20100903210431-elenarepercucion.jpg

 

Los tuneros aúnan voces por la paz

Texto y Foto Graciela Guerrero Garay

LAS TUNAS, CUBA (3 de septiembre) – La justa batalla que encabeza Cuba en voz del líder de la Revolución, el Comandante Fidel Castro, para alertar al mundo del peligro inminente y las impredecibles consecuencias de una guerra nuclear en el Medio Oriente, tiene resonancia popular desde el barrio hasta los centros de trabajo y las instalaciones de servicio público.

Demostrado quedó este viernes, en el que Fidel sostuvo un encuentro con los estudiantes en la escalinata de la Universidad de La Habana, para trasmitir un mensaje reflexivo sobre elementos concretos, argumentos, consecuencias y necesidad de seguir esta ardua defensa por la paz del mundo y el derecho a la vida del hombre de hoy del futuro.

Luego de la alegría por encontrar cada vez más vital al Comandante – como le llama cariñosamente su pueblo – y verlo nuevamente reuniendo multitudes, en las guaguas, tiendas de ropa y alimentos, en los encuentros a pie de escaleras y espacios comunes de los barrios se resalta la meridiana claridad de su advertencia, el apoyo a la lucha por la paz y la condena a una guerra nuclear que puede cambiar el color de l cielo de ahora para ahora.

“Nadie quiere morir, nadie quiere el dolor, nadie quiere la guerra. Si hay algo que amo y agradezco de mi país y la Revolución es que vivimos en paz, que camino tranquila, a mi paso, lo mismo de día que de noche. Por eso valoro de muy necesario este encuentro de Fidel con los jóvenes, ellos están por vivir, ellos tienen derecho a crecer en paz”, me dice Elena González, una tunera que encontró en la emancipación de la mujer la realización propia y de sus dos hijos.

Nacida en Jobabo y radicada en años en la ciudad de Las Tunas, gracias a las posibilidades y oportunidades que tienen las cubanas de aprender y trabajar, Elena se ha superado y se siente útil ante sí misma y su hogar. “No soy la misma campesina que vino del monte en que me críe. Por eso defiendo la paz, mis hijos son jóvenes y tienen derecho a tener sus propias familias en paz. Si hay que marchar a favor de que no exista la guerra, lo haremos, y apoyo a Fidel y a la Revolución en todo lo que sea importante para que no haya guerra nuclear ni en el Medio Oriente ni en ningún lugar del mundo.”

Y este sentir de Elena es común y vívido en los tuneros, en los cubanos, pues mucho se ha luchado y sacrificado en estos 50 años de conquistas sociales para preservar, justamente, uno de las garantías más hermosas que llegaron con enero de 1959, la paz, en una Isla, un pequeño país, que ha estado sometido a constante amenaza de guerra e invasión por el mismo imperialismo, el yanqui, que hoy no esconde su deseo de teñir de muerte a la humanidad entera.