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Por Graciela Guerrero Garay      Foto: Ángel Chimeno Pérez

A esta elocuente tunera le retoza en la mirada los recuerdos de su campo natal, Hambre Vieja, en el municipio de Manatí, cuando testifica su reciente asistencia al foro – debate de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, celebrado en la sede de Naciones Unidas en Nueva York. Allí alzó la voz para mostrar los logros alcanzados por sus congéneres en las comunidades rurales, una realidad que enaltece a las cubanas y nada comparable con el panorama que vive este segmento poblacional en otras latitudes.

Yaneidys Pérez Cruz, Secretaria General de la FMC en Las Tunas, confiesa que “fue muy fuerte escuchar a las participantes pedir acceso al agua, igualdad salarial y posibilidades de un empleo digno a la par de los hombres, demandas que se repetían una y otra vez por las delegaciones de todos los países, cuando son derechos plenos ganados por nuestras campesinas desde el triunfo revolucionario”.

La también diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular revive las emociones de poder decir, en el corazón de la ONU, el activo protagonismo que tienen las federadas en la vida política, económica y social desde sus lugares de residencia, los campos, hasta los más altos niveles del país.

“En cada uno de los talleres, de los intercambios, sentimos enaltecida a la organización, porque gracias a la voluntad política de nuestro Partido y Gobierno hoy en Cuba las mujeres somos empoderadas.  No fuimos allí a reclamar nada, sino a explicar cómo nos hemos crecido en los diferentes sectores, y veíamos que en las distintas regiones las mujeres rurales no son igualmente atendidas, como nosotras atendemos a las nuestras acá”, destaca Yaneidys.

Consciente de que todavía hay mucho que hacer hacia lo interno, no esconde su satisfacción por representar en esa Comisión el pensar de sus hermanas de clase, demostrar el progreso de las zonas rurales y sentirse maestra desde el cargo que desempeña, porque para esta apasionada de sus raíces hay dos palabras que jamás olvida: Manatí y Educadora.

Seguramente en esa pertenencia palpitó el asombro, cuando tomó el podio para contar la vida acá, que movió sentimientos solidarios y muchas preguntas “porque nadie entendía cómo podemos desarrollarnos en un país bloqueado, con más de 20 mil mujeres en el campo, apoyadas por el gobierno y las mismas oportunidades y derechos que el hombre”, reitera y sonríe. Otro detalle presente cuando se conversa con Yaneidys Pérez Cruz.