20100522160504-abuelos.jpg

 

La gracia de los abuelos

Por Graciela Guerrero Garay

CATHY KERNS vive en un calvario no solo por su grave enfermedad de esclerosis múltiple, sino por la insuficiente cobertura médica que posee, el alto costo de los medicamentos y de las

 terapias.

JOHN VANBEEKUM/PARA THE MIAMI HERALD

Por FRED TASKER

ftasker@MiamiHerald.com

Cathy Kerns padece de esclerosis múltiple. Las medicinas que toma son su salvación, afirma, pero cuestan más de ,000 al mes y el copago es de 20 por ciento. La fisioterapia especial cuesta 0 por media hora y también tiene que pagar 20 por ciento de su bolsillo.

Textualmente se puede leer la noticia. NO le quité ni un punto y coma. Tampoco se publicó en un diario cubano y no hay trae la rúbrica de ningún periodista de la Isla. Desde la garganta profunda de la sociedad norteamericana llega el artículo y pone a cielo abierto esas verdaderas diferencias que silencian quienes montan, en Europa y Estados Unidos, las campañas mediáticas contra la Revolución Cubana.

El cántaro de la propaganda contrarrevolucionaria va siempre a la misma fuente: “no hay libertad de expresión. No hay derechos humanos. El pueblo se muere de hambre. A los niños les lavan el cerebro. Los  jóvenes viven tristes y deprimidos. Hay racismo. Liberen a los presos políticos...” En tanto, edulcoran a blogueros y blog que distorsionan, mienten, difaman y  sacan ridículos culebrones sobre cualquier acontecimiento que sucede en Cuba, como si no pasara lo mismo en el resto del mundo.

Asimismo, pretenden callar y agreden a quienes hablan de la realidad cubana con fidelidad. Intentan comprar y amenazan a las personas honestas – incluso las sancionan -  que desmienten y se enfrentan a esta maquinaria publicitaria, tildándolas de comunistas o agentes al servicio del gobierno. Ridículo desde todos los puntos de vista, pues por sí mismo el ataque demuestra todo lo contrario de lo que venden sus paquetes propagandísticos.

Si existiera verdaderamente una voluntad sincera hacia Cuba y su pueblo, exigirían el levantamiento del bloqueo económico, que tanto daño hace y ha hecho en más de medio siglo y afecta a terceros, sean empresas o personas y por demás está condenado por casi la totalidad de la naciones, igual que el estigma de los Derechos Humanos, que basa su condena en pequeños grupúsculos que solo defienden sus ideas egoístas e imperiales sin tener en cuenta los millones de cubanos que han encontrado una manera digna de vivir, desarrollarse y tener garantías de instrucción y sanidad desde que triunfó el proceso revolucionario liderado por Fidel Castro y el movimiento 26 de Julio.

No es cuestión de hacer política, sino de reconocer la verdad y las directivas humanitarias y sociales que mueven la vida en Cuba. El ejemplo tangible es la atención a la ancianidad, un segmento social que debe ser reconocido con toda la dignidad y respeto que se hace aquí. Nunca un anciano cubano podrá contar una historia parecida a la que ilustra este periodista en el Miami Herald.

Desde el retiro asegurado, una chequera modesta, pero segura, medicamentos y atención médica gratis, asilos con lo mínimo indispensable, comedores con alimentación subsidiada, círculos de abuelos y opciones de superación desde el barrio son hechos reales que demuestran su prioridad entre los programas de la Revolución.  Incluso, los que sus familiares abandonan o no pueden atender por cualquier causa, las trabajadoras sociales se encargan de tramitar sus casos y viven en las Casas de los Abuelos a tiempo completo o parcial.  

La gracia de la ancianidad en la Isla es esa, aunque todavía pueda ser susceptible de críticas y mejoramiento esta atención priorizada en muchos lugares. Pero sí algo anda mal por algún sitio no es por dejadez del gobierno ni su máxima dirección. Es por la irresponsabilidad del personal vinculado directamente a estas políticas sociales de atención a la Tercera Edad y garantizar su cumplimiento.

Muchas veces se pueden saltar con facilidad la falta de recursos o la burocracia que haya detrás de alguna cosa, buscando alternativas que aparecen cuando de “arriba” se da la sugerencia o se exige una respuesta. Sin embargo, con todo lo malo que pueda existir por la incompetencia humana, nunca habrá en Cuba una anciana y un anciano que sufra lo que  CATHY KERNS. Siga leyendo:

"Si llamo al seguro y les suplico que necesito más terapia para poder caminar, me dicen: ‘Lo siento, pero eso no está en la póliza’ ’’, dice Kerns.

"Estoy pagando de mi bolsillo más de ,000 al año. Estoy vaciando mis ahorros’’.

Kerns, de 60 años, retirada y quien vive en Orlando, representa a millones de personas invisibles en la crisis del sistema médico de Estados Unidos. Tiene un seguro, pero no es suficiente porque no cubre todos los gastos.

Kerns está en esa categoría junto a una mujer de California que fue mordida por una serpiente de cascabel, cuya factura de hospital alcanzó los ,000 por medicinas y una noche de ingreso, y se enteró de que su seguro solamente pagaría ,000 de la misma. Y una mujer de Miami cuya póliza no cubre su diabetes porque se trata de una condición médica preexistente.

Entre las personas con seguros insuficientes están los llamados "pobres con empleo’’ (la enorme porción de la población que trabaja y gana una miseria), cuyos patrones no les brindan cobertura total, las personas que pierden su trabajo y su seguro subsidiado por sus patrones, y aquellos que no se fijan en las letras pequeñas de los contratos de sus pólizas y acaban con menos cobertura de lo que esperaban.

Los abuelos en Cuba tienen una sonrisa garantizada para recibir el sol. Hace 50 años se les acabó el calvario. La anciana Cathy Kerns vive en Estados Unidos.