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Por Graciela Guerrero Garay   Fotomontaje: CHela

Los cubanos están contentos. La certeza y la esperanza andan de la mano por el barrio. No importa si los enemigos de siempre siguen recibiendo billeticos verdes para vaticinar apocalipsis o minimizar los sustanciales cambios que son hechos concretos o están en camino de gestarse. En su momento, sin prisa ni pausas, como reafirmara el presidente Raúl Castro.

La recién concluida Asamblea Nacional del Poder Popular, en su VIII Período Ordinario de Mandatos, es la evidencia de que el mejoramiento de la sociedad cubana y su proyecto socialista son indetenibles, tal como la unidad americana, con su clímax en la creación de la CELAC.

Y aunque había muchas expectativas con las reformas migratorias, hasta el punto de que por ahí algunos se sintieron decepcionados, el evento del parlamento cubano resultó magistral y replanteó la confianza de que los Lineamientos  para la Política Económica y Social discutidos en masas y aprobados en el VI Congreso del Partido se cumplen y cumplirán, a justo lugar, sin medias tintas.

Cosas extraordinarias marcan las transformaciones en la Isla. La autorización de la venta de carros y la vivienda. El incremento del trabajo por cuenta propia y la ampliación de sus modalidades. La venta de materiales para el desarrollo privado de las tierras recibidas en usufructo, la construcción de viviendas por esfuerzo propio, el otorgamiento de créditos bancarios para tales fines y el indulto, uno de los más grandes desde 1998, de más de dos mil 900 encarcelados, entre ellos mujeres, enfermos, mayores de 60 años y jóvenes que mantuvieron buenas conductas y pueden tener una reinserción social.

Con todo, lo más importante a mi modo de ver, es que el Presidente Raúl Castro asume su mandato con plena valentía y lleva al ruedo los asuntos y problemas  que hoy lastran y hacen mucho más complejo el proceso de cambio, como la corrupción de la que dijo que es hoy uno de los principales enemigos de la Revolución, mucho más dañino que la actividad subversiva e injerencista del gobierno de Estados Unidos y sus aliados dentro y fuera del país.

Su ejemplar manera  de mirar profundamente cada tema, por espinoso que sea, analizarlo y colegiarlo en voz alta ante plenarios como la Asamblea, en vivo y directo para toda Cuba y el mundo,  es una lección hermosa de la dignidad que une e identifica cada día más al pueblo con la meridiana claridad de los principios que sustentan al socialismo cubano, con independencia de cuantos puedan traicionar, ejercer el abuso de poder o justificar sus insuficiencias con la falta de recursos o incapacidad intelectual.

Trasciende, también, la ruptura del mito de que se trabaja en campaña, sino que esta nueva forma de asumir las urgencias del país es un estilo de trabajo que llegó para quedarse y llevar al auténtico replanteo de las conquistas y el futuro de Cuba y sus cubanos. Por los cuatro vientos podrán decir lo que quieran y puedan, pero esta nación está aquí más fuerte y más renovadora que nunca, con y por su Revolución. Y esto lo agradece y valora mucho cada ciudadano aún cuando todavía los salarios no alcancen, la economía doméstica siga apretada y los precios, de los alimentos y productos básicos como el aseo, sigan altos para el bolsillo común.

Al final, la verdad es una. Cuba este fin de año está mucho mejor que el anterior. Los cambios acontecidos simbolizan y son una evolución y un avance irreversible para los cubanos. Enero se espera con mayor optimismo y alegría, con una energía positiva que sacude la inercia y borra, sin miedo ni dudas, los mensajes malsanos y hasta ridículos que salen desde este bello caimán o entran bajo signos de desgarraduras y buscando el descrédito que no han podido lograr en más de medio siglo.

2012, el Año Nuevo  será mejor. La patrona de Cuba, la Virgen de la Caridad, caminó con sus hijos por toda la Isla, redimió los alientos que la elevaron desde la manigua mambisa. Vendrá el Papa Benedicto XVI, Jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano y Sumo Pontífice de la Iglesia Católica. Se espera con amor y respeto, tal como se respeto la procesión de la Virgen y del Santo San Lázaro de Guanabacoa, televisada y esperada por sus devotos el pasado día 17.

Pero como dicen los cubanos puros, los que hacen puentes entre lo imposible, todo será mejor porque cambiaremos para bien y seremos cada vez más revolucionarios, con esta felicidad  que sacude las mandíbulas ante un cuento de “pepito”, hace compartir el buchito de café  y jugar pelota, no importa la edad, en cualquier espacio abierto del barrio. Es Cuba de caña y conga. De mulatas y aguardiente.

Son los cubanos que se abrazan estos días de fin de año y, con la misma confianza y sacrificio, preparan sus cerditos asados, el gallo o el chivo que han dejado para esperar su Año Nuevo y gritar, como siempre sucede…¡¡¡¡¡VIVA la REVOLUCION!!!!