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¿A cuál mitad del mundo se le matará el hambre para el 2015?

·        La reunión de la FAO fue valiente, en voz de su representante, Jacques Diouf, pero el capitalismo sigue vivo con sus políticas de consumo, mercado, explotación y desvirtuando toda manifestación de unidad en América Latina y en cualquier lugar donde asome un movimiento revolucionario por pequeño que sea.

·        La guerra mediática, la propaganda insidiosa, la manipulación de hechos, personalidades y líderes que tienen que ver con ideologías de izquierda se acrecienta cada minuto en los paquetes informativos de los grandes monopolios de la comunicación. Confundir a los pueblos es la meta esencial

·        Cuba, con su cada vez más cruento bloqueo económico por parte del gobierno de los Estados Unidos, tiene hoy una estrategia bien definida para el cultivo del arroz y garantizado el consumo de TODA la nación para el resto del año. Mientras, la gente se muere de hambre en gran parte del mundo.

Por Graciela Guerrero Garay

La Revolución Cubana puede tener cuantos detractores y desafectos les vengan en gana, pero es la única alternativa posible para la justicia social y el genuino proyecto que acaba, desde su raíz, la división de clases, la desigualdad, el hambre y la muerte para unos y la abundancia y la gula para otros.

En constante cambio, transformando y mejorando sus metas, tareas, decisiones, asumiendo proyectos cada vez más altruistas y humanistas y garantizando lo esencial del bienestar común, no hay dudas de que, aún con los defectos que se le puedan señalar, la mayoría por errores humanos y no políticas de Estado, es el sistema social que enaltece al hombre, le pone cara a cara con su destino y abre las puertas a su desarrollo íntegro, no más da el primer grito en este mundo.

Tener garantizado hoy la cuota básica de arroz para más de once millones de personas, incluyendo el que se destina,  en cientos de toneladas, a todas las instituciones de la Educación y la Salud Pública, los comedores obreros y el sistema de servicios gastronómicos, por citar algunos, lo vivifica sin comentario anexo. Mientras, hay 854 millones que se acuestan sin comer o mueren por culpa del hambre por todo el planeta. Basta saber que en América Latina y el Caribe 36 millones que residen en el campo lo hacen bajo una extrema pobreza.

No es secreto para nadie – y está demostrado con estadísticas y hechos concretos-, que el brutal bloqueo económico impuesto hace casi 50 años por el gobierno de los Estados Unidos es una de las causas que le sangran su economía y le obligan a erogar el doble, o más, del precio ordinario de los productos imprescindibles para su desarrollo y la subsistencia de la población.

Aún así, el hecho está aquí, en esta Isla bloqueada y amenazada, que tuvo que recurrir a un llamado Período Especial para contrarrestar los efectos de la desaparición de la antigua Unión Soviética y que durante casi dos décadas, con más frenesí que nunca, ha sentido todo tipo de ataques comerciales, políticos y sociales por parte del enemigo imperial y  de las reglas de un mercado internacional desigual e injusto para los países del Tercer Mundo.  Y si hablamos de los fenómenos naturales, ciclones, sequías, tormentas tropicales…es de notar el reto y la victoria.

Hay más. En Cuba se cuenta ya con una bien definida y diseñada estrategia para el cultivo del arroz, un cereal básico y preferente en la dieta del cubano. La esencia es reducir, en el menor tiempo posible, el 50 por ciento de los volúmenes que hoy se importan. Los recursos humanos y técnicos, altamente calificados, están y no será una utopía recuperar las 150 mil hectáreas que se necesitan y producían en los años 80, así como incorporar otras nuevas e involucrar a empresas especializadas de la Agricultura, ministerios afines, cooperativas, campesinos y los productores del conocido proyecto arroz popular o familiar.   

Con la reunión en Roma sobre Seguridad Alimentaria, en los primeros días de junio, se demostró que solo se podrá matar al hambre con un cambio en la correlación de fuerza de este mundo. O lo que es lo mismo, si el capitalismo continúa imponiendo sus recetas neoliberales, controlando el comercio y convirtiendo los alimentos en biocombustibles, crecerán hasta límites quizás impredecibles esas manitas desesperadas de los niños que hoy piden comida, la desnutrición, la muerte de cientos de millones de seres humanos y hasta el exterminio del reino animal.

Datos de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), difundidos por la Agencia Prensa Latina, testifican que en el 2007 la reducción del suministro de cereales contra una mayor demanda, disparó los precios sobre todo del maíz y el trigo. Para el cierre de ese año, el índice de precios de los alimentos promedió 210, un 41 por ciento más que los reportados en igual etapa que el anterior y en los cereales, específicamente, llegó a 172, de 126 en el 2006.

Revisar las estadísticas tuerce el alma de los que tengan alma. Ya Fidel  Castro Ruz, ese previsor e incuestionable estadista de todos los tiempos, lo sentenció con toda la crueldad que encierra desde 1992, en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, en Río de Janeiro: “Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida; el hombre”.

Acto monstruoso, como también ha dicho el líder de Cuba y de los pobres. La FAO informa que existen 36 países que necesitan ayuda exterior para solucionar la crisis de inseguridad alimentaria. En unos 30 se reportaron disturbios sociales por causa del incremento de los precios de la comida. En Haití hubo cinco muertos y 200 heridos, pero aún así, con este horror sobre la tierra, en Estados Unidos el 30 por ciento de la producción de maíz se destina a biocombustibles y la fabricación mundial de etanol en el 2006 creció en casi cuatro millones de litros. El 90 por ciento se concentró en Brasil y Estados Unidos.

Y si fuera poco, Prensa Latina, vuelve a poner en blanco y negro la violenta realidad: los llamados biodiesel subieron a unos seis mil 500 millones de litros, de los cuales el 75 por ciento se elaboró en la Unión Europea. Otro dato desgarrador: la FAO considera que para el 2016 la demanda de maíz para biocombustibles aumentará doce veces.

Los esfuerzos cubanos por alimentar a su pueblo son inmensos y hasta hoy es el único país de América Latina que garantiza una cuota subsidiada, unos seis centavos de dólar, mediante una cuota racionada y constante mes por mes, al tiempo que los cubanos también pueden adquirirlo a unos 35 centavos dólar en forma liberada. Este proyecto cohesionado, humanitario, con voluntad política, con incontables presupuestos – los que hagan falta- buscando desde la mejora de las semillas hasta los altos rendimientos, da un nivel de seguridad alimentaria en la Isla que hoy ningún otro país del mundo tiene.

Los niños cubanos son los más privilegiados. Tienen una cuota adicional en las zonas de afectaciones climáticas y, los que por problemas de salud, requieren de dietas reforzadas, a un mínimo costo, asequible para los de más mínimo ingreso, la tienen ahí, en las llamadas bodegas, prácticamente en la esquina de la casa, en cada barrio.

Cuba no es una utopía. Es una realidad contundente y viable. El arroz jamás ha faltado a la mesa ni en los primeros años del cruento Período Especial. Ahora esta estrategia para sustituir hasta el 50 por ciento de las importaciones marcha bien y bien pensada. Vale mirar hacia la Isla grande las Antillas. El capitalismo está llevando contra la pared a organizaciones que hoy garantizan la nutrición de millones de infantes y seres humanos.

Josette Sheeran, directora del Programa Mundial de Alimentos (PMA) declaró que el alza de los precios de los alimentos y la consecuente inflación continuarán hasta al menos el 2010, “con ello se fomentará el hambre a través del globo y la anarquía en las calles de las naciones más pobres”, afirmó. Si no se sacude y mata la política fascista, consumista y neoliberal del capitalismo y los naciones que verdaderamente pueden matar la hambruna de la tierra, ¿a cuál mitad del mundo se le llenará el estómago para el 2015?