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Por Graciela Guerrero Garay           Fotos: De la autora

Las Tunas.- Cuando el sol simula quemaduras en la piel al punto del mediodía, un frenazo solidario genera todo tipo de emociones para quienes al filo de paradas, calles, avenidas y barrios llevan horas esperando por estos choferes altruistas que, disciplinadamente, asumen el llamado de ayudar a la transportación de sus coterráneos. Esa mezcla de sentimientos agradecidos y respetuosos nos “sacudió” a una joven enfermera y a mí en la cuchilla del hospital Ernesto Guevara de la Serna, de esta ciudad, donde nos encontrábamos.

Si bien las rutas locales circulan con mayor frecuencia, los impás de espera se notan en la cotidianidad y “la botella” deviene esperanza de llegar a tiempo a los destinos. De ahí que el gesto de Nielsen Silva  y el chofer Carlos Hernández, del departamento de Economía de la sucursal Emprestur S.A en Las Tunas, nos conmoviera doblemente. ¡Se acabó la ansiedad y la sensación de achicharrarnos!, sobre todo porque varios carros estatales desentendieron nuestras desesperadas señas y siguieron de largo por la vía rápida para no recoger a nadie. 

Antes del “hasta luego” agradecido, Nielsen testificó a 26 Digital que reconoce los esfuerzos que hace el gobierno en el territorio para apoyar el transporte público, por lo que ellos responden al llamado que se les hizo a las empresas y recogen en tramos y paradas siempre que traen capacidad, durante sus gestiones diarias de trabajo.

Si bien se observa una actitud consecuente de los carros estatales ante el llamado del país y el territorio de apoyar, desde septiembre pasado, al traslado de pasajeros, todavía muchos no tienen ni la cortesía de responder con un gesto (aunque sea negativo) ante la solicitud de ayuda de la gente, hecho que contribuye sin dudas al deterioro de la imagen de esas empresas y directivos que adquieren nombres y rostros con los rótulos de sus vehículos, los cuales no siempre pasan desapercibidos por el público impaciente.

Esta medida es una de las que debía quedarse, pues en tiempos de  muchas “Dianas” también es cierto que circulan abarrotadas y muchas veces ni recogen, por ese motivo: no les cabe ni un “flaquito más”.