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Por Graciela Guerrero Garay     Foto: Lloansy Díaz Guerrero

El parque Vicente García, enclavado en el mismo corazón de la ciudad y parte de su restaurado Casco Histórico, es cómplice de todas las generaciones de tuneros.

Nadie, creo, ha podido escaparse de su sombra, sus gorriones, sus amaneceres y atardeceres. Creo que nadie ha dejado de tomarles las manos a su novia y su novio en sus bancos de granito, entre el verde follaje de sus árboles y los tornasoles de la noche.

Tertulias, esperas, encuentros, desencuentros, alegrías, penas...y cuanta emoción humana pueda concebirse ha dejado una huella silenciosa en su blanco asfalto.

Esta es una de esas esquinas de ese parque, una esquina histórica, que perpetúa la memoria de Federico Capdevila, ese español que muy bien defendió la injusticia contra 27 estudiantes de Medicina, inocentemente asesinados durante el coloniaje español, acusados falsamente de profanar la tumba de un militar español.

Alli, cada 27 de noviembre, cuando se conmemora el injusto y cruel suceso, cientos de estudiantes universitarios tuneros se dan cita para recordar la valentía de esos jóvenes ultrajados y hacer un minuto de silencio por su memoria y la de Federico.