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Por Graciela Guerrero Garay

El movimiento pacífico Ocupar Wall Street (OWS) convocó a una huelga general en Estados Unidos para este Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores. En numerosas ciudades se levantarán pancartas y voces para combatir al capitalismo. Son los indignados que harán coincidir sus demandas con la fecha del proletariado mundial para protestar contra las políticas económicas y bancarias que afectan a los más pobres.

La noticia puede parecer una novedad para muchos, sin embargo hay un antecedente histórico que la hace notable: En la Plaza Haymarket, de Chicago, una gran manifestación obrera contra la empresa McCormick, fabricante de maquinaria agrícola, demanda la jornada de ocho horas de trabajo. Es la semilla primogénita de la celebración del Primero de Mayo. Los manifestantes son atacados por la policía. Hay muertos y heridos. La OWS repite el grito de justicia que en 1886 sacudió a Illinois. Desde entonces, las garras del imperio desgarran a sus propios hijos.

El próximo amanecer no se hace esperar la protesta. Vuelve a intervenir la policía y alguien, que nunca se ha podido descubrir, tira una bomba y mata a siete de los agentes. Ocho obreros, entre ellos Augusto Spies, son detenidos y juzgados bajo el cargo de asesinato. Alberto Parsons, americano, y los alemanes Jorge Engel y Adolfo Fischer fueron colgados junto a Spies. Otro de los condenados se suicida y  los tres restantes se liberan en 1893 por falta de pruebas. Sus ardientes alegatos tienen la proclama de estos tiempos.

“Si creéis que ahorcándonos podéis acabar con el movimiento obrero… ¡entonces ahórcadnos! Aquí pisoteáis una chispa, pero allí y allá, detrás de vosotros, frente a vosotros, y por todas partes, las llamas surgirán. Es un fuego subterráneo. No lo podréis apagar.” Así dijo entonces Albert Spies, quien fue ejecutado el 11 de noviembre de 1887 en Chicago. Su palabra se ha cumplido y multiplicado.

La convocatoria de OWS tiene el objetivo – según una información de Prensa Latina publicada en la página digital Cubadebate – de denunciar los abusos financieros de los sectores más ricos del país, la corrupción del mercado global, el alto desempleo, los bajos salarios y los elevados impuestos para las clases con menos ingresos. Y, como en Chicago de entonces, ha sido reprimido por cuerpos de seguridad de Estados Unidos con gas pimienta y bastonazos. En las cárceles hay cientos de personas.

Falta poco para que se cumpla un año de que este movimiento pacífico reclama y honra la memoria de estos obreros. Como Illinois, Washington DC, Denver (Colorado), Los Ángeles, Nueva York, Newark (New Jersey), Atlanta (Georgia), Oakland (California) y otros centros urbanos de Estados Unidos multiplican el espíritu y las ideas de los mártires de Chicago. No por gusto se repite la historia.

“Los  proletarios… no tienen nada que perder, como no sean sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo por ganar. ¡Proletarios de todos los países, uníos!”, testifica el Manifiesto Comunista de Carlos Marx y Federico Engels en 1848. Y este verbo vivo sacudirá al planeta este Día Internacional de los Trabajadores.

Yo no combato individualmente a los capitalistas; combato el sistema que da privilegio. Mi más ardiente deseo es que los trabajadores sepan quienes son sus enemigos y sus amigos”, sentencio igualmente Engels. Las gigantes marchas que colmarán de alegría las calles de Cuba y de todos los pueblos del mundo le dan la razón. El Primero de Mayo fue, es y seguirá siendo la victoriosa bandera del sudor obrero. El águila se desangra en su propia madriguera. El mundo está de pie.