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¿Quién contra quién?

Texto y foto  Graciela Guerrero Garay  

Su rostro refresca esos nuevos orgullos que le brotan al periodismo en Cuba y su pluma, cuan atrevida lanza, todos los instantes, anda de intranquila removiendo la tierra y montándole en la piel lo más manchado,  para que el reparador reflexione en voz  alta, medite y lo deje a punto de un amanecer mejor.

No hay jactancia en sus gestos. Más bien una mezcla de asombro y timidez que la simula más niña. A priori no entiende la entrevista, pero acepta que ella y sus colegas de la carrera simbolizan los pasos seguros del Semanario 26 como Cátedra Docente, al tiempo que la respuesta de todos ante tal exigencia, merece un espacio con voz propia-común  ahora, que varios lauros adornan su otra “mitad” y empieza a dejar huellas entre los predios culturales locales y de la vecina Camagüey, donde estudia la Licenciatura en Periodismo.

También porque ilustra, desde su modestia y esfuerzo, esa impronta laboriosa y el talento que signa al “piquete” de tuneros y corrobora que, en los últimos años, la Unión de Periodistas en Las Tunas (UPEC) aprieta el botón correcto en esa cantera que será futuro en la prensa y medios provinciales. Y con ese movimiento sensual y picaresco de sus manos empieza a responder la ronda de preguntas:

¿Quién es verdaderamente Yelaine Martínez Herrera...una poetisa o una periodista?

“En Yelaine predomina la literata, aunque se sienta atraída por algunos géneros periodísticos. Su temperamento está más a tono con la literatura. Mientras la periodista debe de estar siempre atenta a los acontecimientos, ser objetiva y directa; la literata que vive en ella es tímida, con una tendencia a la alienación, al altruismo y a la  naturalidad. Prefiere, siendo justa y sincera consigo misma, decir que la literatura le ha enseñado la magia de las palabras y el periodismo, su poder. En tanto, aprovecha las potencialidades de ambas profesiones para hacer un periodismo lo más ameno posible y una literatura —a pesar de las características propias de la ficción— lo más cercana a la realidad. En resumidas cuentas, ambas, como alas de una misma paloma, conforman el universo de las letras”.

Has tenido aceptación como reportera, aun sin graduarte, pero como poetisa, decimista, literata, ya has escalado varios premios... ¿te es más fácil ser literata o te sientes de alguna manera sugestionada por la censura o hay realmente censura?

“Nuestro poeta Nacional, Nicolás Guillén, dijo que la carrera del escritor es la más larga que existe; apenas estoy empezando a escalar esa montaña. Ser literata es más fácil si tenemos en cuenta que es la subjetividad del autor la que mueve la obra, no importa que tan increíbles o fantásticos sean  la trama, sus personajes…, un mismo texto puede tener un sinnúmero de interpretaciones. Sin embargo, el periodismo sí lleva consigo una responsabilidad social; no hay lugar para dobles interpretaciones, o sea, “no es lo que tú quisiste decir” lo que vale, sino “lo que dijiste”. Hasta el momento, la censura no ha sido ningún impedimento, de diversos modos me he sentido respaldada: desde la familia, los amigos, la pareja… hasta la provincia y los espacios de creación artística como talleres literarios, concursos y peñas. Para mí es el público lector, ya sea de textos literarios o periodísticos, el que tiene verdaderamente derecho a censurar pues  para él trabajamos, depuramos los mensajes y enfrentamos cualquier adversidad con tal de aportar una obra que nos ayude a crecer en cultura y espiritualidad”.

Con los conceptos que está promoviendo la máxima dirección política del país, como estudiante de la nueva universidad de Periodismo, ¿crees que la prensa está acercándose a esta realidad?

“A la prensa, desde mi modesto punto de vista, le falta ganar más en crítica y en perfeccionamiento para cumplir cabalmente con las nuevas aspiraciones del Partido. En medio de las situaciones convulsas que coexisten en la arena internacional, las constantes manipulaciones y agresiones de todo tipo encabezadas por Estados Unidos en especial, la crisis económica que arranca suspiros a los más pobres y a  los favorecidos… se hace imprescindible exprimir la tinta, el cerebro y el corazón, hacia temas puntuales como el rescate de valores, el trabajo a manos llenas u otros, apegados a la realidad. Nos hemos acomodado en espera de las coberturas, en vez de ir a investigar, contrastar datos y ver lo que realmente preocupa a los individuos, además de aumentar nuestra preparación cultural para llegar a las masas desprovistos de “lugares comunes” y “frases huecas”. La superficialidad no nos hace revolucionarios, la justificación tampoco. Más valentía, sacrificio y dedicación se imponen en este sentido”.

¿Crees que la poesía es tan comprometida como el periodismo?

“Toda obra humana que se respete, exige consagración, comprometimiento, para poder alcanzar buenos frutos. La poesía, como dijo Eliseo Diego, es la imaginación del sentimiento, pretende satisfacer a un público que guste de su lectura, aunque eso no quita tratar de insertar nuevos adeptos a ese canal maravilloso que representa desnudar el alma en versos. Sin embargo, y sin limitarla por ello, considero que el periodismo— desde   el punto de vista social—  alcanza un espectro más amplio, puesto que puede dominar estados de opinión y llegar a miles de personas en los lugares más insospechados. La poesía, es más dulce, más interpretativa, más figurada…, los pensamientos que viertes en ella, amén de que otros coincidan con ellos, no tienen por qué ser compartidos, en un primer momento te representa a ti, a lo que sientes y piensas, la otra parte la completa el público, con sus consideraciones. El periodismo, en cualquier parte del mundo, es clasista, responde a los intereses de la clase que esté en el poder. En Cuba, importa el pueblo, sus necesidades y prioridades”.

¿En qué medida sientes a los jóvenes comprometidos con y en la poesía?

“Quizás haga falta que los jóvenes comprendan más la importancia de la poesía desde lo cognoscitivo y lo espiritual, para que no se reduzca solo a pequeños grupos y sea vista como una opción más de recreación sana. La poesía está en todo,  se ve con los ojos de la sensibilidad. Ahí debe estar la raíz de su carencia de entendimiento. Si logramos que la entiendan, es más probable que les guste. En la poesía en sí, pienso que los jóvenes se ven reflejados puesto que son protagonistas de la cotidianidad y los cambios que se generan, elementos que los poetas no pasan por alto en sus creaciones”.

¿Crees que los jóvenes poetas tienen espacios suficientes para poder cultivar su talento?

“Espacios hay, la AHS, las actividades comunitarias, los proyectos, concursos. En Las Tunas los talleres literarios Migajas de luz, El Cucalambé, Guillermo Vidal (al cual pertenezco) y otros, enseñan a perfeccionar el arte de escribir. Las Casas de la Cultura toman de la mano a niños y jóvenes, con el fin de preparar el relevo en base a la calidad. Somos cuna de grandes poetas como Juan Cristóbal Nápoles Fajardo (El Cucalambé) y Gilberto E. Rodríguez y aquí se realizan los Martes de Poesía, todas las semanas; los Decimartes, cada  mes y las Jornadas Cucalambeanas, etc, con actividades importantes pero los eventos nunca serán suficientes si se busca llegar más al pueblo. Además, los jóvenes talentos necesitan darse a conocer y para ello, todo el esfuerzo que se deposite, se agradecerá, con certeza, en un futuro inmediato”.

Eso presupone que realmente exista  y funcione  todo un sistema  que fomente y ayude al  talento potencial que existe en las comunidades, las escuelas, los centros de trabajo y dispersos en la sociedad...

“No lo suficiente. Considero que existen espacios donde los jóvenes poetas pueden echar  a volar sus sueños, pero falta llegar a los diferentes sectores, en sus respectivos centros de estudio y trabajo. Hay muchos talentos por descubrir, a veces porque ellos mismos no se han descubierto, por desconocimiento o falta de divulgación acerca de los espacios preexistentes, porque no  hubo una mano amiga que guíe sus pasos...urge crear más proyectos para llegar a las comunidades. Fe de Vida, por ejemplo,  se compone por varios jóvenes con diversos talentos (entre ellos, la literatura) y llevan su arte a lugares intrincados, donde está el campesino, el obrero, el pescador…El arte es arte en la medida que se expanda; circunscribir algo tan lindo a unos pocos, a parte de ser una actitud egoísta, niega parte de la esencia del proceso creativo”.

¿Consideras que ser estudiante de Periodismo y relacionarte con un mundo cercano a la cultura, te ha facilitado demostrar tu talento artístico y aprovechar estas posibilidades?

Estudiar Periodismo me ha ayudado en muchos sentidos, puesto que conoces a personas que pueden servirte de paradigmas en el campo de las letras, incentivar tu trabajo  y, al unísono, informarte sobre eventos, actividades y otras cuestiones de interés. Por ello y más, me siento privilegiada. A jóvenes de otras facultades les es más difícil estar al tanto (y a tiempo), a pesar de las potencialidades que brinda la tecnología.  Algunos llegan a sentir cierto repudio hacia las letras y tildan a los profesionales de estas carreras de hacer un “trabajo fácil”. Sin embargo, hay que ver las causas, pues afirmaciones de este tipo denotan una evidente subvaloración y una falta de información que compromete incluso a los educadores. Falta sembrar en los jóvenes la importancia de cultivar sus talentos, crear nuevos espacios y que se den a conocer, los medios de comunicación deben desempeñar un papel preponderante en este sentido.  Es una tarea que compete a todos: directivos, profesores, padres, hijos… El arte, como una avecilla, debe  echar a volar y para ello, necesita condiciones objetivas y subjetivas. Aumentar su masividad no solo es un reto, sino una prioridad en tiempos donde el dinero ocupa las neuronas de millones de seres en el planeta. Digamos que es una especie de anti- contaminante, pues nace en las profundidades humanas y abarca nuevos horizontes”.

Y la mariposita escapó allí, al camino donde se besan periodismo y literatura. La nueva era.