20120501175329-1ro-de-mayo-2012-8.jpg

 

Por Graciela Guerrero Garay

¡Qué linda es Cuba! Es un hito más allá de una frase o una convicción. Y es linda geográficamente, sin dudas, pero su belleza está justamente en la gente. En ese amor que se desprende cada día por encima de los tropezones, en esa respuesta convencida a sus razones patrióticas, ideológicas, éticas, nacionalistas. A esa unidad que resalta por encima de las diferencias y los sacrificios. Y en este día especial del Primero de Mayo, de punta a cabo, se demuestra una vez más. Con mayor decoro, con inagotable altruismo, con infinito amor y mejores convicciones.

Ayer, en la Mesa Redonda que trasmite el Canal Cubavisión, un amigo sindicalista lo decía. Su frase resumía la idea y el sentimiento de que para los cubanos podía ser normal que miles de personas de otras naciones y sindicatos diversos vinieran a la Isla, para desfilar, compartir, el Día Internacional de los Trabajadores. Y destacaba que no era casual, que significaba lo que representa para millones poder estar aquí. No son sus palabras exactas, es la esencia que nos marca y promueve esa gran solidaridad que nos enorgullece.

Millones de cubanos este martes histórico fueron dispuestos, contentos, caminando tranquilos hacia sus puntos de concentración. Sin represión, sin presiones. Levantando sus banderas, carteles, pancartas. Con iniciativas propias, según el sector y los símbolos que los identifican. Caras contentas, despejadas. Besos y saludos. Manos unidas, seguras, callosas de hacer más y más, con menos recursos, sin perder de vista la meta de la eficiencia, la calidad, la economía. Bajo la presión de las carencias domésticas, de la escasez de insumos. Porque el cruel bloqueo económico, financiero y comercial es real y objetivo. Lacera y obliga a buscar alternativas riesgosas, eleva los costos, frena ayudas foráneas, genera más atraso.

Y así, con todo, crecen las obras sociales, vamos por el camino de la transformación y el perfeccionamiento, seguimos con la salud gratuita y la educación para todos. Riquezas que compartimos con los necesitados del mundo. No puede ser otra esta respuesta el Primero de Mayo. Los cubanos aman su Revolución, su Partido, sus líderes, sin tapar las manchas porque ninguna obra humana es perfecta. Más la nuestra, cada mañana supera en un detalle la anterior  porque las ideas, principios y convicciones están forjados a golpe de hoz y martillo, con amor y lágrimas, con entrega y pasión.

En el Día Internacional de los Trabajadores Cuba es Revolución. Por los campos y las ciudades. Por todas las provincias y municipios. Y ahora, cuando concluyeron los desfiles, compactos, multitudinarios, tranquilos y visionarios, en esas mismas plazas, en las calles, hay fiestas cubanas, con la cerveza que tanto gusta, con ventas de productos alimenticios, con música. Y ahí está ese mismo pueblo, disfrutando el asueto, su merecido descanso. Otros volvieron a casa, igualmente alegres, en paz, a emprender las tareas que entendieron priorizables.

Mañana, cuando vuelvan todos a sus centros de trabajo y las escuelas, estarán las anécdotas, los reencuentros, las memorias. La satisfacción y el legítimo orgullo de estar a ojos vistas del mundo destilando cubanía y con la certeza de que haremos un socialismo mejor, sin prisa, paso a paso, como ha dicho el General de Ejército Raúl Castro, Presidente de Cuba, que una vez más estaba ahí en la Plaza de la Revolución José Martí, en La Habana, junto a su pueblo, reafirmando que las ideas del más universal de los cubanos y de Fidel latirán para siempre en presente y futuro.

Y este patrimonio vivo de virtud humana, firmeza  y combatividad, paz y alegría que convirtió al Primero de Mayo del 2012 en otro escudo de gloria para Cuba será – es- eternamente lo que hace de la Isla y su gente un lugar lindo, único, especial. Porque este archipiélago del Caribe es el espejo real de que un mundo mejor es posible, que la unidad de ideas es el camino y que la lucha por la libertad y la justicia, con amor y honestidad, hacen luz y paren esperanzas aunque existan vaticinios perversos y diablos de lenguas oscuras que pidan destrucción, levanten calumnias y hostiguen con manos y mentes. Esta nación y sus hijos están aquí. ¡Cuba, que linda es Cuba!