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Por Graciela Guerrero Garay

Esa oligarquía del terror me acaba de herir el alma con uno de los que ya no se sabe cuantos podrán ser sus asesinatos ni las gotas de sangre que les roben a los hondureños. Hace una semana, como hoy domingo, pudo ser un día de descanso feliz para ese pueblo hermano.

Pero ellos, disfrazados de “hombrecitos” buenos, de respetables señores de la gran justicia, de constitucionalistas perfectos, intachables, en fin, de los mejores ciudadanos de este mundo, convulsionaron el despertar de millones de hondureños. Le quitaron el derecho de asistir a misa, de llevar a pasear al chico de la casa, de regar las flores del jardín, comer en familia, regar los campos…

Ahora mismo no están matando la vida del pueblo. Hace una semana que empezaron sin piedad, ultrajando el amanecer, pisoteando la esperanza, amputando la tranquilidad. No se me ha olvidado la foto. Jamás se me olvidará esta foto. Pero necesito dejar claro esto. NO es ahora que usurpan la libertad de una nación. El crimen no comenzó cuando sacaron a Manuel Zelaya de su casa, en pijama, y lo montaron en un avión hacia Costa Rica.

Solo Dios sabe desde cuando estaba hecho semillas en sus podridas sienes. Hugo Chávez ha sido respetuoso con llamarles gorilas. Los gorilas serán fieros y feos, grotescos y peludos, pero los he visto acariciar sus crías, hacer un bello ritual de amor, andar en manadas pacíficas, hasta domesticadas para el campo salvaje que es la selva. Estos son peores.

La foto del joven asesinado que arrastran ahora inerte por algún lugar de Tegucigalpa y que ha recorrido el mundo como testigo irrefutable de que SON ASESINOS, lo demuestra. NO engañan a nadie, ni disfrazados de señores decentes y con olor a colonia cara e importada, quizás. El medio millón de hermanos hondureños que hace exactamente igual una semana resiste y protesta de manera pacífica a su gobierno de facto no está ciego, ni sordo ni mudo. ¡Son muchas las crueles dictaduras de los años de los años y los siglos de los siglos!

Tampoco esta enorme solidaridad internacional sale de la nada. Hace tiempo ya es hora de que los pueblos, los más pobres de los pueblos, los que no nacieron con esos apellidos rimbombantes parecidos a los trabalenguas, tengan agua potable, casas humildes pero decorosas, propias, trabajo seguro, acceso masivo a las esencias de una vida altruista, racional, humana y sobre todo segura y en paz.

Es momento de que los abuelos cierren los ojos para siempre con una sonrisa y no un miedo indefinido más allá de la muerte. El legítimo Presidente de Honduras, Manuel Zelaya, aspiraba a eso y por eso, exactamente también, quería que el pueblo en voz alta, en una encuesta pública, abriera por sí mismo el camino al mañana.

Pero la riqueza es del carajo y la ambición, peor. Entre más tengo, más quiero, y si me van a quitar, mato. Y eso han hecho y harán los señores golpistas. Matar. No físicamente, que es el inevitable camino de la fuerza, los tiros, los gases y las bombas. Sino la otra, la de siempre, la más mortal y humillante de todas: matar en vida, lentamente, apagando la sonrisa de los niños salteando ríos y montañas para ir a la escuela, empinar un papalote, jugar al escondido…

Ahí, empieza para mí la verdadera muerte de los pueblos, el saqueo de los imperiales, la retórica de los maleantes, la malsanidad del poder de los poderosos…matan la niñez y entonces, exactamente igual que el pasado domingo, aniquilan de un golpe, fascista también, las generaciones que vendrán.

Esta foto de este joven muerto en Tegucigalpa, simplemente por exigir el derecho que tiene a ser libre y apoyar a su Presidente, es solo el comienzo de la lenta muerte de los vivos… esos que andan hoy por todos los continentes con las miradas perdidas, indecisas, hambrientas, huérfanas de sabiduría, paz, felicidad, cultura, espiritualidad..

Y así se hacen hombres y mujeres mustios, estrenando muecas por sonrisas, huyendo de un terror también indeciso y enfermizo…Esta foto de este domingo...las noticias de la violencia y la masacre en el aeropuerto, la sangre en las calles de la capital de Honduras, esos fgranco tiradores con la mirilla puesta en ese cielo que con valentía y honor sobrevoló Zelaya...

Todo este mar de pueblo diciendo NOOOOOO a los asesinos...las voces de las mujeres hondureñas…Zelaya desde el aire gracias a TeleSur exigiendo a su ejército que su pueblo no pague la ambición de unos pocos, que haya PAZ, que se DETENGA LA MASACRE…Su vuelo de retirada, necesario, inteligente, aclamado por todos los que saben porqué tiene que estar VIVO...

Eso no es apto para camarillas como estas…ellos, lo único que hacen y lo único que han demostrado en todos los lugares y en todos los gobiernos, es tocarse – acariciarse- como “buenos y decentes señoritos” el bolsillo…de ahí le vienen las pulgas y las rabias, desde ahí condenan al ALBA y llaman a los TLC y de ahí, de estar de sapipintos escondidos, creo yo se deba eso de ponerle cristales bien negros a las limosinas.

Les molesta el sol. Esa es la vida de la gente común, pues el sol gracias a Dios sale todavía para todos. Y en América seguirá brillando. Los eclipses han sido abolidos por decreto. Honduras está multiplicada. Cuídense de las amenazas ASESINOS. Con esta foto han perdido para siempre.