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La doble moral vuelve a denunciar al títere

Por Graciela Guerrero Garay   Fotomontaje: Chela

La noticia corre por los cuatro vientos, y si no es así nosotros, los cubanos, la ponemos ante el mundo porque la doble moral del gobierno de los Estados Unidos vuelve a denunciar al títere.

Se acaba de anunciar por la Corte Suprema de ese imperio brutal – nadie lo dude – que NO van a revisar el caso de los CINCO compatriotas nuestros, acusados falsamente de terroristas, manipulados cuantas veces han querido por la mal llamada justicia norteamericana y prisioneros por más de una década en cárceles de ese país, con condenas irrisorias, injustificadas e inhumanas desde todos los puntos de vista.

Cuba y todos los hermanos de la tierra que han unido sus voces para exigir justicia, NO piden peras al olmo. Le hacen ver que desprestigian con su actitud y violaciones todas las normas elementales del derecho, el respeto a la humanidad, la legitimidad de la cordura, la autenticidad de la vida, porque condenar por terroristas a cinco hombres que lo que hacían exactamente era trabajar para que los niños, mujeres y pueblo en general de Cuba y de Estados Unidos también – que quede clarísimo-  no murieran inocentemente bajo la falacia de los verdaderos terroristas es, sin medias tintas, agredir la existencia, mutilar la esperanza, sembrar muerte y destrucción.

Pero eran cubanos. No sería calumnioso pensar que si tuvieran otra nacionalidad incluso ni hubiesen sido condenados. Obsérvese la historia del connotado Posada Carriles. Atacó a Cuba, puso bombas a un avión donde viajaba una joven delegación de deportistas cubanos, dejó muerte en otras naciones y ahí anda, suelto y jactándose de la impunidad que le da exactamente Estados Unidos.

Siempre los mismos trillos y la misma desidia, el mismo odio y el mismo ultraje. Ahora la Corte Suprema llena más de lodo su propio estrado. Ha desconocido lo que nunca antes la historia citó: 12 amicus, una cifra sin precedente de documentos “amigos de la corte” que incluyen la rúbrica de una decena de Premios Nobel, entre otras importantes personalidades del mundo.

No nos extraña, claro. Nos vuelve a demostrar que al perro aunque le pongan cascabeles nunca será un gato. Nuestros hermanos resistirán, como han resistido las duras pruebas. Los hombres de buena voluntad seguirán unidos y levantarán ahora con más fuerza la voz. El mundo está de pie para suerte de los pueblos y las ideas justas.

Acá, en mi Patria heroica, los CINCO se multiplican en millones, pues mientras ahora mismo un soldado yanqui está matando a un niño en Irak o lo ha dejado huérfano, nuestros médicos le devuelven la sonrisa, la visión, la salud, la esperanza y la vida a millones de seres humanos por América Latina, el África, las islas del Caribe…

En fin, la Corte Suprema de los Estados Unidos no ha matado ni condenado ninguna virtud y sentimientos patrios. Simplemente, han revuelto con más saña el ya apestado podio desde donde presumiblemente se defiende la justicia del Norte. Hay tanto hedor que no necesito las palabras.