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Por Graciela Guerrero Garay   Foto: Cortesía del Entrevistado

Quizás no muchos recuerden – porque no lo leyeron ese día – cuando 26 dio la noticia de que Edismar Fernández Matías resultó electo delegado directo al IX Congreso de la FEU, para representar a los estudiantes de la Universidad de Las Tunas en ese magno evento, previsto para el mes de julio en La Habana.

En aquellos momentos todo fue de prisa. La reunión en Ciencias Médicas, horas después, donde el mismo honor lo ganó Nayla Domínguez Creo; el cierre del periódico y la prioridad que tenían ellos de compartir con Raúl Alejandro Palmero Fernández, de visita por estos predios y Presidente Nacional de la Federación. Una jornada fuerte esa del 22 de marzo pasado.

Quedó pendiente un encuentro más pausado para saber, un poco, de este muchacho moreno con “onda tímida” que se llevó el liderazgo entre tantos buenos de la Universidad. Está delante de mí con su sonrisa fresca y hablar profundo, como esas “barbas” que dicen cuelgan de los libros por su sabiduría, no por viejos. Es un válido reencontró con el “Yo”.

Hace 24 años un nuevo varón entraría a formar la vida de los habitantes de El Lavado, en el municipio Jobabo. La escuela rural Manuel Ascunce lo acogió hasta el quinto grado y fue testigo de su inclinación al deporte. El hockey sobre césped le robó cualquier energía en la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE) Carlos Leyva González. Crecía, con aquella admiración que le inculcó su prima sobre esa disciplina, desde su posición de portera del equipo nacional.

Un día – recuerda Edismar – su profesor estuvo por la casa y me captó. Es mi pasión. Estuve en la EIDE dos años y medio, hasta séptimo grado. Gané varios premios. La secundaria la hice en la “Vicente García” y el preuniversitario lo comencé en Hortaliza 3 y después al General Francisco Muñiz Rubalcaba, en el doce planta.

Dice como si su adolescencia no diera señales de un compromiso con cuanto le rodeaba. Distinciones, primer lugar en todos los concursos. Por los resultados participativos en las Ciencias Naturales amigos y familia, a veces, creían que sería el camino de la Universidad, pero el deportista nunca se fue. Los entrenamientos de hockey siempre estaban.

La licenciatura en Cultura Física abrió el sueño y comparte las exigencias del tercer año con la ayudantía y la gran responsabilidad de ser el presidente de la Facultad. Confiesa no tener mucho tiempo para ir a Jobabo. A veces, ni para estar en casa, por eso disfruta cada momento de esparcimiento y la tibieza del hogar, donde es un orgullo para su mamá, los abuelos y la tía. Su papá vive en La Habana, pero él prefiere ir de vacaciones y quedarse en la tierra “que le ha dado todo”.

Calla. Sonríe. Aprendió que las miradas críticas  al entorno fortalecen y ayudan al mejoramiento. Entonces piensa que “la adaptación a la nueva universidad es un proceso lento. Se nos ha hecho un tanto difícil llevar la relación de tantas carreras en un espacio tan reducido, toma su tiempo, solo son dos años.

“Respecto a los temas que llevo al Congreso, me debo a mi carrera. En Cultura Física hay algo que nos está afectando, relacionado con el movimiento deportivo de nosotros que es muy pequeño, teniendo en cuenta los medios que tenemos, y aquí también me refiero a las áreas deportivas, pues creo que es la única universidad que no tiene, independientemente de que existen áreas de baloncesto, de volibol, un gimnasio, nos falta el cuadro de pelota, de futbol, el tabloncillo, que hay en otras altas casas de estudio.

“Otro asunto es el compromiso de los estudiantes para erradicar los problemas con la docencia. Es un tema muy delicado, pues considero que hemos bajado un poco la guardia y perdido la dedicación de años anteriores, y eso está relacionado directamente con el desarrollo de nuestro país. Como generación continuadora, es vital la entrega al estudio, de ello depende el futuro y ser verdaderamente seguidores del proceso revolucionario, martiano, de Fidel y socialista”.  

Un brillo le brota con más intensidad de los ojos. Sabe que el estará en el plenario del IX Congreso, pero su voz será de todos. Sano orgullo y responsabilidad privilegiada para un joven que ama enseñar y disfruta, aún lejos del aula, sus clases de Historia en la misma secundaria donde cursó estudios.

La tarea impacto “Educando con amor” que asume la Universidad para suplir el déficit de profesores le puso tizas y cuadernos de otro color en sus manos. Puede que sea el destino que recicla o eso de tener la herramienta de su vida misma para, con la perseverancia con que empinó sus talones en la adolescencia, ayude mejor a sus alumnos a imitarlo.

¿Su “onda tímida”…?  Desvanece ante las emociones, los gratos recuerdos de El Lavado o esas miradas tiernas que le acompañan y persiguen. Está feliz y doblemente orgulloso. El gran evento de los universitarios cubanos es un momento especial. Apostar por mañana la meta. Eso muy bien lo saben en la Universidad. No es casual su liderazgo y elección como delegado directo al IX Congreso de la FEU.

Edismar finalmente suspira. Confiesa que le impresionan las entrevistas, porque no gusta hablar de sí mismo. Prefiere hacer y cumplir. Y sí, es la mejor manera de decir. Volvemos a estar de acuerdo.