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Por Graciela Guerrero Garay     Foto: Internet

Las Tunas.- Aunque muchas personas solo asocian al calor con las sudoraciones y esa sensación de estar “pegajosos” todo el tiempo, las alertas médicas llaman la atención este verano sobre las enfermedades que generan las altas temperaturas registradas desde junio, las cuales según los entendidos se prolongarán hasta septiembre. Por acá, en estas tierras del Balcón del Oriente Cubano, la gente con su natural desenfado rompió el esquema del saludo habitual para darle vuelo a la frase de moda… ¡oiga, nos quemamos!

Y es que los termómetros subieron más de lo normal, al punto de que el 30 de junio se estableció un nuevo récord nacional absoluto de 39, 1 grados, en la estación de Veguitas, en la provincia Granma. El anterior, en abril de 1999, se registró en Jucarito con 38,8 grados Celsius, y si bien es común un ambiente fuertemente cálido en el archipiélago, estos meses estivales marcan precedentes en la percepción térmica, incluso bajo techo.

Quizás lo que subestimen las personas sean las consecuencias que ocasiona el calor sobre la salud y, fundamentalmente, la responsabilidad que tienen frente a sus hijos, no importa la edad. De no saberlo, le cuento que este fenómeno enferma y produce erupción (sarpullido), que al no ser tratada puede infectarse, descontrolar el sueño y hasta imposibilitar una vida normal.

También provoca calambres, unos espasmos dolorosos de los músculos, debido a la falta de electrolitos en el cuerpo. Agotamiento, por la ausencia de fluidos hidratantes que se deben reponer durante un ejercicio intenso y puede aumentar la temperatura corporal central. Insolación, la cual requiere atención médica urgente pues representa una amenaza grave, por impedir al organismo controlar la temperatura de los tejidos profundos (núcleo: cerebro, grandes vasos, vísceras, sangre…).

Todo puede complicarse. Hay síntomas que indican que estamos padeciendo algunas de estas dolencias, como una sudoración abundante, debilidad, cansancio, mareos, dolor de cabeza, vómitos y desmayos. De ahí que tomar agua es la medida preventiva clave y se aconseja hacerlo en abundancia, aunque no tenga sed. En los niños, adolescentes y jóvenes es fundamental, dentro y fuera de la casa. Beber un litro por hora, resaltan.

Otro detalle que destacan los especialistas es observar la orina, la cual debe ser clara o de color tenue. Al tiempo, sugieren que las personas descansen con mayor frecuencia, en la medida de la intensidad de la actividad física que realicen y usen ropa adecuada para la misma.

Asimismo alertan que los adultos mayores, los obesos y los enfermos que toman ciertos medicamentos corren mayores riesgos de enfermarse. Los bebés y los niños pequeños están incluidos en esta lista.

Llegó Agosto… y abre sus paradisíacos encantos en playas, campismos populares, piscinas, campos y ciudades. Las vacaciones alcanzan su clímax y la mayoría de las familias buscan aprovecharlas al máximo. Sin embargo, el calor seguirá ahí marcando el día y presto, como todo fenómeno atmosférico, a que usted o yo nos descuidemos para enseñarnos que hay que divertirse, pero con cordura. Este fuego estival enferma. Cuidarnos y hasta prevenir males mayores no es una alerta más. De nuestra responsabilidad depende guardarnos un recuerdo totalmente feliz de este verano.