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Agua fría, primera respuesta

Por Graciela Guerrero Garay        Foto: TOmada de Internet

 

 

MI admiración por los abuelos puede padecer obsesiva, pero siempre he visto en ellos una fuente inagotable de sabiduría natural que salva de miles  de descalabros. Quizás esta luz propia le venga de que nacieron y crecieron cuando todavía la tierra podía llamarse sin ningún rubor “paraíso humano”, y les hablaba como habla la naturaleza a quien sabe escuchar.

 

 

Lo cierto es que sin tanto desarrollo de la medicina, sin los millones de libros de textos que existen ahora, analfabetos la mayoría en también una mayoría de naciones, criaron saludables, inteligentes y prácticos a generaciones de generaciones y hoy les debemos lo que somos.

 

 

Pues de esos personajes tiernos que aprendemos a querer y venerar desde los mismos instantes en que nacemos, siempre escuché decir que el mejor remedio para contener una quemadura en la piel era el agua fría. Un email que recibí de uno de esos tantos ángeles buenos que convierten las novedades de Internet en puentes de virtud y noble intercambio de conocimientos, me hizo recordar las “recetas de mi abuela Julia”.

 

 

En efecto, el correo decía algo también muy importante: siempre puede existir alguien que necesite este mensaje.  Y ni corta ni perezosa, apuré estos apuntes salvadores para que queden aquí, al alcance de cuantos busquen en la red alguna manera de vencer un contratiempo tan doloroso y trágico como es una quemadura en la piel.

 

 

Hasta en los cursos de aspirantes a Bomberos se enseña que ante una quemadura, no importa su tamaño ni el lugar dañado, el primer auxilio consista en poner debajo de una pila (pluma de agua corriente) la zona quemada, para que el calor disminuya y se detenga, evitando que se quemen otras capas de la piel. Acto seguido, se pasa por el lugar una clara de huevo ligeramente batida o las que sean necesarias para cubrirlo.

 

 

Quienes han pasado por este amargo accidente, casi siempre de origen casero y relacionado con la cocina durante los quehaceres domésticos, afirman que es extremadamente doloroso sentir el chorro de agua fría sobre la piel chamuscada, pero asimismo dicen que hay que aguantarlo el tiempo imprescindible para anular el avance del posible daño.

 

 

Si las quemaduras son profundas y serias, al untar la clara se nota al momento como es absorbida por la piel (que en dependencia del grado de profundidad, la seca y convierte en una fina capa). Esto sucede porque la clara de huevo es un colágeno natural, por lo que se puede untar numerosas veces hasta que se note que la piel “se la tragó” y llegue el alivio.

 

 

Una testimoniante me mostró que no le quedaron cicatrices diez días después y tras untarse por espacio de una hora varias capas de clara de huevo sobre la quemadura de su mano Solo una marca violeta rojiza delataba el accidente casero. Luego, al consultar con los especialistas, supe además que este hecho no es un milagro. La parte quemada se recuperó rápidamente por el colágeno que contiene la clara de huevo, que es una placenta llena de vitaminas.

 

   

Ya lo saben…si lamentablemente sufrimos algún tipo de quemadura en la piel, haga sin temor el procedimiento natural, de eficacia probada, y luego cuidando mucho de lastimarse visite el médico. Este complementará las atenciones que requiera y lo ayudará usted a él, para que su sanación sea más ágil y satisfactoria.