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El parque VIcente García, de mi querida ciudad de Las Tunas, capital Iberoamericana de la Décima, tiene ese toque "verde" que hace del reino vegetal un paraiso de frescuras, formas y colores en todas las especies de su mundo. Por eso, hay que cuidar el Medio Ambiente y salvar la tierra. Somos parte.

No había olvidado continuar con la difusión del amplio compendio, enviado por los ángeles  amigos de los grupos Extrasensoriales de Yahoo, personitas divinas que tanto aman a sus iguales y comparten la valía de sus imprescindibles conocimientos. Nunca será mucho agradecerles este gesto de desprendimiento y solidaridad humana.

Lo cierto es que volvemos a la ventana de Medicina Natural con los importantes secretos del poder de sanación de las plantas, la Fitoterapia, que es una herramienta de incalculable valor en momentos en que los medicamentos se vuelven un gran monopolio comercial (¿se vuelven?, son, a decir verdad) y traen aparejados múltiples reacciones secundarias. O se encarecen tanto en estas crisis globales financieras que no siempre es posible adquirirlos por las personas de más bajos ingresos en cualquier lugar del mundo.

Ya no digo más. Aquí va textual e íntegra la parte V. Solo pido a Dios que de algún beneficio les resulte a todos y que, lo que es mejor, ninguno nos enfermemos, pues si hay algo que nadie puede vendernos ni se compra con la mayor fortuna del planeta es la salud. Por eso vale, creo, que desde ya enseñemos a nuestros hijos a no tropezar con las piedras que nos llenaron de llagas la piel, la más de las veces por contaminarnos con malos hábitos de todo tipo. (Graciela Guerrero Garay)

AMAPOLA (Papaver rhoeas L.)

Se denomina también Ababol. Se utiliza los pétalos. Contiene antocianinas cuya genina el cianidol, le da la coloración a los pétalos. Alcaloides isoquinoléicos, el principal es la roeadina o readina (cuya estructura es semejante a la hydrastina) y la reagenina (derivado por demetilización), que le dan una acción sedante, ligeramente hipnótica y antiespasmódica (parasimpaticolítica). No tiene actividad de tipo morfínico. Mucílagos, que le dan acción emoliente y antitusiva.

También contiene flavonoides. Algunos autores le atribuyen acción descongestiva pelviana y favorecedor del drenaje linfático. Al extracto de la planta, algunos autores le dan propiedades antifúngicas. Se utiliza para la tos espasmódica, tos ferina, asma, bronquitis. Para el insomnio de niños y ancianos. A dosis fuertes puede producir somnolencia.

Plantas de acción febrífuga y sudorífica: Sauco, Caléndula, Cardo santo, Sauce, Tila, Ulmaria, Gordolobo, Jengibre, Marrubio, Milenrama, Rabos de cereza, Ciprés, Violeta, etc.

SAUCO (Sambucus nigra)

Se utilizan las flores (sobre todo), los frutos y a veces la segunda corteza (únicamente el líber). Las flores deben a sus mucílagos, las propiedades emolientes y ligeramente laxantes. La presencia de materias minerales, sobre todo, nitrato potásico, flavonoides (rutósido, isoquercitrósido), aceite esencial (ácido caféico y clorogénico) y ácido ursólico y oleanólico, le confieren propiedades diuréticas, sudoríficas y estimulante de las defensas del organismo.

Los frutos contienen pectina, ácido orgánicos (cítrico, málico, tártrico), antocianósidos (heterósidos de la cianidina: crisantemina, sambucianina) y hemoaglutininas. Hay que tener cuidado porque son cardiotóxicas, por producir aglutinación de los glóbulos rojos. A veces se emplean por sus virtudes laxantes, diuréticas y antiespasmódicas.

La corteza posee trazas de alcaloides, colina y triterpenos (ácido ursólico, &-amerine, betulina). Tiene semejantes propiedades que las flores. Es muy diurética. A dosis fuertes puede producir vómitos y diarreas. Indicada en afecciones respiratorias (catarros, gripes, bronquitis, etc.), reumatismo. En uso externo se utiliza en inflamaciones, quemaduras, eczemas, afecciones oculares, etc.

Plantas de acción antiasmática: Grosellero negro, Fumaria, Llantén, Pensamiento, Helicristo, Enula, Manzanilla dulce, Celidonia, Agrimonia, Ajedrea, Árnica, Grindelia, etc.

GROSELLERO NEGRO (Ribes nigrum)

Se utiliza las hojas y los frutos. Las hojas contienen trazas de un aceite esencial, constituido sobre todo por hidrocarburos terpénicos, taninos y ácido químico. Son utilizadas en Medicina como diuréticas, antirreumáticas, anti gotosas, antiinflamatorias, antihipertensivas y estimulantes corticosuprarrenales.

Los frutos son ricos en glúcidos, sobre todo en pectina (1,3%), flavonoides (miricetol, quercetol, kaempherol), antocianósidos (glucósidos y rutinosidos de cianidol y de delfinidol), contienen abundante vitamina C y ácidos orgánicos (cítrico, málico) que le confieren una acción vitamínica P, tónico venoso, aumentan la agudeza visual, sobre todo por la noche, anti infecciosa, anti diarreico y en uso externo hemostático.

Se utiliza en los trastornos circulatorios de origen venoso (varices, hemorroides), en la prevención de accidentes vasculares, en los reumatismos (se puede asociar al Fresno y Ulmaria), para aumentar la agudeza visual, en alergias. A dosis fuertes el extracto del fruto puede acelerar el tránsito intestinal.

FUMARIA (Fumaria officinalis)

Su nombre deriva de humo, por su apariencia de estar recubierta de humo. También llamada Palomilla o Gitanilla. Se emplea la parte aérea. Contiene fumarina o protopina (0,13%), que le confieren a la planta propiedades antihistamínicas, antiasmáticas, antiserotonínicas, antiinflamatorias y anti arrítmicas. Contiene sales de potasio, con acción diurética.

Tiene acción antitóxica que se debe a la presencia de ácidos alifáticos (fumárico, cítrico, glicólico, láctico, málico, succínico). Se ha observado en el perro que tiene acción hipotensora y efectos cardiovasculares y respiratorios semejantes a la Papaverina. Existe otra especie de Fumaria (Fumaria vaillantii) que se usa en la hipertensión. Se la ha considerado como un buen depurativo y perece ser que tiene una acción positiva sobre el páncreas. Se emplea en la ictericia, digestiones difíciles, herpes, trastornos cutáneos como eczemas, alergias, etc. Es laxante y tónica. Deben evitarse la sobredosis.

LLANTEN (Plantago lanceolata L.)

Se usa la planta entera (hojas). En su composición existen mucílagos, pectinas, taninos y un glucósido cromogénico del que se hablará después. Varias acciones de esta planta son importantes, entre ellas la acción antiinflamatoria, astringente, antitusiva, emoliente y cicatrizante. Se ha comprobado que tiene una acción antihistamínica, anti pruriginosa y antialérgica.

Debido a estas acciones puede ser útil tanto en uso externo para heridas, picaduras de insectos, alergias, herpes, afecciones de los ojos, etc., como en uso interno para afecciones de boca, garganta, sistema digestivo (gastritis, ulceras gastroduodenales, diarreas), tos, bronquitis, asma. Se empleó y se emplea en hemorragias, hemorroides, diarreas, dolores gastrointestinales. Respecto al glucósido que posee, se trata de un iridoide llamado aucubósido o catalpol. Este principio por hidrólisis produce un dialdehído que actúa sobre las proteínas de los microorganismos, teniendo por tanto propiedades antibacterianas.

Se ha indicado en repetidas ocasiones su utilidad para conseguir la deshabituación al tabaco. El Plantago major posee además en su composición ácidos-fenoles (ferulico, p-coumarino, etc.) y una lactona (la loliolida) o digiprolactona, flavonoides, colina y un alcaloide (noscapida) que además de las propiedades del P. lanceolata se le añaden una acción espasmolítica e hipocolesterolemiante.

Las semillas del género Plantago se utilizan en el tratamiento del estreñimiento crónico, como laxantes mecánicos, debido a su rico contenido en micílagos, que por hidrolisis dan d-xilosa, 1-arabinosa y ac. Aldobiurónico. Contienen también aceite, aucubin-glucósido, azucares, esteroles y proteínas.

HELICRISO (Helicrysum italicum)

Se utiliza la sumidad florida. Posee propiedades diuréticas, colagogas, coleréticas y hepatoprotector, debido a los numerosos flavonoides que entran a formar parte de su composición. Contiene un aceite esencial (nerol, &-pinero, eugenol, linalol), y sobre todo flavonas (apigenol, luteolol), flavonoles (kaempherol, quercetol), flavonoles, son los más numerosos (naringenol) y glucósidos (helicrisina, salipurposido, isohelicrisina, isosalipurposido).

El kaempherol, naringenol y la isohelicrisina, producirían un aumento de la coleresis. El quercetol le confiere acción antialérgica, antitoxinante del hígado y antiinflamatoria. Esta indicado en asma, bronquitis, alergias, dermatosis, urticaria, eczemas, psoriasis, hepatitis, etc.

Plantas estimulantes de las defensas: Equinacea, Propóleo, Eleuterococo, Cola de caballo, Sauco, Tila, Loto.

EQUINACEA (Echinacea angustifolia Moench.)

Se utiliza sobre todo la raíz. Más raramente se emplea la planta entera. Es más activa si se emplea la raíz en estado fresco.

Composición química.

  • Los principios activos más importantes que se conocen de la Equinacea angustifolia son:
  • Aceite esencial (1,5%) dentro del cual su principal componente es el humuleno.
  • Un equinacósido; es una molécula compuesta por glucosa, rhamnosa, ácido caféico y brenzcatequinétilalcohol.
  • Polisacáridos o heteroglicanos; se trata de moléculas de peso molecular de 45.000 (compuesto de arabinosa, xilosa y galactosa) y de 25.000 (compuesto de rhamnosa, arabinosa, xilosa y galactosa).
  • Ácidos orgánicos: derivados del ácido cichoreico, ácido caféico, derivados del cafeoil-etílico, verbascósido, ácido clorogénico, ácido isoclorogénico.
  • Resina (1,9%), compuesta por ácido oléico, linoléico, cerotínico y palmítico.
  • Otros componentes: isobutilamida, bajo forma de ácidos grasos insaturados, poli acetileno, 8-pentadeceno-2-ona, 1,8 pentadecadieno, echinolona, cinarina, inulina, pentosano, azucares reducidos.

La Equinacea ha sido llamada con el subnombre de "antibiótico vegetal". La experiencia Médica revela una clara actividad en las afecciones bacterianas y virales, sin embargo, el término antibiótico está mal empleado, ya que esta planta no mata directamente la bacteria como un antibiótico clásico. Su actividad se explica por una estimulación del sistema inmunitario.

Wagner en Múnich, ha podido demostrar esta actividad sobre el sistema inmunitario, mediante test de laboratorio, identificando también diversos constituyentes que provocan este efecto, además de la echinacina y los polisacáridos. Bauer estudió que los principios activos (isobutilamida, poliínos, echinacósido y los derivados del ácido cichoreico), contenidos en los extractos alcohólicos de la raíz de la Equinacea, tenían una acción inmunoestimulante, aunque menos importante que la de los polisacáridos.

Los diferentes mecanismos que utilizan para aislar el foco de infección son:

* Inhibición de las enzimas hialuronidasas de las bacterias. Bonadeo (1971), y otros autores, han demostrado la relación entre el extracto de Equinacea impide la capacidad despolimerizante de la hialuronidasa, tanto a nivel de la cápsula del germen, como sobre los elementos intracelulares, es decir, tienen un efecto antinfeccioso indirecto. La actividad antihialuronidasa de 0,03 ml. de Equinacea, corresponden aproximadamente a 1 mg. de cortisona y según Koch, dosis siete veces superiores, inhiben la hialuronidasa al 100%.

* Estimula la actividad de los fagocitos séricos y tisulares. Meissner (1980) demostró en el animal un aumento del número de leucocitos y una aceleración de la velocidad de circulación sanguínea. Chone (1965) demostró una gran elevación de los granulocitos y de la fagocitosis histogénica y hematológica después de la inyección de la fracción polisacarídica de la Equinacea. Lohmann Matthes vio que la actividad de los polisacáridos de la Equinacea, inhibían la infección producida por Cándida Albicans, en animales.

* Actúa también elevando el nivel de properdina (indicador no específico del poder de resistencia del organismo, interviene en la lisis bacteriana). Weiss y Pillemer observaron una acción bifásica de la Equinacea, primero se produce una caída en el momento de la inyección, para después aumentar progresivamente y durante largo tiempo. El mantenimiento de la tasa de properdina, está en relación directa con la liberación de polisacáridos, desde el momento que aparecen cambios del tejido intercelular. La acción antinfecciosa, está facilitada por una acción antiinflamatoria que puede atribuirse a la equinacina o a sustancias lipófilas como los fitosteroles.

Produce una elevación del nivel de interferón. El interferón, es un producto celular natural que se forma en respuesta a virus u otros ácidos nucléicos extraños. Puede descubrirse incluso dos horas después de la infección. Es liberado por las células infectadas y estimula la producción de proteína inhibidora de la traducción (TIP) en otras células huéspedes. La TIP se fija a los ribosomas celulares y bloquea selectivamente la traducción de RNA mensajero del huésped, y por lo tanto permitiendo una función celular normal en el huésped. El interferón no es específico de un virus, y puede ser activo contra varios; pero es específico de especie, y sólo puede utilizarse en aquella misma especie que inicialmente lo produjo.

A nivel óseo, la Equinacea actúa acelerando y reforzando los fibroblastos y favoreciendo el tejido de sostén. A nivel de tejido epidérmico, estimula la transformación de fibroblastos en fibrocitos, lo que facilita la regeneración tisular, a la vez que también estimula la elevación de las células epidérmicas del estrato germinativo (favorece la cicatrización).

Se ha empleado con éxito, como estimulante del sistema inmunitario, tanto en la prevención como en el tratamiento de infecciones respiratorias agudas o crónicas, gripes, catarros, infecciones gastrointestinales, otitis, alergias, inflamaciones articulares (artritis), infecciones bucales, infecciones renales, convalecencias, en alteraciones de la piel (dermatosis, eczemas secos y liquenificados, psoriasis, etc.), heridas, quemaduras, herpes labial, ulceras varicosas, vaginitis por cándida Albicans, en tratamientos de irradiación, quimioterapia, etc. (Continuará)