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Por Graciela Guerrero Garay

Los ataques mediáticos contra Cuba y las condenas que promueve la gran prensa acusándola de violar los derechos humanos nunca analizan que la economía en la Isla, teniendo en cuenta la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional, está afectada en más de 975 mil millones de dólares por culpa del bloqueo económico impuesto por Estados Unidos, condenado por 186 países en la Asamblea General de la ONU el pasado año.

Aunque la noticia no es nueva y puede parecer ingenua para muchos, es una realidad que se imponen conozcan – y no olviden- los millones que cada día se interesan u opinan sobre el tema, cuando se asoman a las informaciones que circulan en la red cibernética o salen a favor de los intereses imperiales en fórum públicos o eventos globales.

La reiteración de esta denuncia la expuso el delegado cubano Juan Antonio Quintanilla ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en Ginebra, quien destacó el carácter extraterritorial del bloqueo y la flagrante violación que significa para los cubanos, a pesar del repudio prácticamente unánime de las naciones y la lucha constante de personalidades y movimientos solidarios para que se termine esta injusticia.

Es mucha agua la que va al cántaro.  La Isla ha demostrado las limitaciones objetivas que este cerco económico, financiero y comercial acarrea en sectores como la educación y la salud. La Resolución 65/6 de la Asamblea General de la ONU durante dos décadas ha sido aprobada a favor de condenarlo, sin embargo esta voluntad soberana  es pisoteada por Estados Unidos que se toma el derecho de multar, incluso, a terceros porque realizan algún tipo de gestión con Cuba.

No es una historia caduca. Su recrudecimiento es real y preciso. El 12 de junio último, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento de Estados Unidos anunció una multa de 619 millones de dólares al banco holandés ING por violar el bloqueo de Washington contra Cuba, Libia, Birmania, Irán y Sudán. Es la mayor sanción impuesta por la OFAC (por sus siglas en inglés).

Otro reporte acusa que el abogado Randall C. Marshall, representante legal de la Asociación Americana de Libertades Civiles (ACLU), calificó de decepcionante el rechazo de la Corte Suprema de su país a la demanda contra una legislación de Florida, que prohíbe usar fondos públicos y privados para los viajes académicos hacia Cuba. La noticia se hizo pública el pasado 26 de junio.

Y la relatoría de castigos Made in USA    para asfixiar a los cubanos es enorme y nada secreta. El bloqueo es un arma letal que traiciona, en primer orden, a los norteamericanos y,  como denuncia Cuba en la Asamblea de la ONU, trasgrede los derechos internacionales y mutila la libertad de terceros. El país más poderoso que se jacta de ser la mejor democracia del mundo es la antítesis de sí mismo. La historia no es muda. Todas las voces no se despiertan por gusto y esta fuerza aplastará la injusticia. Pobre del águila cuando explote esta bomba de tiempo. Los cubanos estamos de pie.