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A quienes encontraron con la muerte la luz, o están vivos para honra

Por Graciela Guerrero Garay            Foto: Reynaldo López Peña

Traen en la mirada una mezcla de dolor y alegría. Son los recuerdos. En el ataque mercenario a Playa Girón, hace 57 años, solo tenían una juventud recién estrenada y el coraje infinito por la libertad de la Patria, con una Revolución y un líder, Fidel Castro Ruz, por los que estaban decididos a entregar sus vidas.

Con esa fuerza moral ganaron la batalla, no sintieron las heridas mortales y convirtieron a Cuba en el primer país socialista de América y donde el imperialismo yanqui sufrió su primera gran derrota. Hoy por diferentes lugares de la geografía tunera quedan vivos, con patologías diversas, 28 de ellos, de los cuales cuatro andan de recorrido por centros educacionales, de trabajo y otras locaciones. Cuentan la historia y se les recibe con orgullo.

Apretar en líneas las huellas por la Ciénaga de Zapata, la angustia ante la pérdida de un compañero, la ansiedad del combate, la cruzada de vida o muerte o esa unión imborrable ante los abrazos y exaltación  por la victoria, no es posible. Todos están crecidos ante las cicatrices y, a sus maneras, cada uno tiene una palabra exacta para reflejar sus sentimientos: independencia, soberanía, revolución, justicia… y la luz inmortal de un hombre que jamás se irá, hasta el último aliento, de sus pechos: el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, allí con ellos, abierto a la eternidad de la fe y los principios martianos, revolucionarios.

Digno Acosta Baldoquín,  Argelio Acosta Escalante, Daer Ávila Rodríguez y Wilfredo Ávila Meriño son memoria enaltecedora de esta jornada y los días de abril, un mes de reencuentro que les toma la voz al narrar sus vivencias. Un placer escucharlos por encima del tiempo e incrustar, en los más jóvenes, el espíritu juvenil que los caracteriza, en sus conversatorios con pioneros, estudiantes, obreros, universitarios…, el pueblo, en fin.

Soldados siempre, honra de los vivos que están omnipresentes, de esta historia que demostró – renació – que la Patria es ara y no pedestal, porque cada marca que llevan en la piel, la mente y el corazón no son pesares… es esa modestia que desprenden nuestros veteranos de Girón y se me antoja felicidad anudada en una pañoleta, hecha himno y letras en cada centro escolar y bien público en los ruidos de fábricas y los sueños presentes en futuro. Por ellos, nuestro socialismo es el pueblo que quitaron de las garras del águila imperial.