemplo del médico argentino que murió en Bolivia tarareando un sueño. Vívida entrega a un hombre que internacionalizó la esperanza, multiplicó la justicia y se sumó a esa raíz que levanta a los pueblos sobre el yugo de los invasores.

Un revolucionario de acción. Un defensor a ultranza de principios y preceptos sociales. Un precursor, que unió a su paso el valor de las palabras Libertad, Soberanía,  Independencia, Lealtad, Sacrificio, Laboriosidad, Humanidad y Patria. “Seremos como el Che”, es el lema que dirán cada día, de cara al sol y frente a la Bandera, estos nuevos cubanos y tuneros que andarán orgullosos de su atributo. Es un noble regalo a su memoria. Fruto de esa semilla que sembró Guevara en la Sierra Maestra, en los discursos, en cada misión, geografía y encuentro que sostuvo como soldado, dirigente y hombre sencillo, de pueblo.

Hoy no se habla de la muerte. Este 8 de octubre los pioneros convocan a su ejemplo y lo unen a otro inseparable, Camilo Cienfuegos. Perpetúan sus razones y sus amores. Esos que, sin mirar dónde ni cómo, acrecentaron por doquier y dieron fe en sus propias palabras… La Jornada de Homenaje a estos guerrilleros, Camilo y Che,  hace la luz sobre la cuesta. Cuba en sus niños y niñas toca la diana en la memoria y la virtud. Y en esta grandilocuencia de crecer desde la florecida semilla, va el mañana. Vuelven los héroes a cabalgar junto a su pueblo.