20081028151658-bloqueo56.jpg

El mundo puede acabar este genocidio

·        Cuando el sistema capitalista ya no puede esconder sus tentáculos de exterminio sobre los pueblos, incluido el norteamericano, los parlamentarios que hoy representan los destinos de la humanidad tienen en sus manos el poder de anular uno de los tantos genocidios del siglo XXI: votar contra el bloqueo imperialista impuesto a esta Isla Antillana

·        Durante casi 50 consecutivos, crueles e injustos años de afectaciones económicas, comerciales y financieras, Cuba ha dicho con voz exacta los perjuicios que ocasiona esta política hostil de Estados Unidos sobre los cubanos. Ya se desplomó el andamio del modo de vida americano. Es también hora de que se derrumbe este crimen acuñado y autorizado por el gobierno de la Casa Blanca

Por Graciela Guerrero Garay

Cuba no está llamando al mundo por piedad ni parapetada detrás de conocidos hilos políticos. Esta exigiendo su soberano derecho de tener autonomía sobre sus decisiones económicas, comerciales y financieras. No solo para el beneficio de su pueblo, sino de muchísimas naciones, empresarios y titulares que se afectan por las discriminatorias cláusulas que rigen el llamado embargo económico a la Isla.

Este miércoles la justicia vuelve al ruedo de los hombres. Pone a la vista de todos los pueblos, el calibre de la voluntad, conciencia y responsabilidad dignataria que llevan en sus hombros. Ya lo he escrito, no se trata de estar a favor o en contra, ser solidario con los cubanos o plegarse a los miedos y las amenazas de los gobernantes de la Casa Blanca. Se trata de abordar el asunto tal cual es. Ser o no ser.

El modo de vida americano está por el suelo. La actitud del imperio al descubierto. Su valoración del resto del mundo, más que trillada. No les importa nada. Ni los norteamericanos que ya pasan hambre, los que se han suicidado, las naciones que arrastran con su crisis y, menos, si se muere de hambruna todo el planeta. Ellos, solamente ellos, cuentan, a cualquier precio.

El bloqueo económico contra esta Isla es otro genocidio humano, lento, silencioso, sangrante, de día por día, en estos 50 años de aplicado y recrudecido, de manipulado y llevado y traído a conveniencia. Es también un ridículo entre los tantos que alimenta el diferendo Cuba – USA. No ha podido destruir ni silenciar el alcance y la sobrevivencia de la revolución cubana. ¡¿No es demasiado tiempo para continuar apostando por una burla y un argumento tan insustancial y absurdo?!

La Asamblea General de Naciones Unidas considerará un proyecto de resolución que testifica la urgencia necesaria de acabar con esta agresión imperialista que lacera la autonomía de este pueblo a ejercer el ejercicio de sus operaciones comerciales, obliga a terceros a renunciar a propuestas y acuerdos posibles con Cuba e, incluso, le encarece sus costos y factibilidades de aceptar el desafío que impone el bloqueo.

Tal irrespeto a las normas internacionales de cooperación y colaboración entre los países debe terminar. La verdad y la valentía de los parlamentarios del mundo está convocada a remover las cimientes blandas del Congreso y Gobierno de los Estados Unidos.

Retomando a ese Titán de Bronce de las luchas mambisas por la independencia de Cuba, Antonio Maceo, este 29 se rompe el corojo. La justicia tiene que ponerse de pie y darle al César lo que es del César. Basta ya que este mundo sea de los menos, cuando somos más.

El bloqueo económico a Cuba es un acto criminal. Hay que demostrar que no somos asesinos. La evidencia, la prueba y los condenados llevan medio siglo señalando a los culpables. Hace 16 años que se caso omiso a la voz decidida y justiciera de los países que votan en su contra e incondicional eliminación. La Asamblea General de Naciones Unidas es el paladín del veredicto.