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¿¡La mofeta del mundo tiene la Estatua de la Libertad!?

·        No es un chiste del más despistado. Es verdad. En la nación más guerrerista del mundo, la misma que se arroga el derecho de conformar una lista de países terroristas, condenar a Cuba y a su gobierno como dictadura y llamarse el paladín de los derechos humanos, un gobernador, Charlie Crist, de Florida, acaba de firmar un discutido proyecto legislativo que impone fuertes restricciones a las compañías autorizadas para organizar viajes y realizar envíos a Cuba.

·        No se confundan. NO le están quitando la libertad a los cubanos. Se la están quitando a su propio pueblo, los americanos. El Primero de Julio debe entrar en vigor y las agencias que prestan el servicio están obligadas a depositar bonos, por valores de hasta 250 mil dólares, para requisitos operativos y otros 2 mil 500 por honorarios de registro.

·        La prensa americana y, fundamentalmente, la que ve la paja en el ojo ajeno y no en el propio, cuando se trata de Cuba, América Latina y todo lo que venga contra su derecha, cuestionó aberradamente el levantamiento de algunas prohibiciones en la Isla y descalificó el hecho de que los cubanos pudieran tener acceso a los hoteles del turismo internacional, con frasecitas como “libertad ficticia” por la carencia de dinero. ¿Qué tipo de libertad le da ahora Crist a sus votantes? ¿Tendrán dinero todos los cubano-americanos para pagar los viajes y poder ayudar a su familia? Bueno, puede que ya esté inventando también la “palabrita”, si todavía allí, otra ley del absurdo, está la Estatua de la Libertad.  

 Por Graciela Guerrero Garay

Disfruto el humor, pero lo serio es serio. Paradójico, absurdo, burlón, macabro, ridículo y hasta satánicamente risible es dar crédito de que la Estatua de la Libertad esté justamente en Estados Unidos. Claro, se vende dentro del paquete de “viajes exóticos” que promociona una página en Internet con dicha URL. Le viene bien, busque el término…extranjero, peregrino, chocante, extravagante...

Solo así vale un poquito todavía la joya arquitectónica, calificada como el regalo más costoso del mundo. NO voy a contar su historia, pues lo que realmente me cautiva es la farsante manera que tienen de honrar los gobernantes norteamericanos el corpus versus que motivó a Francia entregársela en 1886. Sepa – o refresque si lo sabe - que encontrarás con un monumento que sirvió como símbolo de esperanza y libertad para millones de inmigrantes que se dirigían a Estados Unidos buscando una nueva vida de paz y prosperidad.

Tal como lo transcribí de la Web de marras lo resalto y le agrego la noticia: el gobernador, Charlie Crist, de Florida, acaba de firmar un discutido proyecto legislativo que impone fuertes restricciones a las compañías autorizadas para organizar viajes y realizar envíos a Cuba. Curioso, ¿verdad? ¿Será este tipo de “libertad” de Crist la que quieren los cubano-americanos que se perjudican con sus regulaciones? ¿Qué piensa Francia del destino y el honor que le hacen en la Casa Blanca y sus tentaculos a su populoso y exclusivo regalo?

Lo mismo de lo mismo, no se confundan. El problema es Cuba, la rabieta y la impotencia. Pero la verdad no es la misma: Cuba no le está quitando el derecho de viajar, ni encareciendo los precios de viajes, ni de los envíos a ningún cubano- americano, a ningún americano. Se lo está quitando Estados Unidos. El daño directo, el arbitrario, el inhumano, el que mutila la voluntad de ser, amar, viajar, ayudar, mantener raíces, fomentar la familia, tener ética y dignidad civil, se lo está haciendo este señor Crist a sus votantes, a sus coterráneos,  al pueblo que representa, creo yo.

Es un asunto de mofetas, no hay dudas. Esto sucede en la misma nación que se arroga el derecho de conformar una lista de países terroristas y matar y agredir. La que condena a Cuba y a su gobierno de ser una dictadura y se esgrime como paladín de los derechos humanos. Mofetas clonando perpetuamente. ¡Si hasta las agencias tienen que informar regularmente al gobierno estadual sobre el volumen de su negocio, el número de pasajeros y las mercancías enviadas a esta Isla! Y el detalle, pagar hasta 250 mil dólares como requisito operativo y otros 2 mil 500 de honorarios.

La Cuba revolucionaria nunca pudo darse el lujo de contratar aerolíneas o comprar aviones para asuntos de paseos, por culpa precisamente de Estados Unidos, que ya en 1961 desembarcaba sus tropas mercenarias por Playa Girón pero, un año antes, la CIA hizo explotar el buque francés La Coubre en los muelles habaneros. Había otras grandes prioridades y necesidades del pueblo en qué invertir y repartir el presupuesto. Nunca viajar a otro país estuvo legislado por ningún lugar, como prerrogativa o interés individual de mero ocio.

Cuba no viola ningún derecho ciudadano sobre el particular. No se transgrede lo que no está prescrito. En Estados Unidos, sí. Pero Crist es Crist, otro “Buchito” más. Total, si en el país más guerrerista del planeta, el que mata lo mismo con bombas que con hambre a un niño, un anciano, que a su propio ejército, también vende, como una de las maravillas del mundo, a la Estatua de la Libertad.