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Verano: ¿Cómo se mueven los tuneros?

Verano: ¿Cómo se mueven los tuneros?

Por Graciela Guerrero Garay  Fotomontaje: Chela

Aunque el transporte público estatal se vitaliza entre esfuerzos y estrategias para satisfacer la demanda de los 525 mil 729 habitantes de esta oriental provincia de Cuba, nada opaca el ir y venir de los coches y pachangas tiradas por caballos y los bicitaxis, medios alternativos que salvaron las carencias de ese servicio desde que en la década de los 90 el llamado Período Especial prácticamente colapsó la economía.

Los tuneros, sobre todo en esta capital, a mediados del 2014 no renuncian a realizar sus trayectos cotidianos en esos peculiares “automóviles”,   aún cuando el itinerario de los ómnibus locales esté entre los parámetros lógicos de cada ruta y en los horarios picos las esperas, en las paradas de guaguas, no sean una eternidad como en tiempos cercanos.

Incluso, muchos los prefieren porque toman aire puro y no sienten ir cual “sardinas en latas” dentro del bus,  en un verano bien caliente a merced del calor y un sol que cualquiera diría está a un pasito de la tierra. Lo cierto es que son cientos quienes pagan con gusto las tarifas pactadas – no siempre adecuadas al kilometraje-  entre conductor-pasajero y por doquier sobresale el trotar de los caballos o la música de los bicitaxis, algo que los distingue como un código de barras.

Críticas y aplausos reciben igualmente a diario. Los cocheros por violar el reglamento de poner a resguardo, con los sacos establecidos, el estiércol de las bestias para no dejar sobre el pavimento las huellas del itinerario. Otras, por el abuso de algunos en usar demasiado el fuete sobre estos nobles e incansables animales, los cuales además de resolver un problema todavía sin solución definitiva – el transporte público- le dan el sustento diario y le llenan los bolsillos y la cuenta de ahorros desde el pasado siglo.

Los “bici” tienen sus puntos blandos en el excesivo volumen de sus parlantes musicales y el poco gusto estético, de la mayoría, en escoger las canciones para sus clientes, mientras llenan de ruido las ciudades y tal parece que son discotecas rodantes o publicistas  de ciertas firmas disqueras, grupos musicales o promotores ambulantes.

En ingenio, adornos, innovaciones, estilos, luces y producción no tienen competencia, ganan por sí mismos y nadie puede quitarles el mérito de ser, a esta altura del siglo XXI, un cuño de exclusiva cubanía que estará en los anales de la época como expresión genuina de un pueblo que, ante múltiples privaciones, activa su inteligencia y llena la vida de colores, esperanzas, alternativas y valor para seguir sorteando las más complejas situaciones.

Así se mueven los tuneros y los cubanos también. En unas provincias más que en otras están los coches y bicitaxis, acoplados a sus necesidades e identidad, con sus modos y preferencias, adeptos y detractores. Más, por encima de cualquier punto de vista, exacerbación o tolerancia, llegaron y se quedaron.

No hay dudas: a las maneras de hoy traen la memoria de las calesas de nuestra Cecilia Valdés o de esos cochecitos japoneses “importados” hace siglos, después que comenzó a rodar por el mundo su mamá-bicicleta. Y en este verano ardiente del 2014 yo les doy las palmas a ambos medios de transporte. ¡Montarse en una guagua o en los populares camiones peseteros – como se les llama comúnmente- le zumba! Se suda, se suda, la gota gorda. 

 

SOS: ¡Nos vamos a pasear en ruedas!

SOS: ¡Nos vamos a pasear en ruedas!

 

  • Si bien disminuyen los accidentes de tránsito en Cuba, hay alertas rojas en las cuatro esquinas.

Por Graciela Guerrero Garay    Montaje: Chela

Hay que reconocer que en un asunto tan neurálgico como triste decir que en Cuba, durante el primer cuatrimestre del año, disminuyen los accidentes del tránsito es una buena noticia, más cuando ante la crítica situación de los hechos y sus aportes negativos en las primeras causas de muerte, se adoptaron medidas y se lanzaron campañas de propaganda y publicidad, encaminadas a tomar conciencia y colocar las consecuencias como prioridad en las agendas de las direcciones implicadas.

Sin embargo, esa realidad vale medirla con la teoría del “vaso medio vacío o medio lleno”, pues la curva descendente no se comportó igual en lo referido al número de muertos y lesionados, cifra que aumentó entre enero y abril aunque las colisiones bajaron, en comparación con iguales meses del 2013. La capital cubana, La Habana, junto con grandes ciudades como Santiago de Cuba, Camagüey y Holguín reportaron la más alta cantidad de fallecidos.

De cualquier manera, los índices de peligrosidad, el incumplimiento de las leyes del Tránsito, el mal control del vehículo, los adelantos indebidos y el atropello a peatones se mantiene y provocan los accidentes, como es el caso de Las Tunas donde al cerrar febrero se registraban unos 23 eventos de este tipo en las ocho municipalidades, los cuales ocasionaron cuatro defunciones.

Hablando con palabras precisas, la alerta sigue en las esquinas y el riesgo se multiplica con la llegada del verano en la Isla y las consiguientes vacaciones masivas de estos meses de junio - agosto, etapa donde también la circulación de vehículos conducidos por turistas reactiva las señales rojas de la vía, no todas en óptimo estado y debidamente señalizadas, sin contar los excesos de velocidad y la cuota que suma la irresponsabilidad de los choferes.

Otro detalle que tensa el trasiego por las carreteras cubanas es la transportación en camiones, una alternativa para suplir las carencias del transporte público, interprovincial, básicamente, con porteadores privados quienes, en cada viaje, trasladan hasta más de 50 personas, en dependencia de la demanda y la capacidad de los mismos.

Es elemental tomar conciencia del alcance del más mínimo “tropezón” por calles, avenidas, carreteras y autopistas pues, según las estadísticas,  los más perjudicados tienen entre 24 y 54 años y, de manera especial, de 25 a 29, lo que repercute con mayor fuerza en lo individual y social pues están en plena capacidad de vida, condiciones que necesita la nación y cada quien para desarrollar a plenitud sus potencialidades y metas, en aras de un futuro sostenible y próspero para sí, la familia y los demás.

Ahora que se acercan los paseos sobre ruedas para la mayoría, vale poner un SOS a la cordura y prevenir desde el estado técnico del automóvil hasta las condiciones anímicas y corporales que se deben tener antes de tomar un timón, pues en los últimos tres lustros en Cuba ocurrieron 156 mil 240 eventos de tránsito y murieron en ellos más de 12 mil 900 cubanas y cubanos.  

Dignifica a Cuba su aporte en la salud de los pueblos

Dignifica a Cuba su aporte en la salud de los pueblos

Por Graciela Guerrero Garay  Foto: Cortesía Julia La O

En cada email que la doctora tunera María de los Ángeles Gutiérrez La O le escribe a su mamá le cuenta lo que siente cuando, en sus guardias, salva la vida de un venezolano y, a cambio, recibe la gratitud enorme del enfermo y la familia con un gesto, una mirada, un abrazo y hasta en ese silencio con lagrimales húmedos que tantas veces nos asalta en determinadas circunstancias.

Con apenas 25 años, recién graduada de Medicina y preparada para asumir como Intensivista, esta joven tunera es parte de los 25 mil galenos cubanos que en 65 naciones del mundo contribuyen actualmente a elevar la calidad sanitaria y los parámetros de salud de sus pueblos.

Este sentimiento de cooperación y solidaridad resaltó en la 67 Asamblea Mundial de la Salud, efectuada en Ginebra la pasada semana y la cual presidió el Ministro del MINSAP en Cuba, doctor Roberto Morales, quien en la sesión final del evento destacó los acuerdos adoptados en asuntos relacionados con la prevención de la mortalidad materna e infantil, el acceso a los medicamentos, la cobertura sanitaria universal y el enfrentamiento a las enfermedades no transmisibles, como cita una información difundida en el sitio digital Cubadebate.

No es de extrañar, entonces, que en los puentes de comunicación familiar los cooperantes reflejen los valores ético, morales y humanitarios que caracterizan el actuar de la Isla respecto a la colaboración médica, la cual en más de 50 años abarca todos los continentes y ha llegado a unas 120 naciones como un espejo vivo del valor de las ideas del internacionalismo y la unidad, tal como enseñaron cubanos de la talla de José Martí y Fidel Castro, entre esa cadena de mujeres y hombres que dignifican la historia de la Patria.

Como María de los Ángeles hay miles de doctores jóvenes quienes son testimonios admirables de la calidad de la formación profesional de los especialistas del MINSAP, sector que también tiene una incidencia muy positiva en la preparación de los recursos humanos de diferentes países al abrir las puertas de la Escuela Latinoamericana de Medicina, donde unos 15 mil médicos de poblaciones vulnerables estudiaron aquí  de manera gratuita, para luego servir en sus comunidades.

Estos imborrables gestos de cooperación, desprendimiento y esfuerzos  de una Isla con múltiples y complejos problemas económicos, asediada por más de medio siglo por el bloqueo de los Estados Unidos, son fortalezas en los más de 50 mil profesionales del sector que hoy llenan de esperanza los más recónditos sitios de este mundo.

Por eso cuando en la 67 Asamblea Mundial de la Salud estas verdades acuñaron más vidas, María de los Ángeles, sin quizás imaginarlo, prendía  luces de amor entre los hermanos de Sabaneta, justo allí donde el Comandante Hugo Chávez nació para aliviar el dolor de los más y cabalgar por la fe y la unidad de su América.

PD: En la Foto, la Doctora María de los Ángeles, a la izquierda, junto a sus compañeros de Barrio Adentro

 

 

Homofobia: ¿Un término satánico?

Homofobia: ¿Un término satánico?

 

Por Graciela Guerrero Garay    Fotos: G.G.G.

Vive como todo el mundo. Vestido con sencillez y ese peinado de moda que los chicos llaman pincho y otros le bautizan punk. En su anatomía no hay un hueso de menos ni de más. Es un chico como todos, sin embargo, para muchos, parece un bicho raro y no justamente por fealdad o extravagancia.

Sencillo, honesto, trabajador, buen hijo y excelente amigo son virtudes que, si bien le reconocen, no pesan a la hora de hacer algún gesto despectivo cuando llega a determinados lugares públicos. Por suerte, en el barrio, la fobia no es generalizada aunque tampoco la mayoría le recibe con besos y abrazos. Quizás, por eso, la timidez le marca y siempre anda solo.

La homofobia en Cuba es una asignatura pendiente, a pesar de que los avances en materia constitucional son de pies largos, comparados con décadas anteriores en las cuales era, prácticamente, una palabra horrenda tener una inclinación sexual diferente, tanto en los varones como en las hembras.

En estos logros, encaminados a la inclusión, el respeto a los Derechos Humanos y  Sexuales es innegable la voluntad gubernamental de romper viejos tabúes y propiciar, sin tapices, una actitud positiva hacia estas personas, en el camino de crear una cultura global de respeto a la diversidad y a los homosexuales, y en la cual el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) tiene un trabajo loable y puede calificarse como el líder de este movimiento de reconocimiento y emancipación  en Cuba.

Una muestra de ello fue la VI Conferencia Regional de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex para América Latina y el Caribe (llgalac), organizada por el Cenesex, que sesionó en Varadero y La Habana, donde se le agradeció a Cuba ser la sede y se estimó como un espacio ideal para promover el intercambio de experiencias, y desarrollar varios tallares temáticos relacionados con las problemáticas de las lésbicas-bisexuales, los gays-bisexuales y de las trans.

Otro detalle importante es poder hablar también de Galas Culturales en las provincias y propuestas educativas, como parte de la Jornada contra la Homofobia, en las cuales están las puertas abiertas para motivar el respeto y la solidaridad hacia estos grupos sociales, a la vez que de hecho es un modo de asumirlos desde su orientación sexual, su identidad y género.

                                                 ¿TODO ROSA?

Su fisonomía no lo delata a priori, aunque quizás la delgadez y cierta delicadeza en los gestos y manera de hablar desnuden el secreto que lo convierte en marginal para sus semejantes, incluso, dentro de los círculos afectivos cercanos. Muchas veces le duele, sobre todo, cuando recuerda las miles de excusas que le dieron en varios lugares al momento de solicitar empleo.

No titubea en decir que gracias a las campañas del Cenesex y a la persona de Mariela Castro, su directora, agradece los cambios actuales. “Creo que por eso tengo hoy un trabajo estable y me tratan como debe ser. Soy un ser humano y no creo que merezca desprecio por sentir diferente a la mayoría de mi sexo. No he podido encontrar pareja, pero tampoco irrespeto a quienes se que no sienten como  yo”, enfatiza.

René no esconde su nombre, pero igual le sucede a Ramón, Digna, Isnara o José Raúl… como le llamen no importa. Lo vital parece estar muy en el fondo de enraizados y clasistas patrones burgueses y sociales que, desde la idiosincrasia, la costumbre, las leyes, puntos  de vista o estatus de gobierno le marcaron con una cruz roja y los condenaron como seres desechables, por el simple hecho de tener una inclinación sexual no común o, al menos, la que parece lógica a los ojos de la norma de Dios y de los hombres.

                                                       LAS PIEDRAS…

Cada año en la Isla se quita una piedra más del espinoso camino de aceptar y comprender que los LGBT son personas con todos los derechos, una realidad que debe formar parte de los preceptos y principios de todas las naciones. Sin embargo, en la conciencia de la gente todavía hay mucho por ganar y Cuba, considerada una sociedad machista, lleva dentro el parásito de la intolerancia y el rechazo, básicamente allí donde ellos se levantan y echan a andar por la vida.

Más, por encima de las manchas, René es feliz y lo será mañana. Las cadenas que aprisionaban sus derechos y parecían irrompibles tienen muchos eslabones rotos, mientras el sol de la perseverancia y la justicia derriten los candados más fuertes. Ser gay no es una maldición satánica, es quizás, un gen inquieto que vino a este mundo a dar una nueva lección de amor: todos, con nuestras diferencias, somos iguales y por demás humanos.

¿Dónde está el carabalí en Cuba?

¿Dónde está el carabalí en Cuba?

 

Por Graciela Guerrero Garay    Foto: Tomada de 26 Digital

El tema del racismo es una de las aristas que las campañas mediáticas contra Cuba y sus reiterativos enemigos de siempre, sin pudor alguno, intentan ponderar, para poner en la picota internacional el rumor de que en estas tierras del Caribe se violan los derechos humanos y marginan, a un segundo plano, los que visten su piel color canela a lo largo y ancho del archipiélago.

Los datos obtenidos en el Censo de Población y Viviendas 2012 –el anterior se realizó en el 2002- indican que la tendencia en la Isla es a un mayor mestizaje, al declararse menos personas como blancas y también menos como negras. O sea, los números traslucen que si bien las cubanas y cubanos de piel blanca predominan, 7 millones 160 mil 399, las cifras de negros y mestizos andan en una espiral ascendente, y hay zonas específicas en que, dada la totalidad de habitantes, son quienes llevan prácticamente las riendas socio-económicas y políticas de sus lugares de residencia.

En otras palabras, absolutizar que hay marginación de clases sociales por el color de la piel en Cuba es un disparate, no solo porque la exclusión no está concebida entre los principios constitucionales de la nación, sino porque la composición étnica actual no permite otra cosa, al margen de cualquier razón fortuita o forzada que pretendiera “alguien” levantar contra la determinación gubernamental de dar oportunidades iguales a toda su ciudadanía, tal como ha sido desde la Revolución de enero de 1959.

Las campañas mediáticas se aplastan –a mi modo de ver- en el hecho de que el Censo 2012 patentiza que a nivel de provincia, La Habana tiene la población más alta de cubanos declarados como negros, un 15,2 por ciento,  y residen, justamente, en los municipios periféricos de la ciudad, por lo que se interfiere tengan una activa participación en los planes de desarrollo locales y nacionales, con una influencia sostenible y participativa.

Si sumamos que alrededor del 71 por ciento de los nacionales posee nivel educacional medio o superior, las estadísticas confirman la verdad defendida por Cuba de que en el país no hay racismo y, mucho menos, regulaciones, políticas o disposiciones que impidan que el pueblo, en lo individual o colectivo, acceda a cualquier puesto de dirección,  profesión, oficio y estudio que determine elegir o aceptar en sus radios de acción si lo amerita.

Otro ejemplo para encauzar la mirada sobre una Isla real y no tergiversada sobre el martillo del desdén o la impotencia, puede ser el territorio de Las Tunas, donde el 74,6 por ciento de sus 532 mil 645  habitantes son blancos. Sin embargo, en esta ciudad capital y fuente esencial del desempeño socio - político y económico de la región reside la mayor cantidad de personas negras, mestizas o mulatas.

¿Dónde está el “carabalí? Por doquier: en puestos claves de la economía, los servicios, las instituciones estatales, las organizaciones gubernamentales y políticas, las universidades… en fin, que vivimos y apuntalamos el proceso de cambio con más color café que en otros tiempos. Y si la tendencia es al mestizaje entonces creo que a nadie en un podio foráneo, injusto y despatriado se le ocurrirá hacer el ridículo de siempre, porque aquí, en la Perla del Caribe, no hay racismo.

Basta caminar a cualquier hora y ahí está ese color canela, desde oriente a occidente. Y con ellos y todos, Cuba va.

 

No son cifras, son verdades: Los cubanos viven mejor

No son cifras, son verdades: Los cubanos viven mejor



Por Graciela Guerrero Garay     Fotomontaje. Chela

Las cifras hablan. No hay que preguntar exactamente a los matemáticos para tener la certeza. Sin embargo, en determinados casos, no creo sean capaces de ilustrar los efectos emocionales que se mueven ante sucesos relacionados con mejoras existencialistas, crecimiento espiritual, calidad humana o salvación de vidas. Si así fuera, los números del último Censo de Población y Viviendas 2012 en Cuba serían enormes en algunos indicadores, e infinitos en otros.

Jamás la Isla de hoy es la de ayer, pero esta referencia es muy cercana: año 2002, inicios del milenio. Quizás, los descreídos daban por hecho, a priori, que iba a citar el significativo 1959, aún cuando a la victoria definitiva esté asociada al logro del presente y su positiva evolución, sin que ello suponga un producto acabado ni la insinuación, siquiera, de la perfección absoluta, objetiva o subjetiva.

Mas, las verdades son verdades, gusten o no. Cierto es también que el torrente informativo que resultó del proceso estadístico más complejo, completo y fundamental de una nación, el nombrado momento censal, realizado el 14 de septiembre del 2012,  es valioso cuantitativamente por lo que aporta – o define - en conceptos demográficos, algo vital en un país marcado en las últimas décadas por un amplio movimiento migratorio, no siempre controlado, tanto interno como externo.

Sin embargo, al detener la mirada en algunas cifras percibo una trascendencia espiritual incalculable, por aquello de que tipifican, a mi modo de ver las cosas, los avances reales alcanzados y los cuales, muchos de nosotros, subestimamos frente a las carencias que prevalecen y denunciamos con agudos tonos sombríos, tal como si todavía estuviéramos en aquellos tiempos “cuando los perros se amarraban con longaniza”.  

Lejos de justificar insuficiencias ni observar complacientemente el panorama, dice mucho que tengan nivel medio o superior el 71 por ciento de los cubanos. O que en los últimos 10 años,  se graduaron en las universidades 400 mil personas, todo dentro de un llamado Período Especial, con la economía casi en opción cero y un debacle socio-político en la nación espejo del socialismo mundial, la extinta Unión Soviética.

La vivienda es un serio problema en la Isla, pero el Censo arrojó un crecimiento en las unidades de alojamiento. Hoy hay más casas y apartamentos que en el 2002. Las Tunas, por ejemplo, catalogada como “aldea” casi hasta ayer por sus propios habitantes, reportó 192 mil 287 unidades de ese tipo, superior al cuatro por ciento en comparación con el total global del país y son particulares más del 90 por ciento del fondo habitacional.

A ello podemos sumarle que disminuyeron los albergues y hogares de amparo, así como los locales de trabajo donde residían personas, y el inventario de los inmuebles se incrementó en más de 354 mil, aunque en ello también cuente la división de viviendas y no todo sean nuevas construcciones.

En asuntos de tecnología, los logros van más allá de los espacios estatales. Hay mayor tenencia de artículos electrodomésticos y los cubanos y cubanas declararon poseer más de 850 mil celulares y 400 mil computadoras domésticas.

En fin, los 11 millones 167 mil 325 cubanos que somos hoy vivimos mejor que hace diez años atrás, con televisores en colores, refrigeradores, hornos de microonda, ollas arroceras y/o multipropósito, reproductores de video, aires acondicionados, más cultura, más instrucción y, si bien más viejos, con el orgullo de que nuestros hijos son dueños y disfrutan lo que la mayoría adulta jamás tuvo, yo incluida. Y conste que nací en el sexto mes del año del triunfo de la Revolución: 1959.

Por eso, justamente, la matemática del dos más dos es cuatro no me da el resultado exacto. Los números, como las palabras, ni elevados a la n dicen, cuando de ver con el corazón y la verdad se tratan, los nudos de amor que se tejen por sí solos en el alma. Este paso adelante, mañana será más largo porque, ahora mismo,  Cuba y su gente no son los mismos de ayer. En algún lugar de su larga y estrecha geografía el olor a pintura fresca, asfalto recién echado o determinado camino, aún sobre piedras, trae las novedades del mejoramiento humano. 

Quinta causa de muerte en Cuba: Accidentes del Tránsito

Quinta causa de muerte en Cuba: Accidentes del Tránsito

 

Por Graciela Guerrero Garay

Cada vez que me cruzo con Misael por las mañanas recuerdo a su hermano, un joven de unos 28 años, servicial y trabajador, a quien todavía el barrio no puede olvidar como tampoco la noche en que la fatal noticia sacó lágrimas a todos. Cerca, dentro del propio Consejo Popular, a menos de dos kilómetros de la casa paterna, el vehículo en que viajaba con unos amigos se estrelló contra un poste del tendido eléctrico.

Tal fue el impacto, que la fuerte mole de cemento se partió en dos y aplastó, como a una maqueta de papel, el chasis del moderno carro. Estaban tomando, según dijeron, desde bien temprano. El accidente detuvo el reloj a las 9 y 20 p.m aproximadamente.

Por el archipiélago cubano son cientos las familias que, diariamente, un hipo de dolor le cuaja las sonrisas y le hacen pensar miles de posibilidades: “si no hubiese ido…”; “¿por qué no me hizo caso?”… Las estadísticas no traen el abismo profundo de las almas. Solo ilustran la verdad objetiva: los accidentes del tránsito son la quinta causa de muerte en Cuba. Por ellos más de 12 mil cubanos perdieron la vida desde 1999 hasta ahora.

Otra vez los dedos apuntan al hombre, sin descontar razones de peso como el deterioro de las vías, el incremento de la circulación de vehículos de diferentes categorías, desperfectos técnicos y superexplotación de medios de transporte, descontrol sobre funciones, deberes y responsabilidades de choferes, tanto estatales como privados, mayor presencia de medios de tracción animal y humana en las carreteras y calles y, sobre todo, el irrespeto elemental a las normas de conducción vial por los peatones y conductores.

Nada de esto es ajeno. Las Direcciones de Tránsito, los gobiernos locales, los ciudadanos y quienes deciden buscar el sustento con el volante en las manos conocen los efectos y las causas de estos eventos traumáticos para los seres humanos, la sociedad, la economía y la nación, sea a corto, mediano o largo plazo. Sin embargo, no hay un PARE ni en esta provincia ni a nivel nacional.

Campañas propagandísticas no faltan. Jornadas dedicadas a sembrar estados de conciencia responsables, así como a informar y educar, tampoco. Con febrero se cerrará otro intento legal y gubernamental de encontrar el camino para detener los accidentes, Ni un paso en falso, la cual busca que las personas interioricen que en la vía hay derechos inviolables, se ande a pie o en un vehículo.

Las Tunas, por ejemplo, cuantificó unos 323 lamentables sucesos de este tipo el pasado año, con seis muertes más que en el 2012.  En el actual 2014, la lista supera la veintena. Hay vigilancia y ocupación policial, se utilizan las herramientas de publicidad para llamar a la reflexión y adoptan medidas diversas en asuntos de prevención, encaminadas a frenar esta interminable carrera a favor de la muerte.

A cambio, las estadísticas hablan de irresponsabilidad desmedida, poca precaución y pertenencia propia, al tiempo que desnudan un globalizado desinterés cívico y social. Habrá, entonces, que multiplicar la acción de las patrullas motorizadas o crear un contundente sistema de leyes que obligue, al menos, a frenar en seco a los infractores.

De cualquier manera, estamos emplazados a sacar el pie del acelerador. Llorar, extrañar y sopesar potenciales alertas, no devolverán jamás a quienes partieron, como el hermano de Misael, antes de tiempo. Cuba hoy, también, debe vencer esta cruzada. 

Terremotos en Cuba: ¿Un fenómeno nuevo?

Terremotos en Cuba: ¿Un fenómeno nuevo?

 

Por Graciela Guerrero Garay

Simona Carrasco tiene una hija en Santiago de Cuba y la noticia le provocó un escalofrío: un nuevo temblor de tierra (sismo) rompió la agitada calma que parece cubrir, cada día, a una urbe tan populosa y activa como “el Chago cubano”, la indómita y hospitalaria ciudad que guarda, por doquier, las huellas del asalto al Cuartel Moncada, aquella madrugada del 26 de Julio de 1953.

Su nieta trató de calmarla. Abuela, tranquila, que en Cuba nunca pasará un terremoto – dijo. Horas después, en un encuentro fortuito conmigo, comentó que no estaba muy convencida de que fuera cierto, “porque últimamente ha temblado hasta en La Habana”.

Ciertamente, ellas no son las únicas cubanas que se sorprenden y entran en pánico cuando, en los noticieros radio-televisivos de la Isla, informan sobre pequeñas sacudidas en el oriente o el occidente del país, incluso con perceptibilidad en pueblos medianamente lejanos al epicentro.

Confieso mi inquietud por la reiteración de estos fenómenos en el presente año e indagué en el asunto, aunque Las Tunas muy pocas veces es “movida” por esos bailes bruscos de la tierra.

TRAS LOS DATOS

En la edición digital del 10 de enero de este año del periódico Trabajadores, bajo el titular Aclaraciones sobre los últimos eventos sísmicos en Cuba, encontré que justo en la madrugada de ese viernes, a las 6.23 a.m, ocurrió el sismo perceptible número tres del 2014, “casi 15 horas después que se sintiera otro de magnitud 4,9 en la escala de Richter en regiones de La Habana, Matanzas y Villa Clara”, cito textual.

La información refiere las inquietudes de los cubanos por estos hechos, prácticamente sucesivos. En efecto, especialistas de la Estación Central Servicio Sismológico Nacional, radicada en Santiago de Cuba, esclarecía que la “actividad sísmica en esta región del país no es frecuente, pero sí es normal su ocurrencia por la presencia de zonas sismogeneradoras.”

La recurrencia se explica como “producto de que después de ocurrir un sismo con magnitud significativa, que provoca una ruptura en la corteza terrestre y como parte del proceso de reacomodo de las fallas, se continúa liberando energía, manifestada en terremotos de magnitud menor llamadas réplicas, que algunas pueden ser sentidas por la población”. Y más adelante puntualiza: “En este caso hasta el cierre de esta nota, se han registrado un total de 36 que oscilan entre 0,5 a 3,9”, añade el artículo.

OTROS INDICIOS

Aunque quizás las memorias de los pueblos – o los más contemporáneos del archipiélago – no vayan sobre el tema como un asunto cotidiano (tal vez por aquello de que lo malo llama lo malo), Cuba tiene en sus anales terremotos muy terribles como el ocurrido el 23 de enero de 1880, el cual asoló los poblados de San Cristóbal y Candelaria, en Pinar del Río, seis en la escala de Richter y ocho en la MSK. Tuvo 65 réplicas y fue estudiado por el padre jesuita Benito Viñes, precursor de la meteorología cubana.

Algo similar pasó en Trinidad (enero de 1824) y en La Habana (febrero de 1843), aunque la mayor actividad sísmica se reporta en la zona oriental por su acercamiento a la placa del Caribe. En los anuarios de efemérides significativas se compilan varios movimientos telúricos de importancia en Santiago de Cuba, con efectos destructivos como los de 1776, 1852 y 1932. Empero, hay reportes en 1580, 1632 y 1675, entre otros.

¡¡¡ ¿TERREMOTO?!!!

Por suerte, toda la actividad sísmica de la hermosa isla de Cuba, en los últimos años, no ha llegado más allá de sustos como el que sobrecogió a Simona Carrasco.  Sin embargo, el país está ubicado en una región con diferentes sistemas de fallas de una importante actividad telúrica.

Las investigaciones indican que, en este sentido, la Mayor de las Antillas recibe la bendición de la naturaleza y es uno de los lugares más seguros.  No obstante, aproximadamente el 70 por ciento de estos eventos suceden en la zona de falla de Oriente, por lo cual existen estudios que sugieren que hay una alta probabilidad de que ésta genere un sismo con magnitud siete.

Nadie está preparado para las tragedias. Los cubanos, tal vez, no conciban como cierto los tristes vaticinios de las fundamentadas investigaciones dentro y fuera del archipiélago.  A grosso modo, los terremotos no son los demonios naturales que más afectan aquí.

Saber, entonces, que la nación está preparada para enfrentar los malignos bostezos de la tierra, es garantía. Aunque no pueda evitar que el suelo decida herirse por sí mismo, Cuba está alerta.

 

Bloqueo económico: los daños crecen por día para Cuba

Bloqueo económico: los daños crecen por día para Cuba

 

Por Graciela Guerrero Garay

No es una muletilla política ni una justificación de errores como, muy superficialmente, creen algunos. El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos a Cuba incrementa por día sus daños, al tiempo que incide de una manera u otra en la vida privada y social de cubanas y cubanos.

Algo tan vital para el bienestar de una nación como es contar con una ciudadanía saludable es tema que, cotidianamente, se pone a riesgo por la unilateral medida del gobierno de USA,  implantada desde hace ya más de 50 años y condenada, en las dos últimas décadas, por la mayoría de las naciones en la ONU por los contundentes informes ilustrativos de tales perjuicios, mostrados por la Isla en el plenario de esa organización.

La Salud Pública, un sector muy susceptible a los estados de opinión popular, sufre pérdidas incontables, no solo en el impacto económico, sino en todos aquellos factores de orden psicológico que suceden en las personas detrás de la falta de un medicamento, un reactivo para determinar un diagnóstico o un recurso para un tratamiento clave o alternativo. Entre mayo del 2012 y abril del 2013, por ejemplo, el monto de los daños ascendió a 39 millones de dólares por la lejanía que estos insumos estuvieron al alcance de Cuba.

Justamente se trata de eso: el bloqueo impide recibir ingresos o adquirir materias primas o productos procedentes de los Estados Unidos, al tiempo que obliga a la Isla a realizar cualquier operación de este tipo en países de otros continentes, lo cual encarece y adiciona a estas acciones pagos colaterales, inevitables en la mayoría de los casos, sino en todos.

Solo la voluntad expresa del Estado cubano y la resistencia moral del pueblo, pueden sobrevivir a tan criminal determinación. Y esto tampoco es una muletilla política. Es una perogrullada irrefutable, únicamente concebible por la austeridad, el espíritu creativo y las estrategias aplicadas aquí para sortear, con esfuerzos desmedidos, las injustas e inhumanas trabas económicas, financieras y comerciales encerradas en la Proclama Presidencial 3447 del entonces presidente norteamericano  John F. Kennedy, instituida oficialmente el 3 de febrero de 1962.

Contabilizar y exponer que, desde entonces, los cubanos sufren hasta los días de hoy pérdidas por un billón 157 mil millones de dólares no será jamás la verdad absoluta. ¿Cuánto valen las miles de vidas que no pudieron, a tiempo, recibir la medicina de última generación para combatir su enfermedad, como es el caso de los niños que padecen de cáncer?

¿Quién define el valor real de los malestares y los quebrantos de todo tipo que engendra el paro de una industria o el transporte, por falta de piezas de repuesto? ¿Cómo se resarce y quién pone precio a los daños del país por todos los ingresos, dejados de percibir por exportaciones de bienes y servicios? Las preguntas pueden ser infinitas, desde la que cuestione hasta el más complejo o simple detalle.

La respuesta siempre será la misma: el monstruo imperial que José Martí le radiografió las entrañas es el culpable. La historia también lo recogerá para siempre. Más temprano que tarde la voz de los pueblos y de Cuba, principalmente, silenciarán tanta despiedad inmoral y antihumana. Los Estados Unidos, poco a poco, dejarán de ser los dueños de los truenos. Ya se tambalea sobre el lodo de su ambición. El bloqueo tiene que acabar. Los cubanos ganan con decoro ese derecho.

Repito, no es una muletilla política. La ironía sostenida por los sucesores de la Casa Blanca tiene que morir. Ellos saben que acá, en la Isla del Caribe, la tempestad jamás ocultará los hermosos rayos del Sol que la iluminan. Y esta verdad la sabe el mundo entero.

Agricultura en Cuba: Mayor producción… ¿y los precios, cómo?

Agricultura en Cuba: Mayor producción… ¿y los precios, cómo?

 

Por Graciela Guerrero Garay  Fotos: Norge Santiesteban y G.G.G

La noticia de que Cuba en el presente año tiene potencialidades para incrementar en dos millones de toneladas la producción de hortalizas y condimentos frescos, como es de suponer, fue muy bien recibida por el pueblo. Sin embargo, trajo a colasión un tema latente en cualquier predio del país y el cual, en el caso de Las Tunas, es “una constante pi” como solíamos decir en mi época de estudiante cuando algo nos salía hasta en la sopa.

Para qué más vegetales y hortalizas –comentó Jessica Drid – si ahora ni los podemos comprar. El asunto no es nuevo. Yulia Licea siguió el hilo de la réplica: “Acabo de ver unos pimientos bellos, grandes, pero a cuatro pesos cada uno”. Acto seguido narró que al protestar, el vendedor dijo que la carga la trajo de lejos, tuvo problemas con  el camión y pagaron una multa bien fuerte.  La historia terminó con “¿y tengo yo que costearle la multa a ustedes, con el precio del pimiento?”

Esta realidad es repetitiva en el andar diario por los agromercados de la ciudad y del resto del país (certeza que nos llega por diferentes vías de comunicación, experiencias propias o de colegas). La variedad de hortalizas y vegetales, quizás como pocas veces en años, es tentadora, tanto en los puntos de venta privados como estatales. Empero, el asunto “del monedero y la cartera” es la barrera adquisitiva para la mayoría.

Tal vez por eso la avalancha productiva en el 2014 de esos renglones vitales para una dieta balanceada – tan abogada para mantener una calidad de vida sana, mientras demográficamente envejece la población – irrite más de lo normal, sin minimizar, desde nuestro punto de vista,  el positivo impacto que significa conocer que en el presente año hay un despegue en la producción agrícola nacional y la cifra, en  este caso, superaría en 400 mil toneladas lo obtenido en el 2013.

En una visita realizada a este oriental territorio por el Grupo de Agricultura Urbana y Suburbana, representada por su jefe, el doctor Adolfo Rodríguez, se supo que el empeño es alcanzable con solo subir los rendimientos en un kilogramo por metro cuadrado en las áreas existentes, lo cual incrementaría en 80 mil toneladas la cosecha, según datos difundidos en el portal Tiempo21.

Otro detalle que argumentó Rodríguez estuvo relacionado con la creación de miles de huertos temporales a lo largo y ancho de la Isla, donde se aprovecharán la materia orgánica y las tecnologías de riego disponibles para los agricultores, quienes rotarán diferentes cultivos como habichuelas, calabaza, pepino, tomate, berenjena y quimbombó, entre otras hortalizas que no son de hojas como la lechuga y la acelga.

Para los cosechadores tuneros, los parabienes que recibieron sus resultados productivos significan nuevos compromisos y retos, fundamentalmente por la intensa sequía que azota al territorio y la variedad de vegetales y hortalizas que mantienen en los mercados de estas tierras del oriente de Cuba. El abracadabra de los consumidores está en si bajarán o no los precios en el 2014, y podrán poner sobre la mesa los verdes platos también.

Con esa expectativa algunos llegan al mostrador y, al rato, vuelven con los bolsos vacíos, mientras la aglomeración de mercancía por la lentitud de las ventas se les antoja repetitiva. De cualquier manera, el desafío de la Agricultura en Cuba por diversificar la producción e incrementar los rendimientos es igual de cierto. En ello parece estar cifrada la mágica clave que bajará los precios.

Esos ojos verdes… ¿son míos?

Esos ojos verdes… ¿son míos?

 

Por Graciela Guerrero Garay

Realmente se veía diferente. En su rostro joven, sensual, aquellos ojos verdes le daban un “toque” seductor, muy difícil de disimular entre amigos y observadores. Otros, quizás los más distraídos, notaban “algo raro” en la cara de Andria, pero no acababan de definir cual era la “bonitura”.

Lo decidió apenas tuvo el regalo de cumpleaños. Este dinero lo invertiré –se dijo- en comprarme unos lentes. Iría a la discoteca a lucirlos.

Bueno –cuenta ante mis insistentes preguntas -  pasé trabajo para ponérmelos. Finalmente, tuve que recurrir a mi amiga. Creo que por eso me dañé. Claro, soporté las molestias. Yo tenía que salir este sábado con mis ojos verdes.

Al día siguiente, al despertar, la picazón y al ardor eran insoportables. Se lavó más de una vez la cara y nada. Decidió ir al hospital. Al momento de entrevistarla, traía el ojo derecho vendado. Se hizo una pequeña herida en la cornea.

Andria no es la única muchacha- víctima de los encantos de los lentes cosméticos. Igual los varones se los ponen y corren los mismos riesgos y consecuencias. En los casos más graves, pueden ocasionar hasta la pérdida de visión.

Fuentes especializadas del Instituto Cubano de Oftalmología “Ramón Pando Ferrer”, de La Habana, descalificaron el uso de estos lentes y alertaron que la más de las veces esos artificios son de segunda mano, se desconocen los requisitos de empleo y los vendedores –compradores no tienen las soluciones para desinfectarlos.

En efecto, Andria no sabía nada de eso. Lo importante era salir con “unos ojos verdes” y hasta habían hablado de prestarlos al resto de las amiguitas. Las advertencias que igual le hicieron en el tunero Hospital General Docente Ernesto Guevara, de este oriental territorio, coincidieron.

“No; no creo que me ponga lentes otra vez. Me quedo con mis ojos color miel. Ya sé que prestarlos puede dañarme y dañar a otros, por las erosiones o perforaciones que provocan en la cornea. Fíjate, que las úlceras se contaminan por hongos y bacterias y hasta puedo quedarme ciega.

“Cuente mi historia. Los lentes son también una moda y, en verdad, los jóvenes no miramos las consecuencias”, me pidió mientras hacia una mueca de dolor frente al espejo, el mismo que la noche anterior le había regalado una imagen más sexy y seductora. 

 

Ecos de la CELAC: Me gusta ser “zurda”

Ecos de la CELAC: Me gusta ser “zurda”

 

Por Graciela Guerrero Garay  Fotomontaje: Chela

Me gusta ser zurda, dijo y soltó una de esas carcajadas que, junto a su fisonomía de negra bien “plantá” – léase cubana y tunera- le hacen la diferencia entre la gente que conozco. Con un gesto, di a entender que estaba lejos de saber por donde venía, tal como interpelamos los orientales.

“La CELAC, mi hijita, mi gente de la izquierda. ¿No escuchaste los discursos de los grandes que tenemos en América? Me enamoré de todos. Ahora sí soy zurda, no uso la derecha ni para peinarme”- respondió.

Julia La O es así, ocurrente y con una manera muy propia de expresar sus sentimientos. Sin embargo, no solo a ella “enamoró” la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y el Caribe (CELAC). Muchos son los tuneros que hoy comentan la profundidad de los temas tratados, la honestidad en plantear los problemas que afectan la región y la necesidad de unirse para resolverlos.

Los sueños de Bolívar y Martí y de los cuales, en franco desafío a las políticas neoliberales y la guerra fría que prevalece contra Cuba por parte del gobierno de USA, Hugo Chávez y Fidel Castro revivieron con este mecanismo integrador, quizás para unos cuantos imposible dada la diversidad de culturas, tendencias y realidades sociales del área.

Sin embargo, la meridiana claridad de que en la unión está la fuerza, la voluntad gubernamental de buscar mejoras para los pueblos y declarar la región como una zona de paz  deshacen la utopía y acercan la certeza. Nuestra América, como la concibieron los próceres, es algo cierto, propio, alcanzable, desde la unidad y con pasos firmes  tal como quedaron registrados en la Declaración Final.

 Por eso la II Cumbre en La Habana marca un hito en el hoy y el mañana de estas tierras latinoamericanas y caribeñas. Por eso, también, gente sencilla, trabajadora, como Julia La O siguió la amplia cobertura que tuvo la reunión en la Isla y ahora, cuando la trascendencia de la noticia da lugar a reflexiones, manifiesta de esta manera singular el impacto que tuvo para ella la cita de CELAC.

Y aunque su “ocurrencia” pueda simular un chiste, sus concisas palabras reflejan el sentir de millones de personas que se levantan con los sueños de ver siempre el sol en sus naciones. Demostrado está en este fuerte movimiento de izquierda florecido en esta parte del mundo y dispuesto a rezar un Padre Nuestro Latinoamericano.

 

 

¿Cuestión de género?: las cubanas se pegan a la tierra

¿Cuestión de género?: las cubanas se pegan a la tierra

 

Por Graciela Guerrero Garay

Quien las observa con sus atuendos elegantes, femeninos, e invitando a ese gratificante piropo que es prácticamente una tradición por esta Isla, no puede concebir, a priori, que muchas de ellas son dueñas de fincas, comparten los trabajos agrícolas con el esposo o los hijos o, sencillamente, trabajan la tierra por sí mismas.

El fenómeno no es nuevo en Cuba. Las mujeres de esta nación tienen, de alguna manera, el cordón umbilical pegado al surco, aún cuando nacieron en la ciudad. Las raíces parten de que el país es inminente agrícola y antes del descubrimiento los aborígenes ya sabían el valor de cosechar.

Esta herencia no la borró la conquista española y, gracias al intercambio de ambas culturas, se fortaleció con la ganadería, considerada como uno de los mayores beneficios recibidos en América con la llegada de Cristóbal Colón.

No es casual, entonces, que el programa de entrega de tierras ociosas en usufructo marche bien y la cifra esté en más de un millón 580 mil hectáreas y, en todas, exista un rostro de mujer y se incremente cada año su afiliación a la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), más cuando existe una estrategia de género y es evidente el incremento femenino en las estructuras de dirección como cuadros profesionales.

En Las Tunas, por ejemplo, el pasado año representaban el 14 por ciento de la fuerza laboral de las Cooperativas de Producción  Agropecuaria y de las de Crédito y Servicio, número con tendencia a subir al entrar en vigencia los nuevos decretos que permiten en ambas formas de vinculación agrícola obtener, mediante usufructo, unas cinco caballerías para cosechar alimentos de todo tipo, según las especificidades de cada lugar y los planes de desarrollo.

De esta suerte,  las proyecciones del despegue son reales tanto en este territorio como en el resto del país, donde hasta junio del 2013 todavía estaban ociosas alrededor de un millón de hectáreas, representativas del 16 por ciento del total de superficie agrícola, que es de 6 millones 342 mil 418 hectáreas, según datos publicados por el periódico Granma.

Estas transformaciones, sin pausa, pero sin prisa –como reitera el Presidente Cubano Raúl Castro -, darán frutos en la medida en que se consoliden en el sector agrícola y se acerque la producción al consumidor, un reclamo que marca la opinión pública del debate en la Isla, por los altos precios de los productos y las trabas burocráticas que existen en algunos lugares.

Más, aún con todo, los campos del archipiélago se llenan de olores femeninos y la producción crece. La muestra está en los mercados agropecuarios. No es una cuestión de género, simplemente. Es el apego de la cubana a su raíz y a la tierra.

La ciencia acaba de acorralar la hora de la mentira

La ciencia acaba de acorralar la hora de la mentira

 

Por Graciela Guerrero Garay

En asuntos de comportamientos hay tantos trajes como “envolturas” humanas. Sin embargo, parece que las mentiras han quedado atrapadas por la ciencia y los mentirosos auténticos se lucen, básicamente, de noche, aunque pueden ser muy peligrosos mientras avanza el día.

La Agencia Cubana de Noticias (AIN) publicó recientemente una información donde, según estudios realizados por la Universidad de Harvard, la investigadora Maryam Kouchaki, coautora del trabajo, apuntaba que los “experimentos desarrollados por la mañana, sistemáticamente daban resultados con menor nivel de comportamiento antiético”.

El hecho llevó a los especialistas a indagar si actitudes como el engaño dependían de la hora del día y, en efecto, se comprobó que por las mañanas se tiende a ser más honesto que en momentos posteriores, es decir, las tardes y las noches.

Todo se debe, según los investigadores, a que la capacidad de autocontrol del ser humano para evitar decir mentiras se reduce a medida que avanzan las manecillas del reloj, por lo que las personas son más propensas a ser embusteros en los horarios cercanos a finalizar la jornada cotidiana.

De tal evidencia,  el estudio sugiere que si hay preocupación por el comportamiento antiético de otros, sea un padre, un maestro, un gerente o uno mismo, se debe tener en cuenta la hora del día, porque la falta de descanso y el constante ejercicio de toma de decisiones al que nos vemos sometidos con el avance del tiempo “desgasta” el autocontrol.

En una palabra, deduzco, hay que esperar muy poca o casi ninguna honestidad en la tarde y la noche de los mentirosos de “oficio” y no dar mucho crédito, cuando nos asistan razones y evidencias, a quienes juran decir la verdad y solo la verdad en la tarde o la noche. Los científicos acaban de acorralar la hora de la mentira.

 

La diversidad de criterios cuenta en Cuba

La diversidad de criterios cuenta en Cuba

 

Por Graciela Guerrero Garay

Aunque los incrédulos, sobre todo quienes apuntan hacia el caimán del Caribe sus lanzas ponzoñosas, no quieren aceptar los avances que en temas de derechos humanos se logran en Cuba, la diversidad de criterios sí cuenta aquí y apuntala los cambios que a nivel institucional y social acontecen, paso a paso, amén de que para algunos sean lentos y corticos.

Puede simular un asunto encasillado exclusivamente a tendencias políticas – a favor o en contra-, pero en la Isla sus ciudadanos cuentan con prerrogativas indispensables para una vida estable y segura desde el mismo triunfo de la Revolución, el primero de Enero de 1959. Y hoy puede hablarse, con más evidencia que nunca, de cuanto se potencian, perfeccionan y encaminan dichos privilegios a la sazón de las transformaciones que mueven todas las esferas de la sociedad.

Hay un debate real y objetivo que ilustra las esencias del cambio y fortalece las aspiraciones, y a la vez define los conceptos que en materia de derechos se analizan, modifican, enderezan y proyectan para el disfrute cada vez mayor de las riquezas patrimoniales de la nación por todos los ciudadanos, aún cuando todavía este proceso está en marcha y exista, en el orden individual, puntos de vista insatisfechos.

Aciertos y retos van de la mano y se nota, de forma global, no solo en el contexto discursivo, sino en la revolución que estremece a los diversos Ministerios, las garantías constitucionales y jurídicas, laborales, culturales, religiosas y la libertad de trabas burocráticas, sexistas, genéricas y en materia de propiedad y elección privada, ante fenómenos, acciones y decisiones que involucran las partes y contrapartes de la sociedad.

Nadie puede negar que todo ello involucra directamente al ejercicio de los derechos humanos y a la unidad como principio básico de la institucionalidad, bajo la participación popular y el mejoramiento de los procedimientos de consulta con el pueblo en la toma de decisiones para bien común, cocinados desde la diversidad de criterios que puedan existir.

Un camino con veredas nada novedosas en Cuba. Simplemente, renovadas ahora con todo el inteligente programa de mejoramiento social y saneamiento integral que genera la aplicación consciente y efectiva de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución. Muere el “teque”, renace la acción y se aplica la medida y/o solución según proceda. Aflora la sabiduría colectiva y se solidifica la voluntad gubernamental de hacer justo lo que hay que hacer.

Nunca todos se pondrán de acuerdo, ni dentro ni fuera de las costas cubanas, pero el sol no se tapa con un dedo. Cuando el desempleo azota las latitudes del universo, los trabajadores cubanos aprueban el nuevo Código de Trabajo  y antes lo discutieron en sus secciones sindicales. Mientras, el Sistema de Seguridad Social protege a más de un millón 500 mil personas.

Es significativo el avance en esos asuntos medulares que se revierten en mayor calidad de vida para el pueblo de Cuba. La reciente reunión del Parlamento y las palabras del General de Ejército y Presidente de los Consejos de Estados y de Ministros, Raúl Castro,  testifican la transformación de fondo que revoluciona  a la Isla. No somos perfectos, pero cambiamos a favor de los más. 

Cuba: el orden va por nuevas veredas

Cuba: el orden va por nuevas veredas

 

Por Graciela Guerrero Garay

El combate a las indisciplinas sociales y el control sobre diferentes aspectos que dañan la legalidad socialista y los derechos civiles de los cubanos hoy, sin  que nada esté aún terminado, demuestran la voluntad del cambio a nivel gubernamental y de la ciudadanía, en aras del mejoramiento de la sociedad.

En Las Tunas, por ejemplo, disminuyeron los delitos en esta etapa posterior al llamado – en julio del presente año- del General de Ejército Raúl Castro, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, a rescatar los valores éticos y combatir, sin fronteras, todo lo que lacera al país, sea en lo económico, lo político o lo social.

En consecuencia hay una respuesta más dinámica para resolver los problemas que afectan la nación y sus territorios, al tiempo que se percibe una mayor combatividad y denuncia popular sobre los asuntos comunitarios o institucionales que se alejan del empeño de perfeccionar el proyecto socialista, hecho visible en las Asambleas de Rendición de Cuentas de los Delegados del Poder Popular a sus electores, las cuales tienen lugar por estos días en diferentes Circunscripciones.

Mientras en los barrios los vecinos traen al debate temas como el arreglo de las calles,  el abasto de agua, la higiene y la calidad de determinados servicios públicos, la legalización de las viviendas en el país y su inscripción en el Registro de Propiedad testifican, también, que los asuntos legales ocupan la atención de los cubanos, a tono con las transformaciones y facilidades que entraron en vigor después del VI Congreso del Partido y  la aplicación gradual de los Lineamientos de la Política Económica y Social de la Revolución.

Muestra de ello es que de enero a octubre del actual año se registraron en dichas oficinas a lo largo y ancho de la isla un total de 873 mil 314 inmuebles, en tanto se incrementa la cantidad de trámites y hay un control sistemático sobre la calidad, organización y disciplina del desempeño de las mismas.

Vale apuntar que este proceso responde al interés especial de los titulares y al convencimiento personal y social de que la legalidad es el arma legítima, cuando se trata de tener garantía para evitar manipulaciones, fraudes, delitos y estafas de terceros y de manos inescrupulosas que quieran aprovecharse de los actos de compra-venta, permutas u otros relacionados con  el patrimonio inmobiliario,  sea privado o estatal.

En el camino de restablecer el orden y los valores morales, éticos, civiles y educativos en la Isla se observan, a todas luces, nuevas veredas. Y lo importante es, sin duda alguna, que el despertar llegó para quedarse y consumar, más temprano que tarde, una sociedad mejor y un socialismo sostenible y próspero. Las buenas señales están y la vigilancia para que se mantengan también.

Votación en la ONU contra el bloqueo: Otra victoria más de Cuba, pero…

Votación en la ONU contra el bloqueo: Otra victoria más de Cuba, pero…

 

Por Graciela Guerrero Garay

Una amiga de Cuba me decía este martes que esos votos solidarios son muy buenos pero que no eliminan el genocidio del gobierno de USA sobre mi pueblo, justo al valorar la categórica condena de la Asamblea General de la ONU al bloqueo que mantiene Estados Unidos a este país caribeño, el cual por vigesimosegunda vez consecutiva recibe el respaldo de la mayoría de los miembros de esa organización para que se levante la medida.

No se equivoca la colega en testificar que esta contundente victoria cubana en el máximo foro de las Naciones Unidas no cambia el hecho, brutal y recrudecido en más de 50 años, ni la intención de la Casa Blanca de Washington  de asfixiar a la isla con el cerco económico, comercial y financiero, que lacera a los cubanos con una pérdida valorada en un billón 157 mil 327 millones de dólares.   

La verdad del proyecto de resolución que reclama el fin de esta injusta sanción, ha sido demostrada por la cancillería de Cuba con pruebas irrefutables. No hay una esfera del desarrollo económico-social de la vida en el archipiélago que no tenga un arañazo vil del águila americana. 

Este octubre del 2013 vuelven dos países a apoyar el bloqueo y otros tres se abstienen, es decir, de los 193 miembros de la ONU, 188 votaron a favor de la Mayor de las Antillas, apuntan, con las mismas razones que esta nación, hacia la injusticia y reclaman su cese inmediato. Pero, aunque la resolución presentada por el pueblo cubano llama a dignificar los principios de la Carta de la ONU, el veneno de la guerra fría sigue en pie. Mi amiga, millones de seres en el mundo, incluido sus máximos estadistas, y yo seguimos preguntando: ¿hasta cuándo?

Más temprano que tarde el imperio caerá. En tanto, nadie justo, humano, solidario y cívico podrá estar tranquilo. Es mucha la carroña que se respira.

Bloqueo: Un arma de inhumano y doble filo

Bloqueo: Un arma de inhumano y doble filo

 

Por Graciela Guerrero Garay

Ni con la semiótica o la gramática se podrá ilustrar nunca el daño irreversible que hace al pueblo cubano el Bloqueo Económico, Financiero y Comercial que impone, mantiene y recrudece el gobierno de los Estados Unidos sobre la Mayor de las Antillas, hace más de 50 años.

Tampoco creo exista una dimensión real de sus consecuencias, incluso, dentro  de nosotros mismos, gracias a los imposibles malabares que, en estas largas y duras décadas, hizo y hace la Revolución para contrarrestar sus efectos y minimizar hasta donde es posible los perjuicios que acarrea, a nivel individual y social, la inhumana política de asedio norteamericana.

No hablo de no tener conciencia de sus impactos y conocer las enormes pérdidas que ocasiona, de una manera u otra, en todas las esferas del desarrollo, sino de la invisibilidad de sus tentáculos en la vorágine cotidiana cuando, por ejemplo, se extiende la espera de una guagua y pensamos, a priori, que no todo anda bien en la Base de Ómnibus o la planificación de los viajes.

Sin embargo, aún cuando sabemos que la excelencia no es un don que hemos alcanzado, detrás de esa demora hay una verdad absoluta: en Las Tunas, una de las provincias pequeñas del país, esta injusta medida impide que anualmente unos 20 millones de tuneros tengan acceso a la transportación pública.  ¿Cuántos cubanos sufren este azote en el país?, me pregunto. Todos, por la falta de piezas de repuesto, gomas, aceites y lubricantes que cada día encarecen sus precios en el mercado internacional y a la nación se le triplica el gasto porque no puede, por culpa del BLOQUEO, adquirirlos en empresas estadounidenses o sus filiales en el mundo.

Está obligada a comprarlas en lugares distantes, con cientos de riesgos e inversiones adicionales, evitables si el gobierno de USA levanta el genocida y lacerante embargo, por demás sancionado por la mayoría de los Jefes de Estados del orbe y delatado por Cuba en todos los podios de la ONU con pruebas irrefutables, año tras año.

La situación del transporte local se ilustra sin equívocos: para satisfacer la demanda de la población, la ciudad necesita 150 guaguas y solo existen 44, de los cuales un promedio de 17 circulan a diario por ser los aptos técnicamente. Y vale indicar que se mantiene activo por la fortaleza del Movimiento de la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (ANIR), las estrategias de itinerarios y el ingente trabajo de los mecánicos y obreros calificados de la Base de Transporte Urbano.

Esta sobreexplotación incrementa las roturas. Y en una nación como la nuestra el inhumano bloqueo norteamericano complica, muchas más, el tema y su solución, pues el recrudecimiento gradual de esta garra imperialista interfiere, incluso, en la libertad de terceros países y personas solidarias con la Isla y prestos a comercializar sus productos. Por el gesto de ayudar a Cuba reciben amenazas, sanciones y multas usurpadoras de sus derechos de soberanía y propiedad.

La secuela de perjuicios envuelve la calidad de vida de los cubanos y la voluntad del Estado de optimizar y acelerar su desarrollo socioeconómico y social. No es un pretexto para esconder objetividades ni deficiencias internas, amén de que existan y se acorralen cada día más. Medicamentos, Servicio Postal, Agricultura, Educación, Comercio Exterior y hasta el simple detalle de cualquier valor agregado que no se produzca o pueda resolver el país, está relacionado con el brutal bloqueo.

Sucia arma de doble filo que en más de 50 años lleva a la Isla a cuantificar pérdidas superiores al billón 157 mil 327 millones de dólares. ¿Qué potestad tienen los Estados Unidos para mantener su terrorista medida? ¿No es hora de que aprendan que no se puede bloquear la fe, los sueños, la voluntad, el valor y todo el enorme y amoroso corazón de un pueblo decidido y corajudo?

El gobierno de los Estados Unidos ridiculiza su propia estirpe y mancilla la virtud de sus ciudadanos. ¿Hasta cuándo también se arrogarán este derecho?

Apto para incrédulos: Lea garganta adentro

Apto para incrédulos: Lea garganta adentro

 

Por Graciela Guerrero Garay   Fotos: De la autora

Cuando visité, años atrás, el Centro de Reeducación de Menores en Las Tunas me fui con más de una sensación en el alma y muchos apuntes nobles en la agenda. La escuela es un lugar de lujo: limpia, bien habilitada, con especialistas y docentes cultos e instruidos. Y lo más importante, con sensibilidad, responsabilidad y conciencia de que los alumnos tienen características especiales, conflictos e historias de vida tristes y disfuncionales.

A tono, ellos – maestros, profesores y reeducadores-  se ponen a la altura y conocen que no pueden impartir los programas como se haría en un centro normal del MINED. Sin embargo, la primera referencia que tuve de esas instituciones sucedió durante mi estancia en la Universidad de Oriente, allá en el Reparto Quintero, en Santiago de Cuba. Muy cerca de los edificios donde vivíamos los becados, existía uno similar. Incluso varios jóvenes, una que otra vez, ayudaban en los menesteres del amplio comedor de la residencia estudiantil.

En Cuba, aunque a muchos le duelan sus avances y desconozcan la proeza de su humanismo desmedido, ser huérfano o abandonado por padres y familiares, no es una desgracia existencialista, a pesar de que en medio de esos conflictos personales los muchachos y muchachas delinquen, ingresen a las filas de la deserción escolar o queden a merced de la solidaridad. Justo aquí entran a cumplir su rol las trabajadoras sociales, los rescatan y, según sus tipos y problemas, los ubican en estos planteles o las Casas para niños sin amparo filial.

Ninguno queda en la calle y el Estado asume, con un altruismo y esfuerzo tremendo, la responsabilidad de quienes fatalmente traen hijos al mundo así no más. La mayoría de estos infantes y adolescentes siguen buenos caminos, luego de cumplir esas etapas necesarias para reformarlos, educarlos y prepararlos para un empleo, ser útiles así mismo y a la sociedad.

Una noticia difundida en el diario cubano Juventud Rebelde – firmada en Orlando, Florida, bajo el sello de la Agencia EFE – me despertó la memoria. La información testifica que un niño de 9 años fue detenido en EE.UU luego que las autoridades escolares encontraran en su mochila, junto a sus libros, una pistola y un cargador con seis balas.  El chico cursa el cuarto grado, explica la nota.

Siempre bendecí la feliz determinación de mi país de prohibir, legalmente, portar armas de fuego al ciudadano común, por estar convencida de que los humanos llevamos dentro una fiera dormida y, si despierta, cualquier cosa es posible. Aún así,  sucede y lamentamos consecuencias fatales por infringir la ley o usar, por ejemplo, las llamadas armas blancas.

Igual bendigo que las maestras de la Enseñanza Primaria, una que otra vez, les saquen de las mochilas a los más pequeños algún juguete, libro de cuentos, papelitos con recortes del personaje favorito de las historietas y hasta los labiales gastados de mamá o el llavero de papá. ¡Pero armas de fuego! NUNCA, ni incluso pistolas plásticas porque, amén de que en los primeros añitos muchos de nuestros chicos sueñan ser policías, prefieren jugar con carritos, montar patinetas o corretear detrás de una pelota.

La violencia infantil en Cuba se limita – si sucede- a determinadas riñas leves, donde los frágiles puños o la amenaza de una “patadita” son los resortes defensivos más frecuentes. Entre adolescentes, en ocasiones, las piedras suelen ser el recurso. Y nada de ver todos los días ni en todos los lugares. La mayoría es retozona, amigable y compañera en ambos grupos etarios. Este ambiente saludable, cordial y seguro caracteriza el contexto de la educación.

La diferencia es consustancial a la ilustrada en los reportes cablegráficos que desnudan la alta violencia infanto-juvenil que marca muchas sociedades, en este también violento mundo del siglo XXI, aunque la isla no escape de alguna tragedia pública, fundamentalmente entre los más jóvenes. Los hechos ocurren, esporádicamente, en actividades recreativas privadas o públicas, pero en las escuelas jamás.

Las mochilas de los escolares aquí traen lápices, libretas y libros. Esta verdad ninguna campaña mediática ni las pocas evidencias que existan pueden oscurecerla. Los niños y adolescentes cubanos nacen y crecen con plena garantía de vida.  Cuba es un país seguro y pacífico. 

Cuba: El profundo cambio desde adentro

Cuba: El profundo cambio desde adentro

 

Por Graciela Guerrero Garay

Hemos ganado mucho más que el crecimiento en dos décimas del Producto Interno Bruto (P.I.B) en el primer semestre del año, al alcanzar un 2,3 por ciento comparado con igual tiempo que el año anterior. El ejemplarizante discurso-clausura de Raúl, el domingo último, en la Primera Sesión Ordinaria de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular es la verdadera ganancia que agradecen y apoyan irreversiblemente los dignos cubanos.

El General de Ejército y Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba volvió, una vez más, a dejar sobre la mesa las llagas que hoy afectan nuestra sociedad pero, a la vez, plasmó – con igual transparencia- el “convencimiento de que el primer paso para superar un problema de manera efectiva es reconocer su existencia en toda la dimensión y hurgar en las causas y condiciones que han propiciado este fenómeno a lo largo de muchos años”.

Esta fuerza combativa, viril, cívica y revolucionaria de sus palabras son las que identifican la verticalidad del proceso socialista y la honradez de principios que conducen y sostienen a la Revolución, aún, cuando dijera que “hemos percibido con dolor, a lo largo de los más de 20 años de período especial, el acrecentado deterioro de valores morales y cívicos, como la honestidad, la decencia, la vergüenza, el decoro, la honradez y la sensibilidad ante los problemas de los demás”.

Muchos aplausos desde el corazón de la Patria que llevan millones de cubanas y cubanos se hacen voz pública en estos inicios de semana. Se redobla la confianza en que los cambios, paso a paso, seguros y firmes, transforman al país, aprietan tuercas, enderezan caminos y abren sendas de luz sobre los oscuros que existen.

Huelga comentar su brillante y futura alocución.  Cada frase estuvo ahí, en su lugar, apuntalando, esclareciendo, puntualizando. Con meridiana exactitud, sin medias tientas ni lecturas entre líneas. Vamos. Los resultados no serán ahora, pero tampoco se dormirán a la cobija de los que intentan ponerle sombras al sol que brilla, más ardiente que nunca, sobre este gigante caimán caribeño.

Cuba socialista, la de siempre, llama a los hijos que la aman, muchísimos, por cierto. Y nadie dude que la estirpe está viva. No son las primeras papas podridas  que sacamos del saco.   El socialismo próspero y sostenible no es una utopía. Llegará más temprano que tarde. Coraje le viene a los cubanos y cubanas. Herencia hay para multiplicar en las manos obreras y de Martí sabemos, al dedillo, que significa con Todos y para el bien de Todos. Los más, andamos apretados de las manos.