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Felicidades siempre, Comandante

Por Graciela Guerrero Garay

Este 13 de agosto, una vez más para gloria de Cuba, el pueblo le abraza agradecido. Y para orgullo de la nación entera su nombre se internacionaliza allí donde nace el sol para el indio, el negro y el mestizo. Donde el labriego cava y cosecha, tal como el minero sueña con el oro y los abuelos descubren los secretos de la luna, Comandante.

Sabemos del esfuerzo y el valor con que ha enriquecido su fructífera vida. La tenacidad de sus lecciones humanas. La enseñanza de su conducta cívica y revolucionaria. La solidaridad de sus gestos. La ejemplaridad de sus acciones. Este sábado haremos serenata, levantaremos las voces por su voz y volveremos a redimir la corneta mambisa, el crisol y la luz de su entrega Fidel.

A su vida y su onomástico no le hacen falta los adjetivos ni los diccionarios. No hay que buscar palabras para agasajarlo. Usted es verbo, palabra y amor. Su ancianidad admirable y visionaria le perpetúa la vida y le da justo lugar en la eternidad de los hombres que vivirán en la historia, no por lo que son, sino por ser como son. Siempre Comandante, de la Patria y de América, de la justicia y el bien, de la tierra y del tiempo.

Sus Reflexiones quedarán como reliquias inmortales de los siglos que están por llegar. Señales de fuego que calientan la fragua del futuro, que desnudan el presente para que los senderos tengan menos espinas que las habituales y las generaciones por venir pongan conocimiento y cultura a favor de la vida y los aciertos, más allá de las ideas políticas y los credos.

Le abrazamos, Fidel. Su salud no puede quebrantarse porque su mente es un espejo de optimismo y sabiduría permanentes. Es fe en los pueblos y en el hombre de provecho, ese que, como usted, salta cuantas barreras se impongan y pinta el sol y la esperanza desde la oquedad de las batallas. Siempre Comandante, siempre.

Este 13 de agosto y los otros por llegar, en el infinito de los calendarios, estrenarán su nombre con el milagro puro con que cae el rocío y el asombro genial que despiertan los botones de rosas al abrir. Felicidades, Comandante. Los tuneros, con Cuba, le tienden las manos y dan su corazón, agradecidos.