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 Por ellos, los niños, NO a la Guerra

Texto y Foto Graciela Guerrero Garay

LAS TUNAS, CUBA (3 de septiembre) – Pensé una vez más en los ojitos negros y vivaces de mi nieta Sheila Tania. En los millones de niños que descubro de una manera u otra en mi andar cotidiano y profesional. En los que imagino dentro de las barrigas estiradas de las mujeres embarazadas que cruzan mi paso. Pienso en esas vidas dulces, ávidas de ser y crecer.

Y Fidel Castro Ruz, en su encuentro esta mañana del viernes 3 de septiembre, en la escalinata de la Universidad de La Habana, con los estudiantes de ese emblemático recinto estudiantil, acaba de cerrar su intervención con unas palabras que me llegan hondo y que “agarro” al vuelo de la noticia en vivo: nuestros hijos y nietos deben vivir en paz, en tanto llamaba a los jóvenes – hijos nuestros también, como los engendrados que van a nuestras universidades locales - . Cerré los ojos. NO ACEPTO al mundo envuelto en una llamarada roja, un humo con tufo a solo Dios sabe qué cosa. No quiero más imágenes de Hiroshima y Nagasaki.

Quiero lo que está pasando ahora en mi casa. Fidel salvando la esperanza, en la Televisión. Mi Sheila de 4 años y medio que espera ansiosa el lunes próximo para comenzar el preescolar. Mi esposo partiendo a su trabajo. Mi hijo descansando su día de franco, después de una jornada anterior agotadora, haciendo el cierre contable de su unidad.  Yo escribiendo para mi página WEB. Mi barrio tranquilo, con los telerreceptores encendidos los que están en casa. Otros caminando aprisa hacia sus centros de trabajo. Las calles limpias, bañadas por el ya calentito sol de la mañana de viernes.

Deseo que esta paz reine en las cuatro esquinas del planeta. Ya Fidel lo advertía una vez más hoy: «Que la vida humana se preserve. Que niños y jóvenes disfruten de ella en un mundo de justicia. Que padres y abuelos compartan con ellos el privilegio de vivir la distribución justa de las riquezas materiales y espirituales que el hombre es capaz de crear con el desarrollo de sus fuerzas productivas. Esa es ya la única alternativa posible».

El líder de la Revolución Cubana dijo que muchas personas han tomado conciencia de este peligro enorme. Pero acabo de leer que Barack Obama aprobó otro año más para el embargo comercial, el injusto Bloqueo Económico, a mi país. ¿Será posible que quien puede cambiarle el sentido a las agujas del reloj no haga nada, incluso por sí mismo? ¿¡Se olvidó que “mereció” el Premio Nobel de la Paz!? Fidel lo resaltaba: «Cualquier persona honesta puede comprender la complejidad del grave problema que hoy amenaza al mundo»,  

Y el tiempo es cada vez más corto, limitado, pero se puede vencer esta batalla. También lo acotó el Comandante en Jefe. Vuelvo a mirar a mi nieta que despierta preguntando cuantos días faltan para ir a la escuela, al tiempo que levanta su manita virgen y separa tres deditos de su mano derecha. Y pienso… No podemos desmayar, hay que evitar esta guerra. LO que siento por mi nieta se lo sienten millones de abuelas como yo en este mundo. Como mi pequeña Sheila hay también millones por el mundo.

Este viernes, Cuba y Fidel, los cubanos, vuelven a tocar las puertas de la esperanza y la vida. La Universidad de La Habana es un puño de palomas blancas. Hagamos la ronda de voces. No suplicamos. Exigimos el derecho que nos pertenece como humanos. UN hombre, un imperio, un país, la codicia y un injusto sentido de la vida NO pueden ser el ombligo del mundo. No lo acepto. Sencillamente así, no lo acepto.