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Por Graciela Guerrero Garay   Foto: 26 Digital

Tras la alegría de cinco días de fiestas populares bajo las atractivas propuestas del Carnaval 2012, esta capital tunera, bautizada como el Balcón del Oriente de Cuba, abre este lunes el amanecer con cientos de trabajadores y escolares que se dirigen a sus centros de trabajo y estudio, aún cuando el jubileo y el cansancio dulzón de las fiestas lo lleven todavía cuajados en los ojos.

Es un día que desgrana con los habituales “correteos” matutinos para coger el transporte público, los coches tirados por caballos que suplen las carencias de los automotores o las bicicletas, en las que también se traslada el pueblo para cumplir con sus deberes esenciales.

La ciudad de Las Tunas tiene el ajetreo cotidiano de otra jornada de labor y está matizada por el frescor de la lluvia que la bañó en la casi medianoche del domingo, como para seguir lo que ya se impone por años como una tradición local y que esta vez parecía estar a punto de romper la regla de que no hay carnaval sin agua, pues hubo aguaceros en las tardes pero las noches estuvieron despejadas.

Hoy, cuando también comienza el mes de octubre e inicia el último trimestre del  2012, los tuneros intensifican el cumplimiento de sus planes económicos, apuntalan sus avances  y buscan la manera de llevar adelante los proyectos presentes, más cuando estos carnales derrocharon ofertas alimentarias y bailables, las carrozas y comparsas cautivaron a mayorías y cada quien disfrutó a su manera y se inyectó de nuevas emociones, como sucede siempre que se convoca a esta gigante fiesta devenida en un exclusivo retablo cultural.