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Por Graciela Guerrero Garay
Las Tunas es una ciudad de leyendas, misterios y una historia consumada, hecha a golpe de décima y machete, y viceversa. En 1617 le nació la primera huella del misticismo que la envuelve. Desde entonces, los más viejos, generación tras generación y contra los aires modernos, cuentan de un corcel blanco que salía a galoparla bajo la furia de un indio sin cabeza. Era un síntoma de rebeldía al intruso español. En aquellos tiempos su nombre era Cueybá, cacicazgo con muy pocos moradores.
A Diego Clemente Rivero se le atribuye el honor de levantar la primera casa, allí donde hoy nos espera el Museo Provincial Mayor Vicente García. La región aborigen empieza a desdibujarse ante las ambiciones de la conquista y la llegada de ilustres personajes. Crece. Tipifica su entorno. Defiende su lugar. Engendra. Y nadie pudo quitarle el realce que le dio el privilegio de ser paso obligado hacia el Oriente y Occidente de la Isla. Por eso, en poco tiempo, Las Tunas ganó el derecho a que se le concediera la Tenencia de Gobierno que administró Morales y confirmó que, por sí misma, podía labrar sus andares futuros.
Todo este conjuro de vitalidad, y ya con el título de Ciudad en su Ayuntamiento, la valentía de sus más célebres patriotas, los fértiles últimos meses del 68 con su arraigo independentista, el acervo cultural y el aldabonazo que significó el resurgimiento de sus cenizas, crea nuevos caminos hacia el desarrollo. Entre los sucesos que la distingue está la construcción de su primer cine, en 1905. "Victoria" tenía 200 sillas de madera y una pantalla de dos metros aproximadamente. Estaba ubicado frente al parque Vicente García, por la calle Colón, hoy arterias principales del corazón capitalino.
La luz eléctrica llegó en 1913 gracias a Francisco Gutiérrez Calderón, quien instaló una planta y, acto seguido, también, se estrenó el servicio telefónico. Paralelamente a estos acontecimientos, sus rebeldes sentimientos se proyectan aún más para marcar su identidad. Los tuneros participan activamente en huelgas, movimientos y organizaciones sucedidas en la Isla contra la dominación americana y los gobiernos de turno, como el alzamiento en 1933 para enfrentar a Machado, realizado por la Unión Revolucionaria en Victoria de Las Tunas, nombre que le da el español y capitán general Blas de Villate, Conde de Valmaseda, luego que el 16 de agosto de 1869 las tropas mambisas al mando de Manuel de Quesada, logran ocuparla pero no alcanzan el éxito total en el ataque.
La enraizada rebeldía sigue en pie y, en 1937, se crea el Comité Municipal del Partido Comunista. Dos años más tarde, se aprueba por el Ayuntamiento el escudo de la ciudad, la cual en 1943 abarca, como municipio, 16 barrios con más de 91 mil habitantes. A partir de este momento la década del 50 se convierte en expresión de auténtica cubanía y hay un rotundo apoyo al movimiento 26 de Julio. Esta intensa labor revolucionaria se extendió por las distintas zonas del territorio que hoy conforman los ocho municipios hasta la alborada de enero de 1959.
Con el triunfo revolucionario en 1959, Las Tunas queda integrada a la región oriental y comienza un constante y ascendente desafío para equilibrar su desarrollo con el resto de las regiones del país, fundamentalmente por la carencia de industrias y poseer un carácter eminentemente agrícola, renglón económico bastante maltratado con las guerras y desatendido totalmente por el régimen imperante en la Isla.
Esta nueva década le cierra cicatrices y hay lugar para nuevas alegrías que la salvan del marasmo: El 16 de diciembre de 1961 Las Tunas se declara libre de analfabetismo.
Un año después otro rayo de luz alumbra la ciudad y, por vez primera, los tuneros disfrutan el placer de ver en sus predios a la gran bailarina Alicia Alonso. Fue un 10 de noviembre. Otro momento que jamás ignorará su historia es la visita del Comandante en Jefe al central Antonio Guiteras, un 7 de junio de 1965. Es la magia de un arcoiris de Revolución que la baña y limpia de tormentosas pesadillas.
En 1972 se forma el Territorio Tunas, integrado por siete regiones: Amancio Rodríguez; Colombia; Jobabo; Jesús Menéndez; Antonio Guiteras; Manatí y Tunas Pecuaria, además de cuatro municipios jerarquizados: Tunas y Puerto Padre, urbanos, Guaramanao y Melanio Ortíz, vianderos.
La estructura política se fortalece y el 17 de enero se constituye en Las Tunas el Comité Territorial del Partido, cuyo primer secretario es Faure Chomón Mediavilla. En tanto, van creciendo las calles y las barriadas a lo largo de toda su geografía y las obras sociales comienzan su despegue. Un 8 de enero de 1974 se inaugura en esta ciudad el acueducto.
La apocalíptica visita del caballo blanco es cada vez más infrecuente a los ojos de los que asumen las metamorfosis de los tiempos modernos, aunque prevalezca entre los misterios, leyendas y verdades de las tertulias y charlas citadinas de un pueblo que ya no es el mismo. El posible fatalismo geográfico que alguna vez pudo primar en el subconsciente de quienes la llamaron la "cenicienta del oriente" empezó a desmoronarse de los almanaques, con la nueva división política administrativa que acontece en diciembre de 1975. Las Tunas es ahora la ciudad principal de una de las 14 provincias cubanas en que se divide el país, incluido el municipio especial Isla de la Juventud, y emerge con autonomía propia como tal.
El despegue es inevitable. En 1978 se inaugura su aeropuerto y un servicio especial ferroviario de pasajeros que la comunica con La Habana. Corría el año 1980. Unos meses después, el 14 de junio, el Combinado de la Salud estrena el hospital Doctor Ernesto Guevara de la Serna y sus instalaciones. El Comandante en Jefe Fidel Castro, la honra con su presencia. Esta década no terminó sin dejar nuevos y halagadores recuerdos: el 8 de mayo de 1981 se anuncia que Las Tunas gana la sede de las actividades centrales nacionales por el XXVIII aniversario del 26 de Julio. Este mismo día, el máximo líder de la Revolución pronuncia las palabras centrales del multitudinario e histórico acto.
En los doce meses siguientes no es menos palpable lo real maravilloso que envuelve a los quijotescos milicianos de estos tiempos. Un 25 de junio de 1982 la ya desaparecida escultora cubana Rita Longa inaugura en Las Tunas el primer museo-taller de esculturas del país. Se puede hablar con propiedad de un desarrollo tangible. El crecimiento poblacional es evidente. Comienza un sólido trabajo de formación de profesionales propios. Importantes industrias como la Fábrica de envases de vidrio Antonio Maceo; de Estructuras Metálicas, "Comandante Paco Cabrera", y la de Cabillas Corrugadas, el Laminador 200-T, dicen por sí mismas cuánto se transforma la ciudad.
La proliferación económica, social y cultural no escapan a los ojos del forastero y entre sus moradores aparecen nuevos personajes que hacen la leyenda de este siglo que se estrena. "El Comandantico", nuestro popular Caballero de París, está quizás, ahora mismo, en una esquina del parque Vicente García tejiendo con gestos una nueva historia. Por allá nadie olvida la caldosa de Kike y Marina, un ajiaco de sustancia de pollo y viandas que inspiró una popular canción de notable éxito nacional y cuyo personaje principal es "Pirindingo", humilde obrero que muchas generaciones de tuneros aprendieron a querer, escoba en mano, en los pasillos de la secundaria básica Cucalambé, otro pilar de la Educación que formó a la mayoría de los profesionales que hoy apuestan sus destinos en las improntas de la consolidación integral del territorio.
Es la modernidad que se cuela veloz entre los barrotes de la memoria de una ciudad promiscua y renovada, donde la presencia de una arquitectura colonial, caracterizada por grandes corredores con provocativos toldos, y la influencia estilística ecléctica que caracteriza sus fachadas coquetea, con elegancia, sus espacios bien distribuidos en forma de L ó U.
Hay secretos que trascienden este siglo. Están las balaustradas, las tejas criollas en cómplice armonía con el Art-Decó, las edificaciones racionalistas, neocoloniales y esos 14 inmuebles vitalicios desde la colonia que denuncian nuestras raíces y la amalgama de detalles arquitectónicos que nos identifican y distinguen por ser dueños del casco histórico más pequeño del país, con 33 manzanas, incluidos dos parques y dos plazas, una extensión de 14 hectáreas, 444 viviendas y 53 oficinas, la mayoría ubicadas en locales que fueron habitáculos antiguos.

Quizás por eso la delineación de su entorno y la asunción de los nuevos códigos conceptuales del pasado siglo, sean solo pretextos que encontró el amor de los tuneros para preservar las controvertidas raíces de su origen, mutiladas por las veces que fue reducida a cenizas por sus hijos, quienes juraron con sangre "QUEMADA ANTES QUE ESCLAVA". Aún así, a Las Tunas le nacieron los retoños y nadie puede hoy arrebatárselos. Su entorno urbanístico tiene el brillo de las nuevas cadenas comerciales, como la Casa Azul. Su Plaza Martiana, surgida del ingenio del arquitecto Domingo Alás, es la única de su tipo en América Latina y la segunda del mundo donde una trilogía astronómica se unifica para proyectarse como reloj, calendario y reflector solares vinculados a la vida de un personaje histórico, José Martí.
La Biblioteca provincial, fundada el 28 de Enero de 1951, lleva con honor el nombre del Apóstol, y fue la primera de su tipo que abrió sus puertas en Las Tunas. Los museos, galerías de arte, el Fondo Cubano de Bienes Culturales y el remozado Cine- Teatro Tunas denuncian también, en el mismo corazón de la ciudad, las novedades o el retoque a las viejas construcciones, marcadas ahora con un distingo de frescura y complemento, en la vorágine de una vida cada vez más capitalina y emblemática.
Esta región no trata de inventar su historia, más bien se regodea en ella. Y una muestra palpable es el abrazo a la nueva revolución técnica que movió los cimientos de la cibernética y la informática. El Centro de Innovación y Gestión Tecnológica (CIGET), de la Academia de Ciencias en la provincia, fue de los primeros del país en conectarse a la gran autopista de la información: INTERNET. Hoy son pocos los centros de trabajo que no tienen automatizados y rectorados por la computación sus principales programas.
Los avances productivos marcan las últimas décadas de este siglo como las altas producciones de calidad de la Fábrica de Acero Inoxidable (ACINOX); la cerámica ornamental y técnica; la poligrafía, la industria del látex con la fábrica de guantes quirúrgicos; la producción de muebles para el turismo y el desarrollo y cosecha del tabaco, que además de generar una importante cifra de nuevos empleos demuestra que esa vieja tradición de cultivar la aromática hoja tampoco se extinguió.¡Error!Marcador no definido.

Alumbrado público; nuevas avenidas; edificios de la magnitud del "Doce Plantas", las comunicaciones y la telefonía; obras ornamentales multipropósitos como la Plaza de la Revolución Mayor General Vicente García González; la consolidación de los movimientos culturales y literarios; y la ampliación de los servicios y el aval de calidad del Hotel Las Tunas, de ISLAZUL, hablan de la elegancia con que la ciudad aceptó el reto de los tiempos difíciles de un período especial en tiempo de paz, acontecido en los inicios de esta última década del siglo que acabó.
La ciudad de Las Tunas no necesita del repiqueteo de los autobuses ni multiplicar su nombre por los altavoces. Como señora de este siglo y patrona original de sus ya también crecidos siete hermanos locales, lleva con orgullo la verde gracia de la opuntia que la tipifica... Majestuosa, altiva, desafiante, dueña de sí…
Camino a sus 210 años no está cansada. Es la continuidad de su historia. Enamorada de sus tonadas campesinas, dulce bajo los embrujos de El Cornito y sus cantos de bambú; saltarina en sus vecinas playas; mística con su sabor a indios, negros, españoles, chinos y americanos; culta con su lenguaje escultórico; inquieta entre el humo de sus industrias y cómplice de tan maravillosa mezcla de leyendas y verdades se abre al nuevo milenio que la espera. Y no contará sus lágrimas estériles- si es que las hubo alguna vez-, sino que reina con todos sus milagros, tan silvestre y natural como la tuna, en puntillas de pie para llegar más lejos, existirá con o sin sus manes, con o sin sus señas, porque lleva en las entrañas fuego, sacrificio y poesía.
Por eso tiene en sus más de medio millón de amantes la musa inmortal que vibra en el archivo de los poetas. Y también, por eso, sin miedo ni espejismo, Las Tunas será para siempre una CIUDAD DE PUERTAS ABIERTAS.