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Todavía no llega Juanes y la sangre hierve, en PAZ

Por Graciela Guerrero Garay

Tengo que repetir la palabra mil veces...mil millones...todas las veces que no haya sido escrita…. PAZ; PAZ;  PAZ;  PAZ. No por lo que significa, No porque identifique a este divino concierto cultural que sucede en Cuba, en La Habana. Sino, por lo que se siente aquí, en la Plaza de la Revolución José Martí, en toda la Isla, la Mayor del Caribe.

 

Vale la pena romper la gramática sin licencia alguna. Hacer abuso de los adjetivos. No hacen falta los acentos ni las comas. Ya el énfasis está escrito hace días. Olga Tañón lo dignificó en la apertura. Danny Rivera lo elevó con su Madrigal, esa inmortal canción que da justamente PAZ, con amor. Como destila esta también divina escenografía que hace más bella y noble a la Plaza del Mundo. Que ni se crean que es nuestra. Hace siglos la estamos compartiendo. Aquí está la prueba.

 

X Alfonso rompió los signos. Hizo bailar y corear hasta los corchetes. No hay paréntesis. Esto es arte, arte, arte, porque hay amor. Quizás algunos no lo entiendan. Pero el amor es PAZ y la Paz es ARTE.

 

Cuba que linda es Cuba, no es ahora tampoco ese emblemática canción que cantaron, cantan y cantarán por los siglos de los siglos muchos  terrícolas de mapas imposibles. Es una barca enormeeeeeeeeeeeeee... (Acuérdense que no hay reglas gramaticales, como tampoco puede haber reproche justo para este Concierto en Cuba). El mundo danza en Paz este domingo 20 de Septiembre. Hay que ponerlo ya en las efemérides. No es necesario consultarlo con los historiadores. Seguro están viendo el concierto.

 

Me voy a mover...está llegando Juanes. El mundo está feliz. Tenemos a Juanes para aplaudirlo siempre. Cuba esta en Paz y en La Habana, el Concierto Paz sin fronteras. Divino...divino divino…la PAZ es divina.