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Texto y Foto: Graciela Guerrero Garay

Apto para ganar un lugar en la lista de frutales Récord Guinnes, este enorme mango cosechado en el municipio Amancio Rodríguez, de esta oriental provincia de Las Tunas, saca el asombro a cuantos encuentra en su camino con sus 8 libras de peso, 52 centímetros de grueso y 28 de largo.

En la finca La Gladys, de esa localidad tunera, se cultivó la extraordinaria fruta, luego que el estudiante del segundo año de Agronomía Reynaldo Ferreiro  durante sus actividades de práctica docente le aplicara a la planta la técnica del Aro, la cual consiste en hacer un corte de un centímetro de ancho alrededor del tronco, a la altura de un metro aproximadamente desde la base y cortando la cáscara hasta llegar al leño.

El Máster Julio César Tamayo Pérez, metodólogo agroindustrial que atiende el Instituto Politécnico Agropecuario Juan Manuel Ameijeiras, en Amancio,  nos trajo el mango como muestra de lo alcanzado por el alumno en su vinculación estudio – trabajo y los esfuerzos del profesor e ingeniero Luis La Guardia, Jefe del Departamento de Agronomía del IPA, encaminados a que los estudiantes apliquen técnicas novedosas en los cultivos y obtengan resultados como estos.

Tamayo Pérez indicó a esta reportera  que “La Gladys”, propiedad del campesino Rafael Ferreiro, abuelo del joven educando, funciona como aula anexa del politécnico y fue allí donde Reynaldo realizó su tarea integradora.

Este extraordinario ejemplar de la variedad Super Jaide puede desafiar al actual Récord Guinnes en la categoría de frutas, especialmente la del mango, que está en manos del matrimonio Sergio Bodiongan y su señora María Socorro, de la ciudad filipina de Iligan, en el norte de Mindanao, los que ganaron el premio con un ejemplar  de 3,5 kilos de peso (7,6  libras),  30 centímetros de largo y 50 de grueso.

Anteriormente estaba en Kailua-Kona, Hawái, donde Collen Porter logró uno de 5 libras y 7 onzas, de la misma variedad “Florida Keitt”  que cosecharon los filipinos.

La planta madre de este exótico mango tunero se iba a cortar – cuenta Tamayo Pérez- porque no paría, pero el año pasado Reynaldo decidió aplicarle la técnica Aro aprendida en clases y logró 10 mangos. Esta vez continuó su iniciativa y aprovechó la experiencia y obtuvo el sorprendente resultado, destaca.

Mientras, la hermosa fruta de marras está aquí mostrando un nuevo camino a los futuros agrónomos, especialmente a él y a su abuelo Rafael, sin contar que todo el IPA y la Enseñanza Técnica en la provincia andan super contentos con el éxito de esta cosecha.