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Por Graciela Guerrero Garay        Fotos: De la entrevitada

Las Tunas.- Nunca cambia, aunque los años, la diabetes y un conuco que anda “poniendo verde” por el pueblito de Bartle le consumen el tiempo “de la casa y el barrio”. Pero ella es intensa en agrupar a la gente, armar una caldosa con nada y estar de primera en la tarea que se convoque. Quizás por eso la gente dice que Julia La O Zayas es terrible, y la quieren y siguen bajo cualquier circunstancia.

A “la negra Julia” le acreditan muchas de las caldosas con las que esperaron en el edificio 15 el 28 de septiembre, una fecha que marcó en 1960 la fundación de la más grande organización de masas en Cuba, gracias a Fidel, el líder eterno de la Revolución. Como ahora, el enemigo imperial afiló garras y recrudeció su odio contra la Mayor de las Antillas.

Este año tampoco quedarán atrás, a pesar de las dificultades. Entonces le surgen las memorias…”bueno, fui de las muchachas campesinas que integraron el contingente Ana Betancourt. Jamás olvido esos momentos en La Habana, y me comprometí para siempre con la Revolución. Los CDR son nuestra primera trinchera.

“Recuerdo cuando sembramos bija en los años 90, en el periodo especial, porque hacía falta colorante para las comidas. Los ciclones acabaron con las cosechas de tomate y era una manera de ayudar, hasta sumé a mi hija que estaba en quinto grado. Me jubilé como cocinera y siempre tuve, tengo eso, de inventar en la cocina, de brindarle a la gente. Me gusta que coman. Este 59 aniversario tendremos nuestro motivito. Aquí en el edificio somos unidos y divertidos”, asegura sonriente, otro detalle que la caracteriza.

UN POCO MÁS ALLÁ

Mientras Julia diseña los sueños de este 28 de septiembre, una vecina no olvida su protagonismo en formar el grupo femenino “Perfume con amor solidario”, un proyecto que si bien dejaron en el camino por diversas causas, unió a las cederistas y federadas en su casa muchos meses y transformó por largo tiempo la dinámica nocturna del barrio.

Esa es la esencia de los Comités, unir en las buenas y las malas, recoger las materias primas, compartir ideas e intereses, ayudarse. Cada año hay motivaciones diferentes e imperiosas. La negra Julia es un ejemplo de ese halo que siempre despierta la alegría y la unidad comunitaria.

Un contagio que atrapa los entornos del edificio 15 de Transporte, en el reparto Santos, donde los demás cederistas hacen sus aportes voluntarios para comprar aderezos y dulces para esperar el 28 de septiembre. Un festín que puede ser caldosa, ajiaco, cake, vino o cerveza. Cada cual a sus modos y su “aire”, con el inevitable factor común… música, cubanía y compromiso. Eso es también decir en esta isla Comités de Defensa de la Revolución. La negra Julia mueve la cabeza. Me muestra la foto que más le gusta, su bandera y su traje de chef. Ella es especial, pero reconoce que está multiplicada.