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Por Graciela Guerrero Garay   Foto: Internet

Las Tunas.- No son pocas las noticias que consternan por la muerte provocada por infartos a personas jóvenes, casi siempre varones. Junto al dolor, queda el desconcierto de que nunca tuvieron antecedentes clínicos. Muchos sitios digitales dedicados a temas de salud en el verano pueden traer ciertas respuestas: los cambios extremos de temperatura (aumentos o descensos bruscos) se relacionan con esos fatales eventos.

La poca percepción de riesgos para la mayoría de los cubanos es mínima, quizás vinculada a su propia idiosincrasia y la seguridad de una atención sanitaria gratuita. De ahí que no sopesen causas y consecuencias cuando de disfrutar se trata. Sin embargo, las alertas médicas enfocan sus labores preventivas a llamar la atención en la cuota de responsabilidad, individual, que cada quien tiene con su bienestar.

En Cuba la primera causa de muerte son los infartos, a la vez que clasifican como la segunda de años de vida potencialmente perdidos, hecho ratificado en el evento nacional de Cardiología, Cardiotunas 2019,  efectuado en junio. En 2018 fallecieron por esa causa más de 7 mil cubanos, en tanto la tendencia mundial apunta (el país no es excepción) a que los afectados no superan los 50 años. Por ello, no se puede jugar con los excesos de alcohol, grasas, emociones fuertes y, menos, romper los ciclos de los medicamentos ni estilos de vida si hay diagnósticos y tratamientos establecidos.

Los expertos aseguran que están asociados a diferentes variables meteorológicas, como el frío, el calor, la presión atmosférica y hasta la radiación. En otras palabras, salir de un baño de piscina o playa y tomar agua directa del refrigerador puede ser extremadamente peligroso, fundamentalmente si hay una crisis hipertensiva evidente o no.

Es más riesgoso – argumentan los estudiosos – cuando la temperatura exterior supera la corporal. El corazón se acelera (taquicardias) y la respiración es agitada, por lo cual es más difícil conseguir el oxígeno, con la consiguiente sobrecarga del sistema cardiovascular y la probabilidad de que ocurra el infarto o anginas de pecho.

Llaman la atención sobre la repercusión de los picos de calor y el grado de humedad ambiental, así como sobre las comidas copiosas sin horas concretas, los “picoteos” acompañados de vino y bebidas alcohólicas, los niveles de colesterol en sangre y la tensión arterial, las cuales aumentan durante los días vacacionales.

Por ello aconsejan que es adecuado elegir platos a la plancha, ensaladas de verano, zumos y jugos naturales, sin olvidar jamás los medicamentos aunque el descanso y la ausencia de la sobrecarga laboral simulen, entre el festín estival, sentirnos perfectamente bien.

Valen  saber, pues, las advertencias de un profesor de medicina de Malasia, quien sugiere que la gente no debe ducharse primero la cabeza. Eso obliga al cuerpo ajustar su temperatura muy rápidamente por nuestra condición de “sangre caliente”. Esta intenta compensar la diferencia y, eventualmente, puede causar la rotura de vasos capilares y arterias y, de hecho, el infarto o caídas. Lo correcto, explica, es comenzar desde los pies hasta los hombros. Los hipertensos, y quienes tienen el colesterol alto o padecen de migraña deberían seguir sus consejos sin chistar.

Viva el verano, pero desde la intensidad de estar conscientes de que la salud y la vida son lo más importante. Los especialistas advierten. Usted decide.