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Los tuneros disfrutan muy tranquilos

Por Graciela Guerrero Garay   

Cualquiera puede pensar que por estos días la Isla es un hervidero encontrado de opiniones inciertas. Hay muchos “pájaros de mal agüero” dentro y fuera, es indiscutible, pero por encima de sarcásticos presagios y lógicas inquietudes ante el complejo panorama nacional, donde rescatar y fortalecer la economía es prioridad y voluntad UNO en medio de un reordenamiento de la fuerza laboral, el cubano vive tranquilo y disfruta de las bellezas locales y preferencias por su música bailable.

La noche de este sábado con la cubanísima orquesta de Juan Formel, los Van Van,  en la Plaza de la Revolución Mayor General Vicente García, en Las Tunas es un reflejo de esta capacidad que tenemos acá, en mayoría, de llevar la vida con ritmo y con calma en los momentos más tensos o álgidos. Los que le siguieron desde sus años mozos y estos jóvenes de ahora que buscan el rock o el reguetón se fueron allí a mover caderas, dar vítores y ejercitar los pies, tal como si no hubieran vencido una jornada más de trabajo y estudio. La fiesta despertó a este domingo, invernal también.

Mi hijo, su novia, los chicos del barrio y varios vecinos y amigos que ya peinan sus melenas plateadas llegaron satisfechos. Incluso, a algunos les pareció que terminaron muy pronto de tocar. Querían amanecer como en los carnavales, donde los primeros rayos del sol saludan a cientos en las calles, cerveza en mano y pieles bien sudadas. Cubanía, tal vez sea la palabra más exacta para definir esta virtud tan propia de hacer danzar la alegría amén de las circunstancias.

Me cuentan que todo estuvo tranquilo y bien logrado. La pasaron bien. Y es ese halo de plena soberanía que puede rasgar un grupo de maleantes en un momento dado, pero que se respira y da seguridad siempre. Que permite caminar muy normal a cualquier hora por cualquier calle, en cualquier lugar. Hacer un chiste de la situación más cruel o darle un matiz cómico hiriente a una tragedia. Cuba y los cubanos son – somos- así de peculiares y especiales, como se sorprenden varios amigos allende al mar.

Ahora el tema recurrente es el Proyecto de Lineamientos de la política económica y social, folleto con formato de revista que se vendió en los estanquillos – y por cierto “voló” como decimos acá – y que constituirá uno de los documentos básicos de debate en el VI Congreso del Partido Comunista (PCC) de abril próximo, al que toda la isla y toda su gente tendrá y tiene acceso participativo desde ya, pues se discute a plenitud, voz abierta, en todos los centros de trabajo y los cubanos pudieron adquirirlo sin problema alguno con tiempo suficiente para analizarlo y opinar según sus modos.

El consenso es positivo. Son medidas necesarias y, aunque para alguien no “cuadre la lista con el billete”,  hay confianza de que ese es el sentido general que debe tomar la sociedad cubana en su camino de cambios y perfeccionamiento. El verdadero cubano – léase el que por encima de afiliaciones de fila quiere su nación justa, para todos y con una calidad de vida decorosa a partir de la única fuente de riqueza honesta que hiciste en la tierra, el trabajo honrado – hay muy buenas luces en este democrático proceso que inició el presidente Raúl Castro, desde su discurso el 26 de Julio del 2007, fecha en que empezó con bríos nuevos una determinante mirada al interior de los principales asuntos y problemas que malogran el avance armonioso de la Revolución.

De hecho, ya este pensamiento autocrítico lo había plasmado el líder legendario de la victoria socialista, Fidel, en su discurso en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, y el concepto de Revolución, que también se revitaliza como los puntos de contactos en que debemos mirarnos para seguir adelante. Hay confianza en los dirigentes y en las esencias que encierran estos nuevos lineamientos.

La tranquilidad y la alegría siguen en el andar cotidiano de tuneros y cubanos. Hay capacidad interna, humana sobre todo, para amputar las callosidades y estrenar piel nueva de aquí en adelante. Esta sacudida honesta y revolucionaria a los cimientes de la economía y la sociedad hacían falta hace mucho tiempo, pero nunca es tarde si la dicha llega. Y llegará porque los cubanos interiorizan, cada vez con más  civismo, que hay que trabajar con eficacia y eficiencia, con calidad y competencia. Llegó la hora de ponerle el cascabel al gato y mucho amor hay para lograrlo.

Los videos y las fotos que acabo de ver sobre la actuación de los Van Van en la bella y enorme Plaza de la Revolución de mi terruño, la manera de bailar de jóvenes y viejos, lo que se logra cada día por doquier, la voluntad que respiran las opiniones de “tirar pa′ lante” y este democrático proceso previo al Congreso del Partido me dicen que la solución y el futuro está en cada quien, en nosotros, en la valentía política para hacernos ciertas curas de urgencia. Nadie con miedo o frustración puede mover las caderas y los pies con tanta “sandunga” como sucedió este sábado en Las Tunas.

Y aquí está el secreto del éxito: mente y corazón abiertos a la vida, la esperanza, la credibilidad y la confianza. Somos más los que sumamos. El EUREKA y el L.Q.Q.D bañarán a Cuba. Tuneros y cubanos quieren. Y querer es poder. Van Van, Cuba y su proyecto, Van Van.